Puma ciego

En 2017, este animal sufrió un accidente con consecuencias irreversibles. / Instagram/@pumakawareserva

El puma ciego que dejó una lección de vida

La historia de Estanislao resulta muy emotiva

27 de noviembre de 2019 05:51 pm

Por: La Nación/GDA

El avance del hombre sobre tierras que antes eran territorio exclusivo de los animales salvajes no da tregua y pone en peligro especies de vital importancia para el medio ambiente.

Eso fue lo que ocurrió con Estanislao, un puma cachorro que en mayo de 2017 sufrió un accidente con secuelas irreversibles.

Por falta de hábitat natural, dos cachorros de puma buscaron refugio en los sembrados de un campo en la zona de General Cabrera, en la provincia de Córdoba.

Esa mañana, una cosechadora pasó por encima de los animales hasta que el hombre que la conducía advirtió el problema y detuvo la marcha de la máquina. Julio Leurino (44), ingeniero encargado de ese campo, y su mujer María Florencia Bertola (39), fueron testigo de lo sucedido y, preocupados, hicieron guardia un par de días, hasta que constataron que la madre se llevó a uno de los dos cachorros. Pero no volvió por el otro.

"Tenía las dos patitas traseras como trituradas, a una de sus manitas le faltaba un pedazo, y se le veía un tajo grande debajo de su mandíbula; su estado era terrible. Mientras, las aves rapaces revoloteaban y amenazaban al cachorro lastimado. Ahí empezó un proceso nuevo para nosotros", contó Bertola al diario La Voz. En ese momento comenzaron los primeros auxilios y la familia cuidó al pequeño puma.

Estanislao, como lo bautizaron, era un bebé. "No tenía dientes, no caminaba, lloraba todo el día". Estaba en brazos todo el día, se alimentaba con un gotero y dormía en la habitación del matrimonio, en una caja con bolsa de agua caliente, aunque después comenzó a hacerlo en la cama grande.

Desde el primer momento, la familia tuvo en claro que la permanencia allí era temporaria. Lo curarían y devolverían al mejor lugar adonde pudiera estar.

Y efectivamente, llevó mucho tiempo que se parara y caminara. Decidieron mantenerlo en secreto, para evitar que la gente se interesara en visitarlo como si fuera una mascota.

"Estamos acostumbrados a verlos en el campo, es fantástico verlos sueltos. Pero sabíamos que Estanislao no iba a poder tener esa vida", apuntó Florencia. Entonces organizaron su traslado a Pumakawa, una reserva natural y lugar de recuperación de fauna silvestre en Villa Rumipal, Córdoba.

Volver a empezar

Estanislao llegó de emergencia a Pumakawa con un cuadro que la familia creyó era epilepsia. Sin embargo, cuando Kai Pacha, la responsable de la reserva y experta en pumas lo vio, advirtió que eran cólicos.

Tenía movimientos descordinados, caminaba hacia atrás sin detenerse aunque hubiera una pared u otro obstáculo. Entonces sospecharon de un problema neurológico.

Luego de estabilizarlo y pasar con éxito los primeros días, hicieron los controles y con el diagnóstico oftalmológico supieron que el sistema nervioso central del pumita estaba dañado por el accidente con la cosechadora. Estanislao estaba ciego por completo y su cuadro era irreversible.

"Un puma ciego no sobrevive en libertad", asegura Kai Pacha. "No conocíamos antecedentes para aprender cómo ayudarlo. Lo primero que hicimos fue cambiar su dieta y recuperarlo de sus cuadros de cólicos, a lo que respondió muy bien. Pero eso no era todo. Aunque Estanislao ya tenía dos meses cuando llegó a la reserva, no lograba regular su temperatura por cuenta propia. Debíamos procurarle el calor y esto creó una relación maternal y física muy estrecha con las dos personas que lo atendíamos y pasábamos con él día y noche para observar su comportamiento".

La relación que las cuidadoras mantenían con el cachorro permitió entender sus necesidades, establecer una rutina de horarios y lugares para sus requerimientos. Y lograron algo fundamental: que fuera ganando confianza.

Primero no exploraba. Luego, poco a poco, repetía recorridos que hacía siguiendo los sonidos de los pasos humanos. Desarrolló el olfato, el tacto de manera sorprendente, tanto que si llueve o hay viento él se desorienta hasta asustarse mucho, perder su camino y requerir asistencia.

"En este caso, lejos de promover el mascotismo, nosotros somos pares de los animales en Pumakawa. De hecho, vivimos en la reserva y estamos apasionadamente dedicados a su cuidado. Nosotros rescatamos otros animales también, nos llamamos manada y Estanislao es parte de ella.

Requiere cuidados, acicalamiento, contacto. Es un mamífero y sin aproximación física de su lazarillo, que me toca por gracia y regalo inmenso de la vida, se muere como una planta sin agua", dice emocionada Kai.

Kai Pacha es optimista. Asegura que Estanislao, el puma ciego, llegó a la reserva para que los humanos "veamos" el monte y la realidad de la fauna, en su gran lucha de adaptación para sobrevivir.

"Nuestra mirada se agudizó conociéndolo tanto, que por él aprendimos más de su especie. Es como un alma vieja, que eligió las mayores limitaciones: ceguera en un depredador para enseñarnos a diario, a vivir el presente, cuando lo vemos al sol (sus orejas atentas y en movimiento son más elocuentes que cualquier palabra), a enfrentar las adversidades y verlas, a animarnos a ir más allá en el amor que en este caso al filo de que alguno mal interprete la relación que compartimos con mascotismo podamos correr la cortina y saber que hay un mundo de conexión por explorar de mil maneras y con todos los seres". (Se puede colaborar con la tarea de la reserva a través de este link).

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