Policía

Rafael Pichardo / GFR Media

Policía de Puerto Rico prepara nuevo manual para manejar crímenes de odio

Fue firmado frente a representantes de las comunidades LBGTT, Dominicana y Oriental

14 de octubre de 2016 07:02 am

Por: Javier Colón Dávila | Para Índice

El Superintendente de la Policía, José Caldero, firmó ayer la orden general que establece los pasos a seguir por cualquier integrante de la Uniformada al momento de atender algún delito que pueda ser interpretado como “crimen de odio”.

El documento y un manual para trabajar este tipo de caso fue firmado frente a representantes de las comunidades LGBTT, Dominicana y Oriental en una actividad celebrada ayer en la mañana en el Cuartel General de la Policía.

Se enfatiza en la orden general que las víctimas de crímenes de odio no buscan un trato especial sino “una propuesta profesional hacia ellos”.

Entre el grupo de invitados se encontraba la transexual Ivana Fred, cuyo apartamento fue penetrado sin orden de allanamiento por integrantes de la División Drogas San Juan el 15 de mayo del 2012, cuando no encontraron sustancias controladas. Dieciocho policías fueron acusados criminalmente pero resultaron absueltos.

“Hoy es un día distinto. Hoy (ayer) quien está en la actividad es Ivana Fred como la activista, la que siempre ha sido por los pasados 16 años, no la que tuvo la controversia con la Policía de Puerto Rico. Existen policías buenos y policías malos y son muchos más los buenos”, dijo.

En el documento se definen términos claves en el manejo de estos casos como: identidad de género, intersexual, género no conforme, transexual, transgénero, orientación sexual, bisexual, gay, heterosexual, homosexual, comunidad LBGTT-Q, árabe, asiático, blanco, negro americano o africano americano, agnóstico, ateo, islámico, protestante y Testigo de Jehová.

Se recalca que algunos de estos grupos pueden ser discriminados “sublime o abiertamente y que sienten que no son atendidos adecuadamente por las autoridades, que no tienen esperanzas de recibir un buen trato y que son propensos a no querellarse.

Igualmente se presenta un perfil de ofensores conocidos como reactivos y “por misión”, que cometen sus delitos convencidos en que son ordenados por alguna deidad.

En el escrito se establece que al momento de evaluar una escena o una cadena de eventos en que se sospeche que se ha cometido un crimen de odio se tomarán en cuenta datos como la percepción de la víctima o de testigos de que se cometió un delito de esta índole contra una clase en particular “visiblemente identificable”.

Igualmente se tomará en cuenta la posible motivación del atacante, la presencia de literatura de odio recuperada y la proximidad a alguna estructura que pueda ser asociada con la clase protegida a la que pertenece la víctima.

Otros factores a ser tomados en cuenta pueden ser si el ataque fue cometido a una parte del cuerpo particular de la víctima, la fecha en que se cometió, la proximidad de alguna actividad organizada por un grupo de odio, comentarios vertidos por el agresor, marcas u objetos dejados en la escena que denoten prejuicio o si el lugar en el que se cometió el delito ha sido escenario de incidentes similares.

También podría ser utilizado como factor la presión pública ya que en uno de sus incisos lee que se tomará en cuento si “un considerable número de los miembros de la comunidad percibe que el incidente ocurrido fue motivado por prejuicio”.

“La víctima usualmente se siente degradada, asustada, vulnerable y desconfiada. Este incidente pudiese ser el evento más traumático de sus vidas”, abunda el escrito. “Dado el ambiente cargado de emociones, los miembros de la Policía de Puerto Rico tendrán mucho cuidado con la manera en que estos se comunican o interactúan con las víctimas, sus familiares y con los miembros de la comunidad”.

La Policía ha asegurado que todos sus integrantes serán adiestrados para manejar las investigaciones de este tipo de delito con un énfasis en identificar indicadores de prejuicios y trato digno a la víctima.

Como parte de los pasos a seguir por un agente al llegar a la escena de un potencial crimen de odio deberá notificar a su supervisor de lo ocurrido, custodiar la escena a fines de probar el delito cometido incluyendo elementos que comprueben algún tipo de agravante y clasificar en los documentos que correspondan que podría tratarse de un crimen de odio.

Las divisiones especializadas del Cuerpo de Investigación Crimina que trabajarán este tipo de caso son las de Homicidios y Delitos Sexuales y Maltrato de Menores.

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