cucarachas

Vende sus presas a pescadores aficionados o a restaurantes tradicionales. / EFE

Ho Quang Khanh, el último cazador de cucarachas en Vietnam

En tan sólo cuatro horas es capaz de capturar hasta 700 ejemplares

07 de mayo de 2018 06:04 pm

Por: EFE

Las alcantarillas y las inmediaciones de los mercados tradicionales son los lugares de caza de Ho Quang Khanh, un vietnamita de 60 años que desde hace más de dos décadas se gana la vida cazando cucarachas para venderlas como cebo a pescadores.

Son las diez de la noche y Khanh sale de su casa en las afueras de Ho Chi Minh (antigua Saigón) para comenzar su peculiar jornada laboral, que terminará en dos o tres horas si tiene suerte.

El cazador de cucarachas camina equipado con un cubo de plástico y dos palos similares a cañas de pescar, a cuyos extremos ha adherido sendos trapos embarrados de caramelo líquido.

Se detiene junto a los orificios de una alcantarilla e introduce sus utensilios hasta que tocan el fondo. "Ahora solo tenemos que esperar", dice.

Apenas un minuto después, saca los palos, por los que corretean unas diez cucarachas que va metiendo en el cubo, agarrándolas con sus manos desnudas si es preciso.

"Me pagan 50,000 dong ($2.14) por cien piezas y en una noche, desde las 10 hasta la 1 o las 2 de la madrugada puedo capturar unas 700", explica.

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Ho Quang Khanh saca los palos por los que corretean unas diez cucarachas que va metiendo en el cubo.

EFE

Khanh vende sus presas a pescadores aficionados o a restaurantes tradicionales construidos sobre estanques en los que los comensales capturan sus propios peces, y después de veinte años, ya no se plantea ganarse la vida de otra manera.

"Si tuviera más dinero quizá montaría un negocio, vendería algo más normal, pero este trabajo es sencillo y obtengo lo suficiente para vivir", asegura.

A Khanh se le ocurrió esta salida profesional cuando se vio forzado a dejar su trabajo como fabricante artesanal de anzuelos de pesca.

"Se empezaron a vender anzuelos importados que eran mucho más baratos que los artesanales y tenía que pensar algo. Conocí a dos pescadores que cazaban cucarachas para usarlas como cebo y se me ocurrió que podía ser una buena forma de ganar dinero", relata.

Cuando recibe pedidos importantes, acude cerca de los mercados, donde estos insectos son más fáciles de encontrar y de mayor tamaño, o trabaja también por la mañana en busca de cucarachas de tierra.

Hasta hace dos años compartía la ocupación con su esposa, pero explica que ella se cansó y prefiere vender billetes de lotería por la calle. Cuando empezó aprendió de otros dos hombres que lo hacían, pero ya se retiraron y cree ser el último.

Le es difícil calcular cuánto dinero gana en un mes porque depende del número de pedidos, pero no se queja y asegura tener suficiente. "Si no tengo pedidos -dice- a veces salgo de todas formas, uso las cucarachas para pescar yo mismo y en casa comemos pescado".

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