trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios pueden comenzar sin que te des cuenta. / Shutterstock

VÍDEO: Identifícalo antes de que sea tarde

Los trastornos alimenticios comienzan en muchas ocasiones con una simple dieta

27 de febrero de 2015 06:49 am

Por: Karla A.Toledo Ríos | [email protected]

Cuando se habla de trastornos alimentarios en la Isla el tema suele centrarse en anorexia, bulimia y mujeres. Lo cierto es que este tipo de problema afecta tanto a féminas como a varones, es más común de lo que se piensa y va mucho más allá.

“Es como si los casos vinieran por oleadas. A nuestras oficinas llegan jóvenes entre las  edades de 13 y 17 años, aunque debemos admitir que también hemos atendido algunos preadolescentes”, comentó Normarie Rivera Miranda, psicóloga clínica del Instituto Psicoterapéutico de Puerto Rico- Inspira.

Según estadísticas de la oficina de Administración de Servicios de Salud y Contra la Adicción (ASSMCA), para el año fiscal 2010-2011 se atendieron 17 casos de Trastornos de la Alimentación (15 mujeres y 2 varones). Naturalmente, al día de hoy son más. “En AMSCA no hay suficientes cifras de estos casos porque no hay quien se encargue de llevar la cuenta”, señaló Normarie.

La profesional de salud mental comentó a ÍNDICE que gran parte del trasfondo  de estos trastornos alimentarios reside en una baja autoestima, en la presión a través de las redes sociales y las familias disfuncionales. Es por esta razón que siempre tratan de hacer a los padres partícipes del proceso de recuperación de los jóvenes.

"Hay chicas que empiezan por la bulimia y terminan siendo anoréxicas porque piensan que tendrán más éxito dejando de comer. En el caso de los chicos es mas común la bulimia. Los varones no tienden a buscar ayuda a diferencia de las chicas que son más abiertas", aseguró Rivera Miranda.

Los medios de comunicación no tienen toda la culpa:

Aunque hoy día es común criticar a los medios de comunicación por la imagen que transmiten del cuerpo perfecto, muchos de los pacientes que atraviesan por este tipo de conducta llegaron hasta ahí por problemas en el hogar.

“Los jóvenes pasan por una etapa de aceptación y la mayoría (de los que visitan la clínica) están en conflictos con su familia. Puede ser que su cuidador no le provea afecto y validación de quién es como persona. Eso los hace más propensos a caer en estos trastornos. Si juntamos el bullying se hace el terreno más fértil. Otros casos también están atados a historiales de abuso sexual”, confesó la doctora.

“El trastorno empieza con una dieta cualquiera”:

Padecer de algún trastorno alimentario no sucede de un momento a otro. Los pacientes no se levantan un día decididos a dejar de comer o a inducirse el vómito luego de cada comida.

“Esto empieza antes de que uno se de cuenta. Yo comencé con lo que creía que era una dieta normal, luego comía solo pollo, lechuga y agua. Estuve mucho tiempo así hasta que empeoré tanto que no podía ni tragar. De ahí caí en la anorexia y también hacía lo que se conoce como *binge-eating. El trastorno empieza con una dieta cualquiera”, comentó Saraí Ortíz Morales, quien fue paciente de trastornos alimentarios y hoy día es la presidenta de la Asociación Nacional de Desórdenes Alimentarios (ANDA), en Puerto Rico.

Diagnosticar a una persona con este tipo de problema no surge de la noche a la mañana. Así como cuando alguien desaparece y hay que esperar cierta cantidad de días para confirmarlo desaparecido, los trastornos alimentarios necesitan cumplir ciertos requisitos para poder confirmarse. “Por ejemplo, para diagnosticarte anorexia debes pasar tres meses sin tener menstruación”, explicó Ortíz Morales, quien lleva casi 3 años recuperada. 

Las palabras también podrían empujar a otros a caer dentro de este peligroso círculo vicioso.

“Cuando cursaba el undécimo grado una maestra me decía todos los días que estaba gorda. Al principio pensaba que no era a mí porque yo me sentía bien con mi físico. Fue cuando un día me dijo: ‘Sí, a ti misma te estoy hablando’ que empecé a sentirme mal. Comencé a encontrarme chichos donde no habían”, admitió Yoreiley de Jesús, de 22 años de edad y enfermera generalista del grupo ANDA. 

La joven natural de Loíza dijo que llegó al punto de comer una manzana al día y como mecanismo de defensa para bloquear el dolor a causa del hambre se rasguñaba la piel. Añadió también que su familia nunca se dio cuenta de sus trastornos alimentarios. "Mi mamá conoce que asisto a un grupo de apoyo pero no sabe por qué". 

En un mensaje para prevenir el aumento de casos de jóvenes pacientes de trastornos alimentarios en la Isla, Saraí enfatizó: "Busquen ayuda. Uno piensa que no hay muchas pero vale la pena buscarlas. Hablen con alguien, con el trabajador social o con un amigo si no quieren hablar con sus papás. También pueden escribir de forma anónima a la página de ANDA. Los trastornos tienen consecuencias. Ya yo me recuperé pero tengo que vivir dientes partidos, reflujo, gastritis severa y una hernia estomacal". 

*El trastorno de binge-eating consiste en darse grandes atracones de comida luego de haber pasado por algún episodio de anorexia o simplemente para liberar el estrés y dolor que ocasiona el no comer o comer en mínimas cantidades por mucho tiempo.

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