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Astronautas podrían respirar aire más puro gracias al RUM

Buscará reemplazar el adsorbente que está en la estación espacial, pero sin un cambio en el diseño del sistema global de apoyo de vida, solo en el material o componente activo

01 de septiembre de 2016 12:17 pm

Por: ÍNDICEPR.com | [email protected]

Los astronautas en la Estación Espacial Internacional de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA), podrían respirar pronto un aire mucho más puro y con menos gasto de energía gracias a tecnología basada en un material creado en un laboratorio del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM).

Por esto, La NASA concedió una subvención de 150 mil dólares a Arturo J.  Hernández Maldonado, catedrático del Departamento de Ingeniería Mecánica (INQU), desarrollar y transferir tecnología con el adsorbente que él diseñó. Es la primera vez que el programa Small Business Technology Transfer (STTR) de la NASA otorga una subvención de este tipo a Puerto Rico.

“Ahora viene la parte de aumentar la escala de síntesis porque necesitan mucho material, así como también comprobar su tolerancia mecánica, a la vibración, a la humedad, y la regeneración”, esbozó el doctor Hernández.

Lo que busca la entidad es reducir la concentración del dióxido de carbono en la estación espacial, que es de 5,000 mil partes por millón, contrario a las 400 partes por millón que se respira usualmente en nuestro planeta. Esa diferencia puede causar un poco de migraña, lo que se resuelve con medicamento para el astronauta. Ante esa premisa, la División de Medicina Fisiológica de la NASA hizo una petición a los ingenieros de una tecnología que reduzca la concentración a 1,000 partes por millón, que no consumiera mucha energía, amigable con los diseños existentes y que provea un mejor ambiente en sus condiciones de trabajo a los navegantes espaciales.

“El aire de ellos es 99.5 por ciento puro, es ese 0.5 por ciento restante, que para remover esa fracción, la cantidad de energía o trabajo que necesitas puede ser significativo, pues debes procesar más aire y el filtro tiene que ser más eficiente, a menos que logres diseñar un material, un adsorbente que tenga una afinidad más grande por dióxido de carbono, como un imán molecular”, abundó el catedrático

El proyecto se dividirá en dos fases: la primera dura un año; la segunda, que implica una mayor cantidad de fondos para la producción de la tecnología, será de tres años. Para el verano de 2017, deben someter la propuesta para la siguiente etapa con evidencia de los resultados.

“NASA nos brindó la oportunidad de un contratista y un acuerdo, yo sigo trabajando y optimizando el material desde el ángulo científico y la compañía se encarga de hacer las pruebas macroscópicas, en escala grande, desde la síntesis hasta los prototipos. Este año vamos a seguir revisando la síntesis para ver posibilidades de optimización y caracterización. Soy equivalente al consultor primario del proyecto porque la invención es de nosotros”, destacó el profesor mayagüezano.

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