Lupita

Nunca es tarde para aprender, como lo demuestra Lupita Palacios. / EFE

Lupita, la mexicana que a sus 96 años aprendió a leer y escribir por curiosidad

Es la mayor de cinco hermanos y no tuvo la oportunidad de asistir a la escuela con regularidad durante su niñez

26 de marzo de 2018 05:15 pm

Por: EFE

Nunca es tarde para aprender, como lo demuestra la mexicana Lupita Palacios, quien a sus 96 primaveras decidió recuperar el tiempo perdido y retomó sus estudios para aprender a leer y a escribir. Gracias a ello, obtuvo el mes pasado el grado de educación de nivel secundario que muestra con orgullo.

La curiosidad por saber qué decían los titulares de los periódicos y los libros la impulsó a salir del analfabetismo, como contó a Efe Lupita, quien recibió el grado del Instituto Chiapaneco de Educación para Jóvenes y Adultos, organización que la motiva para que siga ampliando sus estudios.

"Ahí buscaba cualquier cosita, mirando si lo podía descifrar", explicó Lupita ojeando un periódico local del estado de Chiapas, donde reside. "En seis meses saqué mi grado, todo eso a mí me ha motivado a querer saber, leer, escribir y servir", añadió entusiasmada.

Lupita, originaria de la comunidad indígena Vicente Guerrero, es la mayor de cinco hermanos y no tuvo la oportunidad de asistir a la escuela con regularidad durante su niñez hace casi un siglo.

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Lupita Palacios escribe en un cuaderno, en su casa en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez Chiapas (México).

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Sus padres afirmaban "que la escuela era una pérdida de tiempo" y a ella le daba "flojera (pereza)"; por ello pasaba gran parte del tiempo jugando "arriba de los palos (árboles)" y acabó abandonando los estudios.

Desde joven trabajó como comerciante y empleada doméstica, y fue una de las fundadoras del Mercado en Tuxtla Gutiérrez, la capital de Chiapas.

"Estudiando puedo aprender la historia de México. La historia de Chiapas ya la he vivido en persona: los sufrimientos, los fracasos, la pobreza", explicó sