Baltazar

Baltazar tarda cinco horas en llegar a la mina de hielo, ubicada a 14,700 pies de altura. / YouTube

A sus 74 años escala un volcán para extraer hielo de glaciar y venderlo en el mercado

Baltazar Ushca es conocido como el último hielero del Chimborazo

11 de marzo de 2019 05:59 pm

Por: INDICEPR

Su nombre es Baltazar Ushca, y es conocido como el último hielero del Chimborazo, motivo por el cual el año pasado recibió la condecoración “Vicente Rocafuerte” al mérito laboral por parte de la Asamblea Nacional de Ecuador.

Y no es para menos, pues al ser el último representante del oficio de hielero, Ushca, a sus 74 años, aún sube el nevado más alto de ese país para recolectar hielo y venderlo en el mercado de Riobamba.

Para lograr esto, Baltazar tarda cinco horas en llegar a la mina de hielo, ubicada a 14,700 pies de altura, y a donde solo se llega por un camino empinado con un intenso sol y fuertes vientos.

El hielo del Chimborazo, como también se le llama al volcán, se usa para hacer jugos de frutas o helados tradicionales, pero hace varios años, antes de la aparición de los congeladores, se utilizaba este para refrigerar los alimentos.

Incluso algunas personas le atribuyen propiedades curativas naturales, por lo que este oficio es un legado centenario que nació en los Andes, y que llegó a Ushca después de varias generaciones.

Sin embargo, no está dispuesto a que esta tradición muera con él, por lo que planea heredarla a Juan, el esposo de su hija, y quien ya lo acompañó a algunos recorridos de 16 millas que realiza hasta la mina de hielo.

En entrevista con el diario ecuatoriano El Comercio, Baltazar cuenta su historia recordando a su padre:

“Mi papi me enseñó a ser hielero. Su pelo era blanquito, cabecita de algodón, albino, como mi abuelito, el Taita Chimborazo”, detalló.

Baltazar nació el 12 de mayo de 1944, y fue durante su adolescencia cuando su padre, Juan Ushca, lo incluyó en su equipo de trabajo cuando cumplió los 15 años. 

Pero penetrar las faldas del Chimborazo no era fácil. Durante el primer año no lograba subir, pero con el tiempo logró conquistar al coloso. Eran 30 hieleros, y se sentía orgulloso de formar parte de ellos.

Años después, su padre y su madre fallecieron por causas naturales. Sus hermanos tomaron otros rumbos por la falta de rentabilidad y Baltazar se fue quedando solo. Era el único del clan Ushca que siguió el oficio de su padre. Sin saberlo, se había convertido en el último hielero del Chimborazo.

Pero eso podría cambiar pronto, pues Juan desea conservar un oficio centenario pese a que no es bien pagado, ya que una jornada de más de 11 horas generan un máximo $30.

Esta inquietud surgió hace unos años, cuando una lluvia hizo que Baltazar se resbalara en una jornada rutinaria en las minas de hielo y se fracturara el pie.

Las largas jornadas se terminaban y, por el accidente, el “último hielero” ya no podía ir como lo hacía antes, además de que la muerte de su esposa, María Lorenza Tenesaca, lo debilitó emocionalmente.

Los comensales del Mercado de la Merced, en Riobamba, pedían el hielo orgánico del volcán, pues aunque en la actualidad la tecnología lo fabrica, el sabor natural no se reemplaza.

Fue entonces cuando Juan comenzó a pensar en que, quizá, ser hielero era su real vocación, y qué mejor que heredándola del último hielero del Chimborazo.

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