Luis Díaz

Neidy Rosado / Para ÍNDICE

Una cátedra de conciencia social

“Mister” Luis Díaz se ha convertido en la excepción en un escenario del rap local en el que no muchos se atreven a denunciar los elementos de injusticia que nos rodean

16 de marzo de 2017 08:35 am

Por: Zorian Chacón O'Farrill | [email protected]

El que conoce a Luis Díaz sabe que no hay términos intermedios. Has escuchado con atención sus letras o no lo has oído nunca. Su trabajo, por 20 años, ha sido enseñar historia en un salón de clases y poner los beats de una pista al servicio de un rap con conciencia social y política.

A menudo se le adjudica esa característica al género del rap. Díaz lo niega. Tanto en la escena en Puerto Rico como a nivel internacional, el género también coquetea con lo comercial.

“No hay una cultura política desarrollada (en el rap). No existe eso como en los años 70 de estar por ahí hablando de independencia. No necesariamente se entiende la necesidad de vincular los problemas sociales con una solución política. Se critica, pero no se busca cómo resolver el problema”, compartió Díaz con ÍNDICE, aclarando que su manera de hacer rap es una apuesta personal que no necesariamente representa la tendencia del género en la Isla.

Este sábado 18 sube a tarima en el evento Hip-Hop en la Montaña, en el local “Hecho e’ Kanto” en Barranquitas. Como víspera a esa presentación, conversamos con el exintegrante del proyecto Intifada sobre el panorama del rap y el trap en la Isla.

ÍNDICE: ¿Hay una escena sólida de rap en Puerto Rico?

Luis Díaz: Creo que eso es relativo. El rap es parte de nuestra cultura y es más diverso de lo que la gente cree. Actualmente, cualquiera puede grabar un demo y subirlo a sus redes sociales, aunque eso no asegura que todo vaya a ser de calidad. Lo que pasa es que, a nivel masivo, no se le ha dado la oportunidad de presentarle a la gente común y corriente la amplia gama que existe de estas manifestaciones, en especial, lo que hemos estado haciendo en la escena del hip-hop under por tanto tiempo. La radio, la televisión y la prensa comercial nos ignoran, básicamente hemos sido invisibilizados y eso ha desmotivado a sus exponentes principales pues no han podido vivir de la música y terminan buscando otras alternativas de vida.

I: ¿Cómo ha cambiado la escena del hip-hop?

LD: Cada vez hay menos conciertos o muestras de MCs en vivo. Menos lugares disponibles para hacer lo de uno. Hay bastante oportunidad para aquellos que les gustan las batallas de MCs. Pero la mayoría de las presentaciones se hacen en actividades comunitarias, universitarias o independentistas. Parece que nuestra manera de hacer rap sustituyó lo que la Nueva Canción hizo para las generaciones anteriores. Ya nadie hace discos físicos. Se trabaja el formato digital y se difunde por las redes sociales.

Para Díaz la elaboración de un disco implica más trabajo de concepto. Entiende cada proyecto como una etapa que marca al artista. Su consejo para los raperos emergentes es que combinen los medios tradicionales con las nuevas maneras de hacer y destaca la importancia de tirarse a la calle, y trascender las redes sociales.

“Están subestimando el poder de lo que la industria musical ha hecho toda la vida, que es hacer discos. Si tienes una propuesta artística alrededor de un disco, tienes la excusa para presentarte, hacer vídeos”, explica Díaz.

I: ¿El trap es un tipo de rap?

LD: Sí. Indudablemente. Lo que pasa es que se ha vuelto algo monótono. Básicamente se ha petrificado en una cadencia similar de frasear y se ha limitado a retar las concepciones morales abusando del lenguaje soez con elementos nocivos, que glorifican el sexo, cosificando a las mujeres y glorificando las drogas y la violencia.

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Neidy Rosado / Para ÍNDICE

I: ¿Por qué las letras del trap tienen más aceptación que las del rap?

LD: Porque la gente está más expuesta a eso. Es reflejo de nuestros tiempos, donde las aspiraciones al placer inmediato y pasajero oscurecen los horizontes de futuro de los jóvenes. Porque canaliza el coraje que nuestra sociedad tiene entre los sectores excluidos. El problema es que la violencia que promueve es autodestructiva y suicida. Porque no dirige ese potencial revolucionario hacia las estructuras de poder y en ese sentido no es una amenaza para el establishment, solo para nuestras comunidades pobres y sus jóvenes.

“No los pusieron en radio y venden porque venden. Es que te obligaron a oírlo veinte veces y te aprendiste el corito”, comenta Díaz sobre las canciones que exponen los medios que, según explica, es precisamente la exposición que se le ha negado a los artistas que apuestan por el compromiso social.

I: ¿Cómo se ve la narrativa política en ambos géneros?

LD: No hay una tendencia a la politización del contenido. Ojalá se pudiera conectar la cotidianidad que manifiestan los raperos con la situación política que vivimos. Ojalá esta generación descubra el potencial que tiene de tomar las riendas del país. Asumirse como agentes de cambio, genuinamente empoderados. Desenmascarando a los corruptos que gobiernan y se reparten las migajas de la deuda mientras nos empujan al destierro. En el hip hop no hay un compromiso político expreso. Lo que se refleja son inquietudes sociológicas y de afirmación cultural. Aunque hay raperos que lo hacemos de manera individual. Yo me considero un militante de la izquierda puertorriqueña. Soy un independentista y socialista, solidario con los pueblos latinoamericanos en su lucha contra la intromisión de Estados Unidos. Mi obra es de agitación política por un cambio revolucionario en la sociedad puertorriqueña y la justa distribución de sus riquezas.

Actualmente, el hiphoper está trabajando en su primer disco en solitario.

Preguntas Ping-Pong

Puerto Rico — Libre

Trap — Música del sur de Estados Unidos

Oscar López Rivera — Libre

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