Manos sanadoras

Suministrada

Manos sanadoras

Tres amigos imparten el beneficio del trabajo corporal a través del proyecto "Treinta dedos, un corazón"

14 de enero de 2016 07:00 am

Por: Daileen Joan Rodríguez / Para ÍNDICE | [email protected]

En la región montañosa de Ponce, Bartus Allen, un nuyorican devoto de la naturaleza boricua, hace su práctica privada de sanación.

Él es uno de los autodenominados Tres Tenores del trabajo corporal bajo el proyecto "Treinta dedos, un corazón".

Se trata de un proyecto entre amigos que se comparten clientes que solicitan las bondades del masaje.

“También se nos conoce como Thirty Fingers One Heart’. Nuestras carreras profesionales combinadas en las artes de sanación se extienden por más de medio siglo”, expresó Bartus en declaraciones escritas, al tiempo en que describió el trabajo como una sinfonía ascendente de armonía, con seis manos poderosas.

Sus estilos de masaje incluyen tejido profundo, deportivo, tailandés, terapia de puntos, reflexología, shiatsu, craneosacral y sueco, según detalla en su blog Thirty Fingers Blog.

La historia de estos tres comenzó un día cuando Bartus llegó hasta el mercado agrícola en el Viejo San Juan e instaló su carpa para dar masaje. Hasta allí llegó su amigo Gerardo Cartagena, también masajista profesional y a quien hacía tiempo no veía. En medio de la dinámica del reencuentro, Gerardo de manera espontánea, se sumó al servicio que ofrecía Bartus a un cliente, con el solo propósito de ayudar.

SI TE INTERESA: 10 formas de evaluar tu relación amorosa 

“Lo conozco de Nueva York, de la escuela de Ohashi (Institute). Cuando me lo encuentro en Puerto Rico, me entero que se había mudado a Ponce. Desde un principio surgió la dinámica de compartir clientes cuando el otro tenía manos libres”, mencionó Gerardo.

Es así que surgieron veinte dedos al unísono sobre un cuerpo y luego treinta, cuando más tarde entró al “juego” Julio Nerys.

“Entre los tres comenzamos a dar masaje a la persona y la contorsionamos. Comenzamos a hacer locuras bien ricas”, expresó Gerardo, haciendo referencia al bienestar que manifiestan tener las personas con un masaje literalmente a la tercera potencia.

“En realidad, el espacio es uno de relacionarse con el bienestar y de educarse”, acotó Gerardo, mencionando entre los beneficios “desde relajación hasta alivio estructural de dolor; reconocimiento del cuerpo; apreciación de emociones, porque hay memoria muscular; remoción de células muertas por la fricción de las manos; y hasta deseos de vivir”, narró el orocoveño radicado en Bayamón.

Según Gerardo, hasta los extranjeros y turistas que reciben sus masajes, manifiestan deseos de venir más a menudo a Puerto Rico.

“El beneficio del terapista, además del económico es de regocijo, porque es bien lindo ver cómo una persona que llega trancadita se va aliviada y con la esperanza de que el dolor desparezca”, acotó, quien al igual que sus compañeros tiene su práctica individual.

Presiona aquí para visitar nuestra portada.

Cargando...

Continuar

Publicidad

x