Pablo Casellas

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Fin a desfile de prueba de fiscalía en caso federal contra Casellas

Mañana, jueves, declarará el testigo de la defensa, Lucien Haag

30 de abril de 2014 06:48 pm

Por: Mariana Cobián / Para ÍNDICE | [email protected]

La Fiscalía Federal terminó hoy, miércoles, la presentación de prueba en el juicio contra Pablo Casellas Toro por emitir declaraciones falsas a agentes federales sobre un "carjacking" del que alega fue víctima.

Los fiscales federales Michael Gilfarb y Andy Camacho, del Distrito Sur de Florida, anunciaron en horas de la tarde que con el testimonio del examinador de armas de fuego Carlos Juan del Valle Arroyo concluía la presentación de su prueba en el caso.

En total 11 de19 testigos anunciados por los fiscales declararon durante tres días en la sala presidida por el juez federal Joseph R. Goodwin, de Virginia Occidental.

Mañana, jueves, declarará el testigo de la defensa, Lucien Haag, quien se informó es experto en armas de fuego y reconstrucción de escenas donde se producen disparos.

Se espera que una vez terminen las declaraciones del testigo Haag, quien fue traído desde los Estados Unidos, los fiscales y el abogado Francisco Rebollo Casalduc ofrezcan sus argumentaciones finales.

Luego, el juez Goodwin impartiría las instrucciones al jurado, compuesto por ocho mujeres y cuatro hombres. Cuando se complete esa etapa, el grupo se retirará a deliberar.

Del Valle Arroyo, el último testigo de cargo, declaró que examinó varias armas de fuego relacionadas con el caso contra Casellas Toro, quien alegó que fue víctima de un carjacking el 17 de junio de 2012, cerca al Club de Tiro Metropolitano, en Toa Baja.

De las armas, casquillos y proyectiles analizados, el experto indicó que tres casquillos recuperados del interior de la guagua Acura MDX negra del acusado fueron compatibles con la pistola Ruger LCP 380.

Indicó que otros tres casquillos recuperados en la escena fueron disparados por una pistola Walther calibre 22.

Ambas armas fueron recuperadas en la residencia del acusado, en la urbanización Tierralta III, en Guaynabo, el 14 de julio de 2012, durante la investigación del asesinato de su esposa, Carmen Paredes Cintrón.

Sin embargo, una alusión al asesinato nunca se ha hecho en el juicio federal, ni que el acusado es hijo del juez federal Salvador E. Casellas. Tampoco se ha mencionado que Casellas Toro fue encontrado culpable por ultimar a su esposa y que está sentenciado a 109 años de prisión.

Habla el jefe de la pesquisa federal  

Hoy, miércoles, testificó el agente especial del Negociado Federal de Investigaciones (FBI), Rubén Marchand, quien fue el líder del equipo de recopilación de evidencia que examinó dos veces la guagua de Casellas Toro, el 16 de julio y el 13 de agosto de 2012.

Marchand declaró que la guagua tenía siete impactos de proyectil, uno de los cuales no penetró la puerta trasera. También explicó que había orificios de bala en la parte trasera de unos asientos de la segunda y tercera fila del vehículo y precisó que tres que impactaron la consola del frente de la guagua. Al marcar la trayectoria de esos disparos, dijo que fueron hechos desde arriba, apuntando hacia el techo de la guagua, pero que no se registraron disparos en la capota.

"No son consistentes con ser disparados desde afuera. Sí son consistentes con ser disparados desde adentro porque no encontramos marcas al medir que nos dijeran que los disparos fueron desde afuera", sostuvo el agente especial.

Según la versión del acusado, individuos le dispararon desde afuera por la parte trasera y un sujeto le disparó en el brazo derecho, mientras estaba sentado en el asiento del pasajero frontal.

Marchand ocupó tres casquillos de bala dentro del vehículo y levantó huellas de ocho manchas de sangre, todas entre los asientos frontales, la consola del medio del vehículo y el panel de la puerta del pasajero.

Otra testigo que habló hoy, miércoles, fue la investigadora forense Gisselle Rivera, quien atendió la escena del crimen por el asesinato Paredes Cintrón y declaró que en una oficina aledaña a la marquesina de la residencia de la pareja ocupó cinco de las 29 armas que poseía Casellas Toro y para las cuales tenía permiso de uso y portación.

Detalló que había una pistola Walther, calibre 22, otra Ruger LCP 380, una pistola calibre 45, un rifle German Sport, calibre 22 y una pistola FNH Five Seven, calibre 5.7 x 28. Las últimas dos fueron las que Casellas Toro reportó como robadas el día del alegado carjacking y la última fue el arma homicida, según la evidencia del juicio en el que resultó convicto por la muerte de Paredes Cintrón.

Rivera agregó que en la oficina había mucho reguero, pero las partes estipularon que dicho lugar siempre estaba así.

El excorredor de seguros enfrenta tres cargos porque "a sabiendas y voluntariamente ofreció testimonio falso, fraudulento y ficticio" al alegar que fue víctima de un carjacking por parte de tres individuos, y que uno de estos supuestamente le disparó en el brazo derecho.

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