La finca, ubicada en el barrio Camaseyes de Aguadilla, está compuesta por cuatro cuerdas de terreno donde los participantes tienes sus responsabilidades para hacer crecer la cosecha.

La finca, ubicada en el barrio Camaseyes de Aguadilla, está compuesta por cuatro cuerdas de terreno donde los participantes tienes sus responsabilidades para hacer crecer la cosecha. / PARA ÍNDICE SUROESTE / ALVIN J. BÁEZ

Verdor que rehabilita

Miembros de Tierra Prometida inculcan el trabajo agrícola como escape a sus adicciones

06 de noviembre de 2014 05:00 am

Por: Belinda Z. Burgos González | [email protected]

AGUADILLA- La tierra es el espacio donde nace la agricultura, pero labrarla, también podría ser sinónimo de un cuerpo libre de sustancias controladas y el cumplimiento de nuevas metas y sueños.

Tierra Prometida es el nombre de la organización sin fines de lucro que nació en el 1981 y dedica sus recursos a rehabilitar personas víctimas de la adicción a las drogas por medio de un método poco convencional: la agricultura.

El centro, localizado en el barrio Camaseyes de Aguadilla, alberga unos siete varones que un día decidieron retomar las riendas de su futuro, reestablecer su salud rompiendo las barreras de la adicción y trabajar dignamente por superarse. Los miembros se convierten en expertos en materias de hidroponía, agroecológicas y próximamente en acuapónicas.

El mismo, es dirigido por José Aníbal Ortiz Lozada, quien en el 2008, luego de un diagnóstico de cáncer linfático decidió invertir su tiempo ayudando a los más necesitados.

“Este concepto nació de una base religiosa, evangélica, de intervención terapéutica a adictos a drogas y personas alcohólicas. Además de tratamiento médico, se fortalece su parte espiritual. Los educamos, les entregamos sus certificaciones para que ellos mismos produzcan. Hemos logrado que personas monten sus negocios”, destacó el también abogado Ortiz Lozada.

“Es un hogar transitorio. No tenemos término para incorporarlos a la comunidad. Cuando veo que ya tienen la capacidad suficiente, bregamos para conseguirles vivienda pero tienen que estar trabajando ya”, indicó el amante de la medicina natural.

La finca está compuesta por cuatro cuerdas de terreno donde los participantes tienes diferentes tareas. Se cultivan orégano, romero, albahaca, calabaza, berenjena, hierbas aromáticas, entre otros, que son clasificados y empacados. Estos productos son distribuidos en 14 restaurantes de Aguadilla.

Uno de los participantes, Iván Cabrera González, de 32 años, encargado del área de cultivo orgánico, indicó que a través de la agricultura ha logrado emplear su tiempo aprendiendo sobre agricultura y el manejo de alimentos.

“Limpiamos nuestras viviendas. A mí me tienen a cargo de esto (cultivo agroecológico) y siempre tengo que estar aquí echando agua, poniendo a la gente a hacer cosas. Siempre tenemos tareas y esto cambia siempre. Sembramos, germinamos, cogemos clases y las certificaciones. He aprendido a leer mejor, a concentrarme y a tener mis iniciativas”, manifestó luego de regar la tierra del huerto orgánico.

Otro de los participantes que ha superado su adicción a través de la agricultura lo fue Ovidio Vargas Rosario, de 46 años, quien al momento de la entrevista se encontraba germinando. El aguadillano lleva seis meses superándose en una materia que nunca había experimentado.

“Estoy germinando las lechugas para el hidropónico. Algo que nunca pensé hacer en mi vida. Me siento bien orgulloso. Estoy bien agradecido del programa”, reconoció Vargas Rosario.

La organización realiza todos los sábados un mercado agrícola en sus instalaciones.

Para más información sobre este proyecto puede comunicarse al (787) 882-3845.

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