San Valentín

Esta práctica fue popularizada a finales de la década de los años 50. / EFE

San Valentín, la agridulce fecha dorada del chocolate japonés

Mientras en otros países son los enamorados los que intercambian regalos en este día, las japonesas llevan más de medio siglo dando chocolate a sus parejas

14 de febrero de 2019 10:52 am

Por: EFE

Chocolate es sinónimo de San Valentín en Japón, temporada en la que el sector genera en torno al 20% de sus ventas anuales impulsado por la agridulce costumbre popularizada por las confiterías de que las mujeres regalen este dulce a los varones.

La industria chocolatera nipona es la que más dinero mueve en el sector confitero del país, con unas ventas de $4,200 millones en 2017, según los datos más recientes de la Asociación de Chocolate y Cacao de Japón (CCAJ) y la asociación nacional de confitería (ANKA).

Mientras en otros países son los enamorados los que intercambian regalos en este día, las japonesas llevan más de medio siglo dando chocolate a sus parejas, familiares, amigos, superiores y colegas de trabajo del género opuesto incitadas por las firmas de dulces.

Esta práctica fue popularizada a finales de la década de los años 50 a raíz de un anuncio de la marca de dulces Morinaga, aunque ya en 1936 la confitería Morozoff de Kobe, en el centro del archipiélago, promocionaba chocolate para regalar en San Valentín en un periódico local editado en inglés, y destinado principalmente a extranjeros.

La imagen de niñas y adolescentes preparando chocolate para su ser amado trascendió al resto del mundo, sobre todo a través del manga y las series de animación, una idea romántica que los años ha desgastado sobre todo por la costumbre de regalar "giri-choco", o chocolate de compromiso o cortesía, en el entorno laboral.

El aumento de la percepción de que esta costumbre es "una forma de abuso de poder" es uno de los motivos por los que la Asociación de Conmemoraciones de Japón estima que las ventas de chocolate relacionadas con San Valentín caerán este año un 3% con respecto a 2018.

Esa cifra sigue suponiendo en torno al 20% de las ventas anuales del sector, una muestra del peso que mantiene esta celebración.

El descenso estaría también motivado por un giro en la perspectiva de las consumidoras y las compañías, que están fomentando que compren el chocolate para darse un capricho personal o entre amigas, y no por obligación social, explicó esta entidad.

El germen de este debate lo sembró el fabricante de chocolate de lujo Godiva, que en su campaña del año pasado planteó que "Japón debería dejar de dar chocolate de forma obligatoria", una práctica que siete de cada 10 japonesas sienten como una carga.

Para Kaori Tanaka, ama de casa de 58 años, la tradición es igualmente agridulce para ellos, porque el chocolate puede salir caro.

"A mi hijo no le gusta San Valentín -explica a Efe la japonesa- porque todas sus compañeras de la empresa le regalan 'giri-choco' y luego tiene que hacerles un regalo a cambio", en otra tradición comercial, el White Day (Día Blanco), que se celebra el 14 de marzo y en el que ellos se gastan de media más dinero para ellas.

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