Yogures

Wanda Liz Vega / Para ÍNDICE

Joven matrimonio apuesta a sus yogures

Lorna Moreno y Héctor Rosario se lanzaron a la aventura del empresarismo

12 de julio de 2016 07:15 am

Por: Olga Román | [email protected]

“Esta es una cocina, pero nosotros, decimos que es nuestro laboratorio”.

De esta forma, Lorna Moreno y su esposo, Héctor Rosario, describen la pequeña cocina donde producen los yogures de Viva la Fruta.

Científicos al fin, estos jóvenes empresarios utilizan el término “laboratorio” para describir su negocio, pues, mientras que él es graduado de ciencias ambientales, ella, lo es de biología.

La ciencia fue el elemento de unión de estos dos jóvenes, que vivían muy cerca uno del otro en Bayamón sin conocerse, hasta que, una investigación científica de la universidad llevada a cabo en Isla de Mona, unió sus caminos.

“Después de eso, hemos seguido trabajando juntos, ahora, como pareja y antes, como colaboradores de investigación”, analizó el joven.

Moreno, de 28 años y Rosario, de 32, abrieron el local en la avenida Manuel Fernández Juncos, en Santurce, hace más de un año y medio, “mitad con préstamos y mitad a pulmón”.

“Teníamos unos pequeños ahorros. Tuvimos que pedir financiamiento para pequeños negocios y la gente nos preguntaba cuál era nuestro capital. Nosotros decíamos: ‘un Civic saldo y cuatro gatos’”, narró Moreno sobre el dinero que tuvieron que solicitar para alquilar el espacio que utilizan, convertirlo en una cocina y comprar equipo y utensilios.

A pesar de no tener dinero, lo que sí tenía esta pareja era un buen plan de trabajo y un excelente producto, pues los yogures que producen artesanalmente son confeccionados con ingredientes locales y no tienen aditivos ni preservativos.

Sus sabores son: parcha, plain, guayaba, avena, vainilla, fresa y el de temporada.

La granola -orgánica y sin trigo- también se hace en el lugar.

“Fue nuestro producto sorpresa. Encontrábamos que la granola que comprábamos no le hacía justicia a la calidad del yogur de nosotros”, destacó el empresario.

“Como nuestra preparación académica fue en ciencias, eso nos dio confianza para desarrollar un proyecto que fuera replicable, como lo es el método científico. A pesar de que no tenemos gran equipo, es todo a mano, lo que hacemos es repetir un proceso para garantizar que siempre sea el mismo producto”, afirmó él joven, que confesó que antes, no comía yogur.

Moreno, por su parte, explicó que la preparación de yogures no era un asunto nuevo para ella.

“El yogur es un cultivo vivo. Una profesora de biología nos contó cómo hacer el yogur casero y yo lo hacía para mí, en casa”, recordó.

Y, como todo negocio en crecimiento, la faena ha sido cuesta arriba.

Moreno expuso que, de lunes a viernes, trabajan más de 12 horas diarias; los sábados, algunas menos y “nos hemos obligado a tener los domingos libres”.

Ellos dos, con la ayuda de Raúl Moreno (papá de ella), lo hacen todo: producción, entrega y cobro. Por otro lado, ella está culminando su maestría y él, la empieza el mes que viene.

La pareja contó que empezó a vender sus yogures en un café donde trabajaba Rosario, y ahora, le suplen vasitos de yogur a entre 10 a 15 tiendas.

Además, los clientes pueden acudir al negocio a comprar las pintas de 32 onzas de yogur y los vasos de granola.

“Nuestro ‘laboratorio’ tiene menos de dos años y se nos quedó pequeño. Llegó a su capacidad. Necesitamos expandir nuestro espacio y equipo para crecimiento”, destacó Moreno.

A largo plazo, desean “llevar su producto por toda la Isla”.

“Eso es un reto para un producto como este, que es artesanal, que es totalmente trabajado a mano. Aquí nosotros decimos que cada yogur es un detalle”, destacó la empresaria.

También les gustaría abrir una tienda y vender los yogures en supermercados especializados y núcleos de trabajo.

La parte “más linda” del trabajo, a juicio de Moreno, es la entrega a los clientes.

“Es bien lindo ver que todo el esfuerzo y el cariño y la pasión que ponemos en el proceso cuando estamos aquí, la gente lo recibe con cariño y lo valora”, concluyó.

Para órdenes, llama al 787-688-6406 o al 787-565-0251; visita @vivalafrurapr en las redes sociales o

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