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10 anécdotas sobre el Colegio

Porque antes, ahora y siempre: Colegio

24 de septiembre de 2016 05:35 pm

Por: Paola Rolón Machado | [email protected]

Colegio. RUM. UPRM. Maya. No importa cómo le llamen, los estudiantes y egresados de la Universidad de Puerto Rico recinto de Mayagüez muestran su #OrgulloColegial en todo momento, porque antes, ahora y siempre son – y serán – Colegio.

Con motivo de la celebración de los 105 años de #SangreVerde, a continuación, algunas anécdotas de los colegiales sobre su tiempo en Mayagüez:

#1. La amistades que duran toda la vida

Fue en el Recinto Universitario de Mayagüez dónde me descubrí a mí mismo, donde experimenté cosas que nunca había experimentado, y donde conocí a esas personas que, no importa dónde estén, siempre estarán. Fue en mi año de prepa, en medio de las asambleas sobre la huelga de la UPR del 2010, donde conocí a quién es hoy mi mejor amigo. Un tremendo ser humano que me ayudó en momentos difíciles y siempre estuvo ahí para hacernos reír. Gil ‘Negro’, como le decimos de cariño, ha sido como una pega para mantener un núcleo de amigos unidos. En ‘el grupito de INQU’, Yetzamil, Ishar, Gil y yo ganamos varias veces el premio del ‘Polymer Chain’ por siempre estar juntos, como un polímero enlazado covalentemente por sus átomos. Estas personas me enseñaron el verdadero sentir de la amistad.

Además de unas amistades fenomenales, el Colegio me dio una educación de excelencia que me ha permitido llegar lejos. Gracias a esos profesores que me otorgaron su mentoría más allá del salón de clases, como el Dr. Alfredo Morales (español), Dra. Madeline Torres (Ing. Química), la Dra. Doris Ramírez (Química) y el Prof. Lucas Avilés (decano). Sin estas cuatro personas, sin duda, no estaría donde estoy hoy. Es algo que siempre agradeceré.

- Elmer Zapata-Mercado (Clase 2015)

#2. Los compañeros que te ayudan a sobrevivir

La experiencia más bonita que tuve en el Colegio fue en el segundo semestre de cuarto año. Estaba cogiendo 21 créditos porque me acababa de cambiar de biología a política (a esas alturas) y era la única forma de graduarme en cinco años. Mi mamá se enfermó, estuvo dos semanas en intensivo, en Perea. Durante esas dos semanas, mis compañeros, tanto los de biología como los nuevos de CIPO, se convirtieron en una familia para mí.

Me prestaban su apartamento para que me fuera a bañar entre clases, me llevaban comida, se quedaban con mami en lo que estaba en la universidad o me llevaban a mi casa en Cabo Rojo para buscar ropa, los de CIPO me tomaban notas de las clases y me las enviaban. Ahí entendí que lo mejor que te regala el colegio son las relaciones, las amistades que van a durar toda la vida, porque comparten lazos que los unen siempre. Creo que en ese momento fue que le cogí amor al colegio, más allá de la vida estudiantil y social que es maravillosa.  Ahí fue que eché raíces, ese sentir de que somos un equipo, en buenas y malas. ¡Nunca les podré agradecer suficiente!

- Geysel Michelle (Clase 2016)

#3. Convertirte en “superhumano”

Hay momentos que el Colegio te hace superhumano. Llevábamos por lo menos cuatro semanas preparándonos para el Día de Pintar Calles del RUM. Pero como era época de exámenes finales, nada se compara con la labor que uno ejerce los últimos días antes del fin del semestre, o en nuestro caso el 17 de noviembre, fecha para la cual quedaba pautada la actividad.

Entre convertir mi carro en un almacén de materiales de pintar calles y el apartamento que compartía con Sionel, en un taller de diseño de infraestructura de peatones y ciclistas, uno se encuentra durmiendo pocas horas por la motivación de querer aportar un cambio al mundo. Nunca olvidare el día antes de la actividad: no dormí por asegurarme que todo quedara lo más organizado posible. Había tremendo jangueo en la calle (yo vivía en el pueblo) - el día siguiente, era un jueves feriado -, y que mis hermanos de corazón, Andrés y Rita, le picharon al jangueo por venir a ayudarme a terminar de cortar la plantilla del Cruce Colegial que está en la Entrada Barcelona.

Son esos momentos de los que uno se acordará para siempre. Tuve la oportunidad de tener muchas experiencias tremendas gracias al Colegio, pero nada se pudo comparar con el sentimiento de solidaridad cuando más de 100 Colegiales se amanecieron aquel "Día de Descubrimiento de la Biciflecha", como cariñosamente lo apodamos, para acompañarnos en darle una cara nueva de pintura a las calles del Colegio que resalten la prioridad de compartir la carretera entre peatones, ciclistas, guaguas y conductores. Con 105 manos colegiales a la obra, terminamos en tiempo récord (justo antes que la lluvia diaria Mayagüezana comenzara) y le dimos una cara nueva al Colegio en sus 105 años.

