Los temores durante el segundo embarazo

Karla Aimar

Habemus Baby: Karla Aimar

13 de septiembre de 2015 07:00 pm

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Karla Aimar te cuenta por qué esta vez las emociones son distintas

Familia de tres y la mujer embarazada.

Shutterstock

Dicen que todos los embarazos son distintos y en base a lo que estoy viviendo ahora puedo decir que coincido, comenzando por las emociones que sentí cuando me enteré que iba a tener otro bebé.

Resulta que mi primera hija fue bien planificada. Mi esposo y yo decidimos buscarla luego de diez años de relación, terminar la universidad, conseguir empleo, casarnos y disfrutar dos años de matrimonio sin hijos.

Este segundo embarazo nos tomó un poco por sorpresa (y digo un poco porque aquí todos sabemos cómo se hacen los bebés y todo se resume en que mi esposo y yo nos descuidamos una noche). De hecho, me enteré justo a las cuatro semanas con una prueba de detección temprana porque tenía una leve sospecha (¡mi olfato estaba on fire!).

¡Gracias a Dios cuando mi esposo se enteró se puso superfeliz! Digo gracias a Dios porque si se hubiera puesto un poco nervioso yo me hubiera contagiado más temprano.

Y es que convertirme en madre por segunda ocasión trajo a mi mente preocupaciones normales y frecuentes en todas las mamás que como yo tienen un toddler en casa.

Mi primera preocupación fue la situación económica. Aunque mi esposo y yo trabajamos y somos nuestros propios jefes (lo que nos permite tener calidad de tiempo familiar), cuando me enteré que estaba embarazada nuevamente el gobernador acababa de dar su discurso. Sí, ese famoso discurso que salió en medios noticiosos internacionales declarando a Puerto Rico como la Grecia del Caribe.

Digamos que sentí que no era el momento ideal para tener hijos. Aquí la clave para eliminar ese temor fue convertir mi preocupación en motivación para hacer prosperar nuestros negocios. ¡Y es la mejor actitud que se puede tomar!

Mi segunda preocupación fue no tener tiempo suficiente para dedicarle a mis hijos. Estoy en pleno proceso de abrir mi oficina. Es un paso grande para mi y aunque significa que estoy haciendo las cosas bien en mi trabajo también significa que voy a tener que dedicarle mucho, mucho tiempo. ¿Podré compartir con mis dos hijos y mi esposo?

Siendo única persona que estará presencialmente en la oficina por el momento me da la flexibilidad de tener más tiempo con mis hijos, trabajar unas horas desde casa y hasta llevarme al bebé conmigo. Una buena organización puede hacer la carga más llevadera y permitirte lograr muchas de las cosas que anhelas como madre.

Otros pequeños panoramas se me presentaban en la mente pero eran más PG-13 como por ejemplo, cómo iba a lograr mantener la casa limpia o si a mi hija le darían celos, entre otros. Me dedique a respirar hondo y a confiar en mi capacidad de mujer y especialmente de madre.

¡Sí! Durante las primeras semanas estuve nerviosa y deseando de todo corazón ser capaz de poder hacer todo bien, pero tan pronto vi el primer sonograma me llené de optimismo y alegría, y supe que en efecto todo estará bien.

En el proceso he tenido la dicha de dialogar con mamás que tienen más de un hijo y todas han coincidido en lo mismo: “No es tan difícil como crees. Vas a poder hacerlo”. A lo mejor es que yo soy muy histérica, a lo mejor mis amigas me están mintiendo o a lo mejor realmente no es tan difícil como creo que será.

Lo cierto es que me siento tranquila, feliz y maravillada con la idea de sentir doblemente la inmensidad de amor que siento por mi hija. Cada semana que avanza me emociono más y aunque aún no sabemos el sexo del bebé, mi esposo y yo morimos porque sea un varoncito.

Quizás esto de la maternidad nunca será tan sencillo como deseamos que sea. A lo mejor porque se trata de amar a alguien con una capacidad tan grande que asusta o porque conlleva un gran sentido de responsabilidad que jamás terminará. Sin embargo, no deja de ser lo más hermoso y gratificante.

¡Así que relax! We can do this!

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