Balo Asencio / Tatuador

El tatuador Balo Asencio lleva nuevo años regalando el servicio a las sobrevivientes. / Suministrada / Gerardo Castillo

Manos solidarias

Balo Asencio regala autoestima con el tatuaje correctivo de seno a sobrevivientes

01 de octubre de 2015 05:00 am

Por: Cynthia I. Torres | [email protected]

EL TATUAJE correctivo se ha convertido en una técnica utilizada para ayudar en el proceso de sanación de las sobrevivientes de cáncer de seno.

Tras las intervenciones quirúrgicas a las que se somete una paciente diagnosticada con la enfermedad, en especial, la que pasa por una mastectomía, se hace necesario encontrar la forma para sobrellevar dicha pérdida.

Por eso, el artista Balo Asencio está convencido de que el tatuaje logra que la mujer sienta un cambio de ánimo instantáneo.

“Tiene que ver con que en realidad no me toma mucho trabajo. Para mí, es algo bien fácil y aparte de ser fácil, contrasta con la importancia que tiene también porque quizás algo que a mí me toma minutos hacerlo, a la persona le cambia la vida. Cuando uno se ve bien, se siente bien”, destacó.

En el 2006 mientras Balo trabajaba en Virginia, Estados Unidos, se interesó en la práctica del tatuaje correctivo y desde entonces no ha cesado su aportación.

“Visité una clínica y me enseñaron más o menos qué era lo que querían que yo hiciera y vi que hacía una gran diferencia”, explicó.

Una vez regresó a Puerto Rico y consciente de que 24 años en la industria le han dado la capacidad de asumir nuevos retos, decidió que desde su taller ubicado en San Germán ofrecería el servicio sin costo, solo para sobrevivientes.

Al momento, ha impactado a más de una veintena de mujeres provenientes de diferentes partes de la Isla. Balo combina este servicio gratuito con la construcción de maquinaria para la elaboración de tatuajes.

“Es mi oportunidad en el día de hacer lo que me gusta, me toma poco tiempo y siento que estoy haciendo algo bueno. Porque los tatuajes son un capricho, pero el tatuaje correctivo ya es algo necesario y tiene un efecto bien grande en la persona que se lo hace y en mí”, sostuvo.

A Eva Román Mártir, una luchadora de 54 años de edad, se le hizo difícil tomar la decisión de tatuarse la areola y el pezón luego de sufrir en el 2002 una mastectomía radical con reconstrucción de su seno derecho.

“Yo llevo 13 años que me hicieron la mastectomía, pero esperé porque quería sentirme segura de que lo iba a hacer. Me daba lo mismo pararme en el espejo y verme así”, compartió, quien viajó desde Gurabo para recibir los servicios.

Al llegar al taller, la única expectativa de la maestra retirada era que el resultado final pudiera verse natural.

“Esto es como cumplir otra etapa de mi vida, ya estoy libre de cáncer, ya llevo cinco años de sobreviviente”, manifestó la madre de tres mujeres y un varón.

Entonces, el artista tomó las debidas precauciones sanitarias, se dispuso a marcar el pezón izquierdo para que el tatuaje quedara lo más parecido al existente y utilizó colores similares para obtener el diseño perfecto.

“Hacer uno es más difícil que hacer dos, porque dos uno los crea, pero cuando hay que hacer uno que se parezca al otro ya tiene cierto grado de dificultad”, señaló Balo.

Eva se mostró tranquila y no sintió dolor. Su médico le informó que la reconstrucción a través de un tatuaje es completamente segura.

Para información sobre los servicios, comunícate al (787) 239-1929.

Presiona aquí para visitar la portada de Suroeste.

Presiona aquí para visitar nuestra portada.

Cargando...

Continuar

Publicidad

x