Corredor

Este corredor dijo no estar arrepentido de haber hecho lo correcto. / Facebook/Nico Ternavasio

Ganaba la carrera pero al ver a su rival equivocarse de ruta, tomó una decisión inesperada

Su noble acción le costó quedarse afuera de los atletas premiados

02 de agosto de 2019 05:48 pm

Por: La Nación/GDA

“No corro nunca más", le dijo esa tarde a su papá, mientras se tomaba de su hombro e intentaba recuperar el aliento. Juntos, y con el objetivo de no perder entrenamiento en los meses sin fecha en el campeonato de fútbol en el que Nicolás Ternavasio participaba, habían decidido aventurarse en una prueba de 10k (6 millas) en una localidad vecina a San Vicente, en la provincia de Santa Fe, Argentina.

Tenía tan solo 18 años y ninguna experiencia en el atletismo. Pero había hecho deportes desde los 5 años y, aunque le implicó un esfuerzo enorme, se las arregló para obtener el segundo puesto en la categoría juvenil, llevarse un gran trofeo a casa y decirle a su papá una y otra vez que el running no era lo suyo.

"Desde ese día hasta hoy no paré nunca de correr, siempre trabajando y corriendo, pero teniendo la dedicación, las marcas y los logros de un profesional sin serlo, ya que nunca viví del atletismo", reconoce con humildad Ternavasio.

Y aclara que, al vivir en el interior, en una ciudad chica, es difícil contar con un equipo de profesionales, entrenador o compañeros de entrenamiento (de hecho, siempre entrena solo).

La lejanía y la falta de opciones no fueron un impedimento para que persiguiera su sueño. Nicolás se capacitó, viajó, investigó y, con lo aprendido, poco a poco se convirtió en su propio entrenador, nutricionista y formó el equipo de apoyo con su familia.

"Cada uno tiene asignada una tarea para ayudarme en mi carrera deportiva y a todos les estoy muy agradecido por brindarme su tiempo. Mi padre siempre me acompaña en mis carreras objetivo y es el encargado de brindarme en cada puesto mi hidratación o los geles que consumo. Es un genio: ¡se las rebusca (arregla) en cada ciudad moviéndose cada 5 kilómetros de puesto en puesto!”, cuenta Nicolás.

Y continúa: “Mi esposa se ocupa de las fotos y de controlar los tiempos, además de preparar las comidas previas y ver que no me olvide nada, porque soy muy despistado. Sandra, la esposa de mi padre, está en todos los detalles pre y post carrera. Y Stefano, mi hijo, es mi motivación y últimamente quiere subir a todos los podios conmigo. Lo hace, además de llevarse él el premio", dice con una sonrisa.

A las pocas semanas de haber logrado reconocimiento nacional en Mar del Plata, Nicolás tuvo la oportunidad de participar en una carrera solidaria de 10k en Vicente López, provincia de Buenos Aires.

Allí, cuando llegaba al kilómetro 7, Nicolás había logrado posicionarse en el cuarto lugar, muy cerca del segundo y el tercer corredor. Al llegar a una curva, los corredores no vieron el banderillero y siguieron por un camino equivocado por varios metros.

"Yo tuve dudas también pero tomé el camino correcto, y por instinto seguí corriendo al mismo ritmo. Cuando pude pensar claramente, me di cuenta que estaba solo, ubicado en la segunda colocación y sin rastros de los demás corredores. Comencé a mirar para atrás a ver dónde se encontraban. Cuando por fin aparecieron los vi a lo lejos volviendo por el camino correcto. No lo pensé un segundo y actué por mi instinto y me quedé trotando muy despacito, prácticamente sin avanzar esperando que me alcanzaran para continuar corriendo juntos. A pesar de que uno de ellos me gritaba que no los esperara".

Una vez que lo alcanzaron, continuaron la carrera normalmente. Las ubicaciones se decidieron al sprint en los últimos metros, y Ternavasio quedó cuarto por un solo segundo. "Si hubiera continuado corriendo, al momento del error, muy probablemente hubiera obtenido el segundo lugar y el premio en efectivo, que tanto necesitaba. Pero en ningún momento se me cruzó por la cabeza, ni me arrepiento tampoco".

Hoy, el principal sostén en esta aventura es su familia, la Comuna del pueblo de San Vicente, además de unos pocos amigos, que colaboran con Nicolás y sus sueños de manera desinteresada. Para poder comprar el pasaje, vendieron bonos contribución y recibió el aporte del senador del departamento de su ciudad.

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