RedCarpet

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¿Cuál es el origen de la Red Carpet?

La alfombra roja, tradición hollywoodense por excelencia, tiene sus orígenes en la Antigüedad

02 de febrero de 2016 09:56 am

Por: GDA / El Mercurio

La primera referencia a un red carpet ocurrió en un episodio de la mitología griega recogida por el dramaturgo Esquilo en su obra "Agamenón" del año -458: "a su regreso de la guerra de Troya, el homónimo rey de Micenas es recibido por su esposa Clitemnestra con una fiesta, pero el héroe en un acto de modestia se niega a pasar por la red carpet dispuesta en el palacio. Considera que tal honor es solo para los dioses". La historia posterior (Edad Media, Renacimiento) relaciona el uso de alfombras con la realeza, como una costumbre para honrar a altos dignatarios. En 1821, el recurso fue utilizado por el hacendado de una plantación de Carolina del Sur al recibir al Presidente de Estados Unidos, James Monroe. Y en 1902 se convirtió en recurso publicitario, cuando la empresa de ferrocarriles de lujo 20th Century Limited instaló una elegante cubierta en el piso de la estación Grand Central de Nueva York para recibir a sus pasajeros, y así diferenciarse de la competencia.

La primera alfombra roja de Hollywood fue organizada por el empresario y dueño de teatros (uno de los socios del emblemático Teatro Chino) Sid Grauman en 1922. Con motivo del estreno de la película "Robin Hood", protagonizada por Douglas Fairbanks, se realizó la primera premiere de la historia del cine, con el acceso al Egyptian Theatre alfombrado en brillante carmesí para el ingreso de los invitados. La idea se convirtió en símbolo del glamour hollywoodense. Eran el único lugar donde las estrellas como Joan Crawford, Jean Harlow o Grace Kelly podían ser vistas en público, fuera de los estudios o de sus mansiones. En su paseo firmaban autógrafos de sus fanáticos.

La consagración comenzó en 1961. Ese año la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas la incorporó a su ceremonia de premiación anual. Lo hizo con una finalidad práctica: señalizar el camino a los nominados al Oscar. Antes, las estrellas simplemente se bajaban de sus autos, cruzaban la vereda de Hollywood Boulevard y entraban al Pantages Theatre, donde se realizaba en la década previa. Aunque desde 1953 las cámaras registraban la entrega de premios, en 1964 los organizadores empezaron a televisar lo que ocurría antes de la ceremonia, mostrando la llegada de los invitados en el exterior del teatro. El columnista de la revista Variety, Army Archerd, anunciaba a los televidentes el arribo, por ejemplo, de "la encantadora Julie Andrews" o "el señor Bobby Darin y su hermosa prometida Sandra Dee".

No había interacción alguna con las estrellas, pero los televidentes quedaron fascinados con el desfile de figuras.

¿Y el color? Barbra Streisand in action

El color llegó en 1965. Cuatro años después Barbra Streisand inició la tradición de asociarse con un diseñador y crear un look impactante del que todos opinaban, una práctica que hoy domina las red carpets. La artista ganó ese año el Premio a la Mejor Actriz por la película "Funny Girl", y lo recibió  con una especie de enterito del diseñador Arnold Scaasi, confeccionado en tela transparente. Barbra abrió el debate sobre el vestuario de las estrellas. Hasta estonces el gusto de las actrices estaba fuera de discusión.

Con la aparición de la revista People en 1974, cualquier cosa que hicieran los artistas fuera de los escenarios o las cámaras se convirtió en asunto de interés masivo. Obviamente lo que vestían en sus apariciones en público fue tema central para la prensa. También los involucrados asumieron que de esta manera conseguirían mayor figuración mediática.

Los eventos en torno a la industria del entretenimiento se fueron multiplicando. Además de los Oscar, en Estados Unidos estaban las premiaciones del Grammy, el Emmy y el Globo de Oro. Los estrenos de películas blockbusters no solo se hacían en Hollywood, sino también al otro lado del Atlántico (a las première londinenses asistía Lady Di). A los festivales de cine, como los de Cannes y Venecia, empezaron a acudir figuras cuyas películas ni siquiera serían exhibidas, pero en la alfombra roja eran bienvenidas.

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Al llegar la década de los 90 ya nada sorprendía. Más de alguien, entonces, propuso enrollar la alfombra roja y guardarla. Todo cambió en 1994, cuando entró al juego el canal de cable especializado en espectáculos E! Para la entrega de los Globos de Oro, la señal decidió replicar el experimento televisado en el Oscar 1979 que entonces tuvo la conducción de Regis Philbin (algo así como el equivalente estadounidense del fallecido Jorge Rencoret). Para ese programa especial necesitaba alguien que transmitiera desde la alfombra roja, y contrataron a la comediante Joan Rivers, quien estaba alejada de los escenarios. Ella aceptó este trabajo que nadie quería hacer. Tanto gustó la reaparición de Rivers, que a partir del año siguiente, ella y su hija, Melissa, se instalaron de punto fijo en los Oscar y cuanta alfombra roja se desenrollara en Hollywood.

