Prora

Instagram/@1stdomi / Este lugar es un encuentro entre el pasado y

El "Coloso de Prora": de ruinas nazis a centro vacacional

Planeado para 20,000 huéspedes, el monumental complejo vacacional en Rügen es un oscuro vestigio del nazismo

30 de agosto de 2019 06:15 pm

Por: DW

El viento del mar corre a través de nuestras chaquetas. Las nubes son oscuras, como la cadena de ruinas por la que caminamos. Bloque tras bloque, bordean la costa a lo largo de millas. Es como un sueño extraño en el que caminas y caminas y nunca llegas.

Esto fue lo que sentí al conocer el "Coloso de Prora", llamado así por los nazis, en la isla báltica de Rügen, en enero de 2005. Este complejo vacacional fue construido por órdenes de Adolf Hitler en la década de 1930, basado en los diseños del arquitecto nazi, Clemens Klotz, cuyo apellido significa "bloque".

El maníaco objetivo: 20,000 personas vacacionando al mismo tiempo en el campamento de casi tres millas de largo, manejado por la organización nazi "Kraft durch Freude" (Fuerza a través de la Alegría), conocida como KdF. Su objetivo era tener control sobre el tiempo libre de la población alemana. Las 10,000 habitaciones debían tener vista al mar, lo cual explica la gigantesca longitud de su estructura.

Un monumento a la megalomanía

Prora representa perfectamente la megalomanía del régimen nazi, y su incompetencia. Cuando el régimen instigó la Segunda Guerra Mundial en 1939, la construcción fue interrumpida. El complejo nunca se terminó. Ningún trabajador de la KdF visitó jamás con su familia el centro de vacaciones junto al mar, construido para albergar a veinte mil personas.

En lugar eso, los bloques de viviendas se utilizaron militarmente como cuarteles, primero bajo el régimen nazi y luego en la Alemania Oriental comunista, la ex RDA. Después de la caída del Muro de Berlín y la reunificación de Alemania, el complejo fue incluido en la lista histórica oficial. Museos y estudios de artistas se mudaron allí, pero grandes secciones de la monstruosa estructura, considerada la más grande del mundo en su tipo, se deterioraron.

Vacaciones idílicas en una playa soleada

Volvamos a este verano boreal de 2019. Hay mucha luz solar en el Mar Báltico. Mi pelo está mojado por haber nadado. Veo a los niños jugando en la playa de Prora con su fina arena dorada, una de las más bonitas del Báltico. Las parejas se relajan en las sillas de playa hechas de mimbre; las familias remontan cometas.

Los salvavidas observan a los nadadores desde sus nuevas torres de vigilancia. Prora ha sido reconocida oficialmente como un centro turístico desde 2018. La estación de trenes también se detiene en el antiguo campamento de la KdF.

Mi casa de veraneo está a pocos pasos de la playa, justo detrás de las dunas, con sus pinos perfumados. De hecho, en el Coloso de Prora, Bloque II. Es apenas reconocible, con su fachada ahora blanca y sus balcones de cristal, en los que los coloridos trajes de baño y la ropa de playa se secan al sol.

 

Esta sección alberga ahora al Prora Solitaire, un hotel con apartamentos y un spa. En lugar de los 12,5 metros cuadrados originales de las habitaciones dobles con duchas compartidas, los huéspedes ahora residen en lujosos apartamentos vacacionales, de 28 a 120 metros cuadrados, con baños y cocinas totalmente equipadas.

Restaurantes y recorridos por tramos no renovados

Apenas puedo esperar a redescubrir el enorme complejo que tanto ha cambiado. Pero esta vez quiero ir en bicicleta. Ahora hay un lugar para alquilarlas, también en el Bloque II, donde se han abierto una peluquería, una boutique, un restaurante italiano, un bistro con sándwiches de pescado, un restaurante de hamburguesas, una cafetería y una panadería.

Detrás del Bloque III se encuentra el centro histórico del complejo de KdF, donde se planificó un salón de fiestas, cafés, área para natación, gimnasia, salas de conciertos y teatros. Merece la pena hacer una larga pausa para ver la exposición permanente y crítica MACHTUrlaub (un juego de palabras entre "Hagan vacaciones" y "Poder-vacaciones", según el significado de la palabra alemana "Macht") que el Centro de Documentación de Prora muestra desde 2004.

Las visitas guiadas por los terrenos también revelan detalles impactantes y sorprendentes sobre la arquitectura y la historia del complejo KdF, relacionados con la terrible época nazi de Alemania.

El "albergue juvenil más largo del mundo"

Otras partes del coloso son grandes obras en construcción: entre otras cosas, un supermercado y consultorios médicos están previstos en el centro histórico. Por el contrario, el Bloque IV ha sido renovado en gran medida, con alquileres para vacaciones y otros apartamentos, además de viviendas con asistencia para personas mayores.

Frente al Bloque V, donde se inauguró el "albergue juvenil más largo del mundo" en 2011, conozco a una familia sueca que está aquí sólo por la historia de Prora, al igual que otros viajeros de toda Europa. Los turistas que pasan la noche aquí, entre ellos muchas familias jóvenes se sienten atraídas principalmente por la hermosa playa, que no está tan llena como otras de la costa del Báltico.

Un lugar que no le hubiera gustado a Hitler

El sendero de la copa de los árboles del Centro del Patrimonio Natural, con su torre panorámica de 40 metros de altura, es una atracción en el sentido más auténtico de la palabra. También es accesible para los usuarios de sillas de ruedas, al igual que el albergue juvenil y el hotel Prora Solitaire, ambos sin barreras.

Con su manía por la eutanasia, a Hitler no le habría gustado. Tampoco le habrían gustado mis vecinos del hotel, una pareja homosexual. Por supuesto, el "complejo turístico para los veinte mil" era sólo para los llamados "arios", que estaban de acuerdo con las normas raciales desquiciadas del Tercer Reich. Un cartel publicitario de 1939 aún muestra, sin embargo, la imagen de una pareja rubia heterosexual frente al complejo KdF.

 

Prora, su pasado, su arquitectura y su reforma por parte de inversionistas privados, sigue siendo objeto de controversia. Algunos visitantes encuentran que el complejo es opresivo; otros se alegran de que no haya sido derribado, lo cual fue considerado alguna vez.

El coloso se ha convertido en un lugar de encuentro entre el pasado y el presente. Sigue siendo un lugar que impacta por ser parte de la política criminal del régimen nazi, pero ahora se ha convertido en un atractivo destino vacacional, abierto a todo aquel que quiera pasar unos días en una de las playas más bonitas de Alemania.

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