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Campesinos ruandeses que se ha beneficiado de un programa de la ONU para construir terrazas agrícolas en el deprimido distrito de Rustiro, en el oeste de Ruanda. / EFE

Campesinos africanos pasan de levantar terrazas a construir su futuro

Se trata de un proyecto para generar ingresos entre los más necesitados

04 de junio de 2018 10:39 am

Por: EFE

Odette y Théophile comenzaron a ver un cambio en sus vidas al poco tiempo de trabajar en la construcción de terrazas agrícolas en las colinas de Ruanda: en dos años han pasado a tener ganado, tierras y hasta una nueva casa.

La residencia actual de Odette Mukangamije ha sido levantada con adobe, de manera rudimentaria, pero al menos no está como la anterior en una zona expuesta a corrimientos de tierra.

"Mi hija, mi marido y yo ganamos dinero por construir terrazas y con lo ahorrado nos hemos podido mudar", cuenta a Efe esta campesina del distrito de Rutsiro (oeste), uno de los más pobres del país.

Beneficiaria de un proyecto de la ONU y Corea del Sur, su familia recibió ingresos por moldear las laderas, así como formación para saber cómo invertir después.

La mujer se puso pronto manos a la obra: compró un terreno para cultivar maíz y animales, entre ellos una vaca y varias cabras que piensa vender para acumular recursos.

"Ya he podido mandar a tres de mis hijos a la escuela secundaria", afirma en el patio de su casa, que también hace la función de corral.

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La residencia actual de Odette Mukangamije ha sido levantada con adobe, de manera rudimentaria, pero al menos no está como la anterior en una zona expuesta a corrimientos de tierra.

EFE

Su historia se asemeja a la de Théophile Munyakayanza, quien reunió $351 en un año construyendo los mencionados escalones, que han cambiado el paisaje de unas 60 hectáreas y reducido la erosión.

Ese trabajo, además de la cría de un cerdo que reciben las familias más pobres, resultó suficiente para comprarse una hectárea de tierra y una cabra, activos que, dice, le han servido para algo tan básico como "comer dos veces al día en vez de una".

"Ahora producimos cuatro veces más que antes con las terrazas", asegura Laurent Kanamugire, miembro de una cooperativa recién creada de agricultores con los que ha aprendido "a trabajar juntos".

En un primer momento, todos ellos fueron entrenados para seleccionar semillas, manejar abonos y usar pesticidas, insumos en un principio regalados y que después tuvieron que pagar en parte.

Del proyecto se han beneficiado cerca de 17,000 personas involucradas en la creación de terrazas, la rehabilitación de pantanos y la construcción de carreteras, centros comunitarios e invernaderos.

El año pasado inauguraron un mercado que los jueves se llena de animales y que los productores echaban en falta en esa zona de tradición ganadera junto a la reserva forestal de Mukura.

Ese tipo de empleo temporal forma parte de una modalidad de transferencias condicionadas utilizada a menudo en los países en desarrollo (también en desastres y emergencias) para generar ingresos entre los más necesitados.

Las intervenciones para la construcción de obras públicas o comunitarias deben diseñarse "con cuidado" para garantizar la cohesión social y los recursos, afirma la experta Nathalie Cissokho, de la asociación Cash Learning Partnership (CaLP).

Un estudio de esta red de más de 150 organizaciones revela que en 2016 se distribuyeron $2,800 millones mediante cupones y dinero en efectivo para la asistencia humanitaria, el 40% más que en 2015.

Pese a su fuerte aumento en los últimos años, esa cifra representa apenas el 10 % de la ayuda brindada y no distingue entre intervenciones que van desde la conocida como "cash for work" (dinero por trabajo) hasta las ayudas por llevar a los hijos al colegio o al centro de salud.

"En África oriental y central, los gobiernos están usando más esos programas (enfocados al empleo) como un punto de entrada a los programas sociales y de transferencias", asevera Cissokho.

Considera importante que estas iniciativas no fomenten la competición con otras actividades económicas locales y pide medidas complementarias para una asistencia más sostenible.

También advierte de las limitaciones en sectores como la construcción de infraestructuras, capaces de excluir a personas sin capacitación.

"La rehabilitación de puentes o carreteras requiere mucha mano de obra, pero presenta desafíos como encontrar papeles apropiados para hombres y mujeres", indica Chris Degnan, de la organización Development Initiatives.

El especialista recuerda que uno de los compromisos alcanzados en la Cumbre Mundial Humanitaria, celebrada en 2016 en Estambul, fue precisamente el de incrementar las transferencias de dinero como parte de la ayuda, dando más protagonismo a los actores locales.

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