Yermina Benítez vive en la Villa 31, una favela de la Ciudad de Buenos Aires.

Yermina Benítez vive en la Villa 31, una favela de la Ciudad de Buenos Aires. / LA NACIÓN / GDA

Creció en una favela y ahora gerenciará un McDonald's

Con solo 26 años, Yermina Benítez está lista para enfrentar el desafío que tiene por delante

11 de noviembre de 2019 06:01 pm

Por: LA NACIÓN / GDA

Hace apenas un mes, Yermina Benítez volvió a trabajar después de la licencia por maternidad, cuando Ciro cumplió tres meses. Ahora reparte sus horas entre el local de las calles Lima y México, en la Ciudad de Buenos Aires, donde todavía es gerente de negocios, y el nuevo local, en el que un grupo de operarios trabaja contrarreloj para tener todo listo para este viernes. Por fuera, pareciera que todavía faltara mucho. Sin embargo, explican en la empresa, lo que falta es la parte que se arma en dos o tres jornadas, cuando desembarcan mostradores, mesas, cartelería y toda la tecnología que se promete para el nuevo salón.

Justo delante de la que va a ser la puerta del local, en la calle Rodolfo Walsh, entre Gendarmería Nacional y Perette, hay un pozo abierta que cruza la calle. Allí, los operarios del gobierno de la ciudad trabajan para terminar la instalación de la red de agua y cloacas que requiere el lugar para funcionar. El McDonald's se levanta en lo que antes era parte del depósito de mercadería del supermercado de la compañía Coto de Retiro, justo al lado del primer cajero automático que abrió en el barrio el año pasado.

Mientras recorre el pasillo hasta su departamento, Yermina cuenta cómo llegó su familia a la Villa 31 (favela). Cuando ella tenía cuatro meses, Marina, su madre, decidió venirse de Paraguay para intentar algo nuevo. Se instalaron en una pequeña habitación que alquilaron. Los dos hermanos mayores quedaron en casa de los abuelos, en Asunción. Hasta que la madre los pudo ir a buscar.

Empezaron bien de abajo. La madre vendía comida en el barrio y así se fue comprando primero la habitación que alquilaba, después las habitaciones de alrededor hasta ser dueña de todo el terreno. Con el tiempo, los tres hijos se convirtieron en ocho, y Marina decidió construir arriba habitaciones para todos. Consiguió trabajo en una constructora, para armar comedores para los obreros. Pero en 2001, perdió todo. Y entonces construyó otro piso más y convirtió su casa en un local de comidas: "El Rancho". Ahí es donde muchos de los vecinos del barrio van a comprar hamburguesas, milanesas (plato típico) y minutas (comida rápida).

Los responsables de Arcos Dorados (empresa que franquicia McDonald's) también se dieron cuenta de que Yermina tenía un gran potencial y que siempre iba por más. Entonces, cuando decidieron abrir un local en el barrio de la ciudad Padre Mugica, su nombre sonó entre los primeros para quedar al frente del negocio.

Después de subir cuatro pisos por una escalera caracol, Yermina sigue contando la historia dentro de su departamento, mientras entretiene a Delfina, que come un huevo de chocolate y cuenta las aventuras del jardín, le da la teta a Ciro, ofrece agua fresca a las visitas, prende el aire acondicionado y hace dormir al bebé. Todo sin desconcentrarse ni perderse un detalle. Su capacidad multifacética es admirable: la madre potencia a la gerenta y la gerenta a la madre.

Con solo 26 años está lista para enfrentar el desafío que se le viene: gerenciar los recursos humanos y materiales, hacer la planificación comercial, las compras, coordinar los turnos entre otra larga lista de tareas que tendrá a cargo.

Su capacidad de superación personal es una de las cualidades que los responsables de McDonald's vieron en ella para delegarle tamaña responsabilidad. Su casa se ve impecable a pesar de que acaba de volver de trabajar y los chicos del colegio. De a poco y con mucho esfuerzo ella y su marido fueron haciendo de ese cuatro piso hogar al que da gusto volver.

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