Mexcaltitán

Mexcaltitán es un pequeño poblado mexicano que se encuentra sobre la costa del Pacífico. / Instagram/@masdemx_

Cinco ciudades construidas entre canales al estilo Venecia

Agua, canales y botes abundan en los paisajes urbanos de estos lugares

10 de julio de 2019 05:42 pm

Por: La Nación / GDA

Ámsterdam, Holanda

Para los visitantes, es una atracción turística. Para los holandeses, una cuestión de supervivencia: más de una cuarta parte de los bien llamados Países Bajos está por debajo del nivel del mar.

La necesidad determinó el urbanismo. Históricamente Holanda drenó sus tierras y construyó canales para desagotar y servir como vías de comunicación. Ámsterdam es la más conocida y tal vez la principal ciudad asociada al nombre de Venecia, la ciudad de canales por excelencia. Pero no es la única: también otras, como Leiden y Delft, fueron diseñadas de esta manera.

La historia de la construcción de Ámsterdam es la de una auténtica hazaña, una lucha constante contra el agua, a la vez enemiga y aliada: por un lado la invadía, por el otro le permitió levantar un imperio marítimo.

La Grachtenhuis es un museo dedicado a los canales, para descubrir todos sus secretos. Un imperdible: el Magere Brug, un puente levadizo que cuando se construyó era tan angosto que apenas si pasaban dos personas. Ya renovado, se ilumina de noche y es uno de los más conocidos de la ciudad.

Suhzou, China

En el cielo está el paraíso, en la tierra están Suzhou y Hangzhou, aseguraba el poeta chino Chaoying. Cuesta no darle la razón al visitar esta ciudad sobre el delta del Yangtsé, que conoció la prosperidad desde tiempos antiguos gracias al comercio de la seda.

Aunque es un centro industrial relevante, especialmente en el rubro electrónico, la fama turística de Suzhzou se debe a la belleza de su patrimonio arquitectónico y artístico. Sus numerosos canales le valieron el apodo de Venecia Oriental y está hermanada precisamente con la ciudad italiana, en el mutuo homenaje al aventurero Marco Polo.

Surcada por puentes de piedra, varios de sus jardines forman parte del Patrimonio Mundial de la Unesco: entre ellos el del Administrador Humilde, el del Retiro de la Pareja y el de la Armonía, que se suman a un patrimonio arquitectónico donde se destacan la puerta Pa Men de la antigua muralla y la Pagoda de la Colina del Tigre, una torre inclinada de 154 pies de altura que es lo que queda de un antiguo templo budista.

Se llega en tren desde Shanghai en 40 minutos o en bus desde Hangzhou (unas dos horas). Desde Pekín son cinco horas de tren. El clima es húmedo, caluroso en verano y muy frío en invierno; la mejor época es el otoño (la primavera es más lluviosa). Es clásico el paseo por los canales en embarcaciones.

Ganvié, Benín

Entre Togo y Nigeria, la pequeña República de Benín alberga un pueblo lacustre, sobre el lago Nokoué, conocido como la Venecia de África. En el sur del país, al norte de Cotonou -capital económica beninesa- se cree que Ganvié se formó en torno al siglo XVIII, cuando muchos pobladores de la región empezaron a instalarse sobre las zonas pantanosas del lago para escapar a la captura y venta como esclavos en los mercados occidentales.

El sitio era seguro porque los guerreros africanos encargados de capturarlos para los traficantes tenían prohibido por religión entrar en el agua. Ese origen trágico formó una ciudad que hoy está entre los grandes atractivos turísticos de Africa occidental. Unas 30,000 personas viven en casas de madera sobre pilotes y abrieron sus puertas al turismo gracias a diversas ONG que los ayudaron a construir un embarcadero y otros servicios.

Tanto Ganvié como So-Tchanchoué crecen cada vez más hacia el interior del lago, con las dificultades que implican la falta de saneamiento y electricidad, pero la calidad de las aguas permite la pesca, medio de vida de la población además del turismo. Se llega en excursiones desde Cotonou y hay familias que reciben visitantes para pernoctar y acercarse a su particular modo de vida.

Fort Lauderdale, EE.UU.

Es un paraíso náutico y una de las ciudades más lindas de la Florida, muy cerca de Miami, de modo que es de fácil acceso y uno de los imperdibles durante unas vacaciones en el estado de sol. Su particularidad son precisamente los canales concebidos a principios del siglo XX para drenar los pantanos típicos de la región, y que conectan a la ciudad con Miami a través de la Intracoastal Waterway.

Una vez más aparece la comparación inevitable: Fort Lauderdale es la Venecia de Estados Unidos. Para reforzar el parecido, se pueden tomar barcos-taxi que recorren los canales del centro o bien concentrarse con los pies en la tierra sobre el Riverwalk, donde se suceden los negocios, restaurantes, bares y discotecas a orillas del agua.

Sus marinas albergan miles de yates de un lujo a veces asombroso y su Salón Náutico es cita obligada para los amantes de la navegación.

En cuanto a los fuertes que evoca el nombre, fueron construidos entre 1835 y 1840 durante la lucha contra los seminoles, tribu nativa de la región: el primero se levantó a instancias de William Lauderdale, en lo que hoy es el centro de la ciudad. Es uno de los imanes turísticos del sur de Estados Unidos, con visitantes suficientes para quintuplicar a sus 170,000 habitantes.

Mexcaltitán, México

Vista desde el aire, Mexcaltitán recuerda a los antiguos mapas de Tenochtitlán, la capital azteca que se levantaba sobre el lago de Texcoco y que los conquistadores destruyeron para sentar las bases de la actual Ciudad de México. Solo que Mexcaltitán se encuentra sobre la costa del Pacífico y es mucho más pequeña: ronda el millar de habitantes, mientras Tenochtitlán tenía, se estima, al menos medio millón.

Este pequeño poblado se levanta sobre la isla oval de igual nombre, y en época de lluvias la inundación invita a recorrer sus calles, convertidas en canales, en embarcaciones llamadas pangas. Una de ellas permite la circunvalación de la isla y se llama, muy apropiadamente, Venecia.

A ambos lados se levantan coloridas casas con tejas a dos aguas. Misteriosa en su origen y su nombre, Mexcaltitán es un paraíso para la observación de aves, de gran biodiversidad porque aquí se mezclan el agua del Pacífico con la dulce del río San Pedro. La gente vive de la pesca del camarón, ingrediente base del guiso típico local: el taxtihilli, una especie de caldo prehispánico.

 

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