Los limones sirvieron para que la niña consiguiera su sueño.

Los limones sirvieron para que la niña consiguiera su sueño. / Shutterstock

Vendía limones en una esquina para pagar su viaje de estudios y recibió una grata sorpresa

Los esfuerzos de Daiana Mendoza, de tan solo 13 años, dieron sus frutos

07 de noviembre de 2019 05:54 pm

Por: INDICE PR

Los sueños suelen hacerse realidad, aunque esta sea muy dura a veces.

La historia de lucha contra la resignación de Daiana Mendoza, una niña argentina de 13 años, se convirtió en un ejemplo de superación y de que a veces no bajar los brazos puede ser la clave para conseguir los sueños propios y ajenos.

La menor recibió la triste noticia de que su mamá no le podría pagar su viaje de estudios, ya que la golpeada economía familiar no podía cubrir los 700 pesos (unos $12) que implicaba el paseo. Es por ello que Daiana decidió reunir el dinero vendiendo limones en una esquina de la ciudad de Posadas, en la privincia argentina de Misiones (norte).

Los días en que no tiene clases y en sus ratos libres, la niña se instala con sus bolsas y les ofrece limones a los automovilistas mientras exhibe un cartel que dice “Colaboración para mi viaje de 7º grado. Yo, Daiana”, según publica el diario Clarín.

Daiana vive con su abuelo, su mamá y dos hermanitos en el barrio El Porvenir II, en la zona periférica de Posadas, donde reina la pobreza. El único ingreso fijo que tienen es un salario familiar que ronda los 5,300 pesos ($89), porque el papá de los niños está jubilado y su ingreso les impide acceder a la asistencia que otorga el gobierno.

Pero al difundirse la historia de Daiana en las redes, una persona (quien prefirió mantener el anonimato) colaboró con dinero para cubrir los gastos de pasaje, estadía y comida no solo para la pequeña, sino que también para otros 10 niños de la clase, comentó Raquel Álvez, la madre de Daiana en diálogo con el programa "Acá te lo contamos" por Radioactiva.

“Daiana está muy emocionada, mucha gente quedó en ayudarla, el viaje ya está pagado, en su curso son casi 30 alumnos, todos humildes, muchos no tenían para pagar, un señor le pagó a ella y a otros 10 compañeros”, relató.

“Hubo mucha gente que se comunicó, que le querían ayudar además con ropas y calzados”, valoró Raquel.

“Pasaron muchas cosas lindas, pero por otra parte estoy triste, me cayeron asistentes sociales del Ministerio de Desarrollo Social amenazándome que me iban a quitar a mi hija, dijeron que ella vendía en la calle y no es así, ella solo pedía una colaboración para su viajar”, indicó.

Y remarcó: “Ella no falta a la escuela para venir a vender conmigo. Mis hijos están contenidos porque tienen una mamá que da la vida por ellos”.

 

 

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