Chichos de  hombre

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Cuando el hombre se ve gordo

Conoce sobre un trastorno alimenticio que no es único de las mujeres

24 de diciembre de 2014 02:34 pm

Por: GDA | Los hombres también padecen de anorexia

La manorexia es un trastorno alimenticio que afecta a 1 cada 2,000 hombres; aunque suelen ocultarlo.

La anorexia es un problema que, erróneamente, ha sido catalogada como un padecimiento exclusivo del género femenino. Una de las causas que perpetúa esa percepción es que está más "aceptado socialmente" que las mujeres puedan sufrir esta patología. Tan es así que el entorno familiar del hombre no le da la importancia a los síntomas que puede estar padeciendo.

Guillermo Zeballos, nutricionista que trabaja en la Policlínica de Trastornos Alimenticios del Hospital de Clínicas, aseguró que los hombres que sufren anorexia (también llamada "manorexia" en su versión masculina), suelen estar en búsqueda de su propia "identificación sexual".

La anorexia es un trastorno alimentario que lleva a que las personas pierdan más peso de lo que se considera saludable para su edad y estatura. Las personas con este trastorno pueden tener un miedo intenso a aumentar de peso, incluso cuando están con peso insuficiente. Es posible que hagan dietas o ejercicio en forma excesiva o que utilicen otros métodos para bajar de peso.

Un estudio de las universidades de Oxford y Glasgow, publicado en el British Medical Journal Open, concluyó que los hombres que sufren manorexia tardan más tiempo en recibir diagnóstico que las mujeres. Precisamente porque la anorexia masculina, es una enfermedad que se camufla más. Según el documento, la padecen uno de cada 2,000 hombres.

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Sebastián (24) tomó conciencia de su padecimiento cuando un compañero de la universidad lo encontró vomitando. Su obsesión por mantener un peso bajo se remontaba a su época liceal. "No podía hacer las actividades de educación física; eso me afectó profundamente". A pesar de que el suyo no fue un caso grave, llegó a pesar 88 libras. Actualmente, su peso es de 134 libras. Desde hace cuatro años, acude a terapias psicológicas y lleva dieta especial.

Para Zeballos, los factores que inciden en la aparición de la patología van desde presiones sociales por mantener una figura excesivamente flaca (deportes que exigen tener una figura estilizada independientemente de la nutrición), hasta depresiones y, en mayor medida, disfunciones familiares.

"La anorexia es una expresión del cuerpo de alguien que no se puede expresar con palabras", ilustró el nutricionista. También inciden los problemas biológicos, como tener un daño en el centro de saciedad.

Además, un factor que agrava la situación es la dificultad que para hablar del problema. "Es común que acudan a una consulta por otro problema, pero en el diagnóstico se detecta que tienen trastornos alimenticios", contó Adriana Oñate, psicóloga clínica del Hospital Metropolitano de Ecuador.

En general, los padres de los pacientes son quienes los llevan a recibir atención. Para tratar un cuadro lo ideal es contar con tres profesionales: médico, psicólogo y experto en alimentación. Así lo sostuvo la nutricionista Viviana Herrera, quien advirtió que los efectos de un paciente que no ingiere alimentos son graves.

Según la experta, las faltas de nutrientes más serias son las de zinc, hierro y magnesio, así como de ácidos grasos esenciales. Por eso, "el tratamiento incluye alimentos que aportan nutrientes como carne de pescado, res, cordero y cerdo, así como leguminosas y nueces". Zeballos subrayó que en la Policlínica del Hospital de Clínicas la familia cumple un rol indispensable, y sus miembros son sumados equipo de trabajo.

Ante esta realidad, la organización Beat eating disorders recomendó iniciar campañas de educación para que la sociedad tenga más conocimientos de los problemas alimenticios, que pueden afectar a ambos géneros.

Cuando un paciente llega a la Policlínica de Trastornos Alimenticios del Hospital de Clínicas es entrevistado en dos o tres oportunidades por técnicos del área junto a un tutor. Con la información que recopilan en esas instancias, los médicos discuten si el paciente puede tratarse o no. Si lo aceptan, empieza a atenderse con psiquiatras, psicólogos y nutricionistas. Luego, pasa a terapia de grupo, donde se trabaja con psicólogos. Si el paciente está preparado para seguir avanzando, podrá pasar al "almuerzo terapéutico". Este trabajo implica servirle un plato individual para que el paciente intente ingerirlo con calma. Según el nutricionista Guillermo Zeballos, esta instancia es importante para restablecer vínculos familiares. La manorexia implica que siempre esté en riesgo. Por tal motivo, luego de dos años de hacer terapia, aconsejan continuar yendo al psicólogo.

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