Hotel de Instagram

El hotel está ubicado en la vía Armenia-Circasia, a 30 minutos del aeropuerto El Edén, de Armenia, y a 35 minutos del aeropuerto Matecaña, en Pereira. / Cortesía BioHabitat

El hotel más ‘instagrameable’ del Eje Cafetero

ioHabitat conecta arquitectura con naturaleza, ofrece alojamiento y una vista envidiable

06 de enero de 2020 09:00 am

Por: El Tiempo/GDA

Basta con entrar al lobby del hotel para asombrarse con su vista de 360 grados, que permite apreciar la belleza natural de la cordillera Central y la Occidental, y ofrece una panorámica de siete municipios del Quindío.

Bio Habitat está situado en el municipio de Circasia, a menos de 10 minutos de Armenia, la capital del departamento cafetero, y a 35 minutos del valle del Cocora, lugar declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco. Sus creadores, Julián Escobar y Jorge Andrés González, son dos amigos de toda la vida que por medio de su Constructora Bio crearon este lugar para conectarse con lo mejor de la naturaleza colombiana.

En medio de la planeación de unos de sus proyectos residenciales, estos amigos decidieron que una parte del terreno, donde en principio se iban a construir casas campestres, era tan valiosa que debía ser compartida con todo el mundo. Así nació la idea de diseñar un lugar en donde locales y visitantes pudieran entrar en armonía al integrar espacios arquitectónicos con la biodiversidad de la región.

Juan David Jaramillo, economista y gerente del hotel, cuenta que definen el lugar en cuatro conceptos: “naturaleza, bienestar, diseño y arquitectura. Lo que buscamos principalmente es generar conciencia en las personas del entorno en el que nos encontramos, para que tengan esa conexión con la naturaleza”.

Para lograr dicha conexión, el hotel ofrece cuatro tipos de ‘hábitats’. Las master suites son las habitaciones más grandes y cuentan con jacuzzi exterior; además, sus nombres corresponden a la vista que hay desde el lugar donde cada una está ubicada: cordillera, ocaso, atardecer y serranía. Por otro lado están las suites, son similares a las anteriores, pero sin el jacuzzi exterior.

Pero si usted es de los que disfrutan adentrarse en el bosque, los aviarios son la elección ideal. Estos cubos de cristal están elevados sobre las tres hectáreas de bosque nativo que rodean el hotel, y cada uno recibe el nombre de las aves que se pueden avistar en la zona: colibrí, barranquero y tucán. Si el plan es en familia, la cabaña nevado es la mejor opción. Esta es una cabaña típica de la región cafetera que fue remodelada para recibir grupos de familias o amigos.

Sin embargo, al entrar al lugar, los visitantes podrán darse cuenta de que el protagonista es el atardecer cálido del Quindío; por eso, Jaramillo dice que, más allá de ser un hotel, “buscamos que las personas puedan tener experiencias transformadoras. Lo que queremos es que Bio Habitat se convierta en un destino, que las personas quieran estar aquí y aprovechen todas las experiencias que se puedan vivir dentro del hotel”.

Por esto, al reservar una habitación, el hotel ofrece la opción de añadir experiencias a su estadía; estas son dirigidas por biólogos locales. De esta manera, los ‘habitantes’ (como llaman a sus huéspedes) pueden realizar avistamiento de aves, recolectar y catar café, recorrer senderos nocturnos en el bosque nativo y visitar el sendero Bio, donde pueden conocer en detalle los procesos sostenibles del hotel.

Pareciera que el lugar está diseñado para capturar fotografías en cada esquina y compartirlas en redes sociales. Tal vez por eso, actrices, presentadoras e instagrammers han publicado sus mejores fotos que los muestran disfrutando del hotel. “El hotel como tal no se pensó para eso o como un lugar específico para ser ‘instagrameable’. Pero uno ve la gente llegar, y lo primero que hacen es sacar el celular y hacer video y fotos”, comenta Jaramillo.

Responsabilidad ambiental

En una época en la que activistas climáticos y medioambientales alzan su voz, en Bio Habitat entienden la importancia de su coherencia entre sus experiencias y su operación. “No podemos decirles a las personas qué tan importante es convivir con la naturaleza y lo agradable que se siente estar en un ambiente alrededor de ella si la manera como operamos no protege la naturaleza”, explica Juan David Jaramillo.

Para eso crearon distintas estrategias, como una compostera en la cual el 100 por ciento de los residuos orgánicos se convierten en abono que luego los mismos huéspedes usan para sembrar árboles nativos en un proyecto de recuperación del bosque. “El tratamiento de aguas residuales, la energía que usamos y los alimentos que producimos: todo lo que hacemos es coherente y busca generar el menor impacto posible en el ambiente”, añade Jaramillo. 

‘Slow food’

Y para disfrutar de la vista y los sonidos naturales está Basto, un restaurante bar basado en el concepto de slow food, un movimiento que busca que todos los alimentos que se sirven estén lo más frescos posibles y sean, en su gran mayoría, producidos o desarrollados en la misma cocina.

Es así como en la cocina de Basto, liderada por María Clara Roa, se mezcla este concepto con la comida tradicional colombiana, buscando rescatar y reinventar los sabores colombianos. “Es deconstruir el plato tradicional y construirlo de otra forma. Tomamos los mejores sabores de Colombia y luego los presentamos de una manera distinta”, asegura el gerente del hotel.

Sumado a esto, en las opciones que brinda el bar está el concepto de ‘Pócimas refrescantes’, bebidas carbonatadas creadas dentro de la cocina de Basto y que reemplazan las gaseosas comerciales, que no son vendidas en el lugar. Además, están las ‘Pócimas estimulantes’, el equivalente de los cocteles, también creación propia, como cuenta Jaramillo: “El bar es un laboratorio creativo donde se están creando y mezclando ingredientes para obtener bebidas distintas e innovadoras”.

Tanto ‘habitantes’ como locales pueden disfrutar de una tarde en Basto, pues el hotel ha desarrollado un calendario de eventos abiertos que incluyen brunches y asados al barril. Eventos que se desarrollan alrededor de la zona de la fogata.

Bio Habitat es un ejemplo del crecimiento en turismo que tiene Colombia, pues, como dice Jaramillo, “Colombia es el país de moda” para visitar. Sin embargo, el economista considera que el Eje Cafetero está apenas dándose a conocer de manera masiva como un destino por excelencia de naturaleza en el país.

“Hemos podido ofrecer un producto con condiciones que van acordes con un tipo de turista que requiere ciertos estándares y que antes solo se quedaba en Cartagena, Bogotá o Medellín, y no bajaba al Eje Cafetero porque o no existía la oferta hotelera acorde con sus estándares o porque no ha sido una región tan expuesta a ese tipo de turistas” añade.

Bio Habitat cumplió en noviembre su primer año de operaciones, y Jaramillo sostiene que “ha sido un año de muchos aprendizajes, enseñanzas y de conocer mucha gente de todas partes. Hemos tenido una acogida muy buena para el tiempo que llevamos”. En el 2020 proyectan crear nuevos alojamientos y experiencias para sus visitantes.

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