siamesas

Sus posibilidades de vivir eran, según los médicos, de una en un millón. / YouTube

Siamesas estuvieron a punto de morir al nacer y ahora les espera la Universidad

Zainab y Jannat Rahman nacieron unidas por el pecho e hígado. Sus posibilidades de vivir eran bajas

03 de enero de 2019 06:10 pm

Por: La Nación / GDA

Al nacer, las británicas Zainab y Jannat Rahman estaban unidas a través del pecho y del hígado y las probabilidades de que sobrevivieran eran casi nulas. Hoy, 16 años después, se encuentran bien y compiten para ingresar a las universidades más prestigiosas del mundo.

La operación que las separó a seis meses de nacer duró cuatro horas y media, y la llevaron a cabo 20 especialistas miembros del hospital Great Ormond Street, en el Reino Unido.

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"Todo lo que pasamos se siente como una pesadilla lejana ahora. En ese momento

nunca me atreví a imaginar este día. Pero mirarlas ahora es asombroso. Ya lograron

mucho, y en contra de las peores probabilidades imaginables", sostuvo Nipa, la madre de las menores, al diario británico Daily Mail, que contó su historia este lunes.

Las hermanas tienen los mejores promedios de su escuela en el este de Londres y las dos quieren ingresar a buenas escuelas. Zainab quiere ir a Cambridge y convertirse en pediatra en el Great Ormond Street, el hospital de niños en el que fueron operadas y el más importante de Inglaterra. Jannat, quien estudia tres idiomas, planea ir a Oxford y ser abogada.

"Soy el padre más afortunado del mundo. Cuando veo a estas dos, siento que Dios me dio un regalo. Todavía lo estamos apreciando. Todos los días. Nos han hecho sentir muy orgullosos", sostuvo Luther, su padre, a los medios.

El milagro comenzó cuando tomaron la primera ecografía en 2002, en ese momento descubrieron que las chicas eran siamesas y los médicos aconsejaron a la madre que considerara un aborto.

"En el escaneo pudieron ver que había dos latidos, lo que era bueno, pero que no se movían de forma independiente. (...) Dijeron que había una en un millón de posibilidades de supervivencia para ambas. Si sobrevivían, existía la posibilidad de que una de las niñas pudiera perder una extremidad o terminar con una enfermedad. Por suerte el órgano que compartieron fue el único que se regenera: el hígado", contó la madre de las menores.

Con mucho miedo, entonces, los padres decidieron tenerlas y, pese a todos los pronósticos, el final fue muy feliz. "Estábamos horrorizados cuando nos aconsejaron abortarlas. Pero dijimos, sean lo que sean, son nuestras hijas ", agregó Luther.

16 años después, Zainab y Jannat, que casi no tenían posibilidades de sobrevivir, festejaron su nacimiento con una gran fiesta.

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