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“Shep” tuvo la suerte de encontrar a una familia que lo quiere y le ayuda a siempre estar feliz. / Instagram/@ theblindbeagle

La triste historia del perro que perdió sus ojos y ahora vive feliz

Es criado con mucho cariño y hasta tiene una cuenta de Instagram y de Facebook

24 de julio de 2018 10:19 am

Por: El Comercio / GDA

En Estados Unidos, un pequeño perro de raza Beagle vagaba por las calles buscando alimentos y sobreviviendo como podía. Día tras día, noche tras noche.

En el tremendo calor estadounidense y en el durísimo invierno, ante los ataques de otros perros, este can supo salir airoso; sin embargo, su mayor enemigo se apareció, un ser humano.

Acorralado en una esquina, el pequeño animal puso a prueba su mayor resistencia sin culpabilidad alguna. Un arrebato de ira de la persona le costó una gran cantidad de sangre, así como la pérdida del sentido de la vista. Había sido golpeado tan brutalmente que la córnea estaba completamente ulcereada y un tajo en su ojo izquierdo lo dejaba con el dolor más intenso de su vida.

Es así como este Beagle se aferró a la vida y siguió vagando por las calles de Alabama hasta que aparecieron sus ángeles de la guarda. El grupo “Two By Two Rescue” se enteró por una llamada que el can estaba muy malherido, llorando de dolor y de tristeza y derramaba sangre, es aquí donde decidieron actuar para salvar al animal que parecía ya no seguir en este mundo.

Tendido en la pista, los rescatistas llegaron en su socorro y fue rápidamente atendido por un veterinario. Este afirmó que el Beagle, bautizado como “Shep”, tenía, más allá de los ojos destrozados, las costillas quebradas y heridas en el cuello, pero que no era nada de lo que no se iba a poder recuperar, aunque tendría que aprender a vivir con esto.

Tras meses de sufrimiento y recuperación, “Shep” consiguió recuperarse. Hizo algo que, con un pronóstico muy en contra, cambiara de una manera tan increíble que su historia se hizo viral en el Facebook de los rescatistas rápidamente; sin embargo, aquí llegaba un problema, nadie quería adoptarlo.

Sin embargo, he aquí en donde aparece el corazón de un humano y la capacidad para dar amor. Micah Larsen es el nombre de la señorita que asumió el reto de cuidarlo con mucha responsabilidad y darle la vida que este pequeño siempre se mereció. Al comienzo no fue fácil, pero lo logró.

Ella apoyó mucho a “Shep”, tanto así que le hizo olvidar el temor que este le tenía a los seres humanos, pero, como toda historia, el final feliz tiene otro momento muy triste, una infección ocular estaba atacando a su ser y tuvieron que amputarle el ojo izquierdo.

Aunque haya sufrido todo esto, “Shep” volvió a la casa de Micah con la mayor sonrisa del mundo, ahora es criado con mucho cariño y hasta tiene una cuenta de Instagram y de Facebook en la que se ven fotos de él disfrutando la vida que su nueva dueña le está dando.

"Luego de que su ojito fue retirado, él vino para la casa y se volvió un increíble amigo, plenamente activo y parece que tuviera un sensor dentro de él, ya que no se tropieza con nada, no se choca ni golpea, es como si no estuviera ciego", afirma Micah.

Así como el caso de “Shep”, hay muchos otros de animales que por tener alguna discapacidad sufren de una discriminación tan triste que los deja vagando solos en este mundo. El dolor que ellos sienten es inimaginable y más sabiendo que la soledad, en muchas ocasiones, es su fiel compañera.

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