Joan Rivers tuvo mucho que ver

Joan y Melissa revolucionaron los medios. Las Rivers patentaron su pregunta "Who are you wearing?" (¿A quién estás usando?), de discutible construcción gramatical, pero que se convirtió en un clásico de la cultura popular. Además de ser considerada el colmo de la banalidad. Joan Rivers se defendió en su momento, argumentando que las estrellas ya venían lo suficientemente estresadas con los preparativos para verse bien, algunas sin comer durante días para entrar en los vestidos, además del nerviosismo de saber acaso ganarían o no, por lo que no era el momento de hablar de política o temas más relevantes. Decía que al preguntarles por los trajes, en cambio, los personajes se relajaban, se lucían, y por lo demás era de lo mismo que hablaban después las revistas.

El estilo impuesto por las Rivers prendió rápido. Entre las anécdotas, Denzel Washington les confesó que venía todo el camino muy nervioso sabiendo que se iba a encontrar con ellas; o Julia Roberts se devolvió y fuera de cámaras les pidió que por favor le dijeran lo que realmente pensaban de su vestido.

Los comentarios de madre e hija eran demasiado punzantes, aunque ellas señalaban que todo era en un ánimo de diversión. Pero en el Oscar 1997 un exabrupto de Joan levantó polvareda. Nicole Kidman llegó con un modelo Dior de John Galliano en seda verde con bordados, y mamá Rivers exclamó: "¡ahí viene Nicole Kidman con el verde más horrible jamás visto!".

Durante una década  la actriz no quiso acercarse al dúo.

Tanto era el éxito de las Rivers, que en 1999, los organizadores del Oscar decidieron hacer su propio show previo, conducido por Geena Davis. En conferencia de prensa previa, la actriz se comprometió a no copiarles a las conductoras de E! (desalojadas de la red carpet media hora antes de lo habitual). Explicó que hablaría con los nominados de sus películas, sin embargo a la hora señalada, lo primero que preguntó fue "and what are you wearing?" (¿Y qué estás usando?). El plagio no afectó a madre e hija, que aparte de sus transmisiones en vivo, institucionalizaron su "Fashion Police": un espacio de análisis descarnado  de las tenidas mostradas, transmitido al día siguiente de cada evento.

La industrialización

Hoy existe una verdadera industria en torno a las alfombras rojas. Los diseñadores de alta costura vieron en estos shows una vitrina para sus creaciones, aunque el negocio más rentable probablemente sea para los imitadores: cuando un vestido de diseñador aparece en pantalla durante una de estas transmisiones, antes de una semana están disponible en el mercado las copias baratas.

La masificación no ha espantado a los creadores emblemáticos: desde Edith Head, quien vistiera a Audrey Hepburn, Grace Kelly y Elizabeth Taylor; hasta Giorgio Armani, considerado el más importante sobre las alfombras rojas, no sólo por la cantidad de estrellas a las que ha vestido (Michelle Pfeiffer, Julia Roberts, Jodie Foster,) sino por haber educado el gusto masivo. Actualmente la casa Dior es la estrella de las red carpets y tiene como principal rostro a  Jennifer Lawrence, quien protagonizó una histórica caída al enredarse en su vestido al recibir el Oscar en 2013. Versace Atelier, la línea más exclusiva de la etiqueta italiana, consiguió un milagro digno de "My fair lady" al convertir a Lady Gaga en una diva del Hollywood clásico.

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La más famosa es la estadounidense Rachel Zoe, quien llegó a tener su propio reality show, donde se veía el infierno que vivía durante cada época de premiaciones. Un serio revés en su carrera lo sufrió cuando, al momento de recibir su Oscar como Mejor Actriz de Reparto en 2013, a Anne Hathaway se le trasluciera el pecho en su vestido Prada. De nada sirvió que un par de años antes la hubiera hecho lucirse con las tenidas que le eligió cuando animó la ceremonia junto a James Franco: en 2014 Hathaway se asesoró por otra estilista.

Con la alfombra llena de noteros preguntando quién te viste hoy, y hasta estrellas de tercera categoría luciendo trajes de diseñador, en la presente década E¡ Entertainment introdujo innovaciones tecnológicas para diferenciarse y enriquecer el espectáculo. La principal fue la GlamCam 360, un circuito de 48 cámaras fotográficas en círculo, y que crean la ilusión de movimiento, junto con mostrar al personaje y su atuendo desde todo ángulo posible.

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