- David Rafael Soto (Clase 2016)

#4. El ambiente

Desde que llegué el primer día a este recinto te puedo decir que me he sentido en casa. Casi todos los estudiantes somos de otros pueblos y sabemos que comenzar a hacer una vida solos no es fácil. La experiencia en el Colegio no simplemente lo hace el recinto, lo hace el ambiente de las personas que viven en Mayagüez, que nos reciben, que nos tratan como si hubiésemos vivido en este pueblo toda la vida.

Una vez, al salir de mi apartamento, noto que mi carro anda extraño y todos me decían que mi goma estaba vacía. No tenía batería en mi celular, así que no podía llamar a alguien para que me ayudara. Sin embargo, no tuve que esperar mucho por ayuda, pues el Decano de Estudiantes se acercó a mí y él fue quien llamó a la seguridad de la Universidad. Aunque un amigo llegó antes y me ayudó, justo cuando me iba, llegaba una guagua de seguridad del Colegio con las cosas para ayudarme.

- Erika González (Clase 2017)

#5. La Banda del Colegio

Mi mejor experiencia fue la presentación en las Justas de la Banda de Marcha del Rum. Al salir, todos estábamos llorando de felicidad, abrazándonos porque nuestro trabajo duro trajo sus recompensas.

-  Elvin Ortiz Collazo (Clase 2017)

#6. El jangueo

Este día de jangueo normal estoy en un “pre-game” en el techo de un apartamento cerca de la Calle y otro grupo de amigos estaba abajo en 100auno (una barra). Yo como buen pana, saqué alcohol del apartamento y se lo bajé a mis amigos (bajé y subí como dos veces) hasta que finalmente era tarde y ellos se colaron al techo conmigo. Unos tragos más y decidimos bajar a la calle a caminar. En las escaleras, a mi amiga se le rompió una sandalia y en la acera se estaba quejando, y yo digo (ya estábamos bastante "chillin"): "¡Si ella puede, tú puedes!", mientras apuntaba en la dirección de una muchacha que andaba en muletas jangueando. La amiga mía no se quejó más. Al otro día, ella no sabía por qué tenía el pie negro y todo fastidiado.

- Anónimo

#7. Ser Colegial

Creo que lo que la hace la MEJOR institución académica en la Isla es ese sentido de pertenencia que desarrollas desde el primer día.

En el Colegio formas tu segunda familia y se vuelve tu primer “hogar”. Además, el Colegio no solo te prepara académicamente para las tareas más difíciles que podrás encontrar en tu futura carrera - utilizando recursos mínimos-, sino que te da la confianza de creer en ti mismo y sobrepasar cualquier obstáculo que encontrarás en tu vida.

El colegial es un estudiante “fajón”, entregado y con grandes deseos de “echar pa’lante”, lo cual es algo que siempre llama la atención de diferentes compañías, agencias y escuelas que vienen a reclutar a Mayagüez desde todas partes del mundo, buscando siempre trabajo de excelencia. ¡Siempre será lo que nos destaca y por lo que estamos inmensamente orgullosos y agradecidos de haber obtenido de nuestra Alma Mater, la MEJOR!

- Lisaura Maldonado-Pereira

#8. La historia de amor Colegial

Una de mis memorias más bonitas en el Colegio fue cuando mi actual novio me pidió que fuera su novia en Mangual. También recuerdo todas las veces que nos botaban de la biblioteca porque iban a cerrar y nos sentábamos en el patio frente a la biblioteca mientras él me explicaba Cálculo. Me encanta el Colegio porque me permitió encontrar a la persona con la que quisiera estar el resto de mi vida, que además me explica matemáticas, ya que hablar bonito cualquiera puede, como dice el meme 

- Berliza Soriano

#9. La caravana de graduandos

La caravana de graduandos, para mí, es de los recuerdos más bonitos que llevo. Ver a todos los estudiantes celebrando...te abrazabas y llorabas con gente que nunca conociste, pero que en ese momento todos éramos una gran familia de luchadores que vencimos. Nos unía un sentimiento de nostalgia y alegría que es difícil de explicar en pocas palabras.

En fin, el Colegio es el mejor por la energía de su estudiantado. La cultura estudiantil y académica que se vive en el Colegio no se encuentra en muchos lados. Esa sangre verde es un sello que nos distingue y que nos sigue por siempre, dondequiera que estés.  Cuando andas con una camisa del Colegio, alguien se te va a acercar y te dirá "¡Yo soy Colegial también!". La dinámica se dará como si se conocieran de toda la vida.

- Ramón Correa (Clase 2016)

#10. La graduación

Me preparo en Figueroa Chapel, recojo mis medallas, me pongo la toga y a desfilar. Aún bajo el sol, al mediodía, estaba tan contenta. Sabía que mis papás estaban en el Mangual esperándome y mi hermano había viajado para verme en la graduación. En el desfile, te das cuenta de toda la felicidad que te dio el Colegio. Mientras caminas, recuerdas las clases que tomaste en Chardón, las veces que tuviste que llorar en Monzón, las reuniones en el centro de estudiantes y las noches en la biblioteca. Las cosas más bonitas, las amistades más sinceras y los jangueos más intensos me los dio mi alma mater. Soy Juana, tengo Sangre Verde, soy Colegial y me gusta la Medalla.

- Christina Jerash (Clase 2016)

*Algunas anécdotas fueron editadas para asegurar la claridad del relato.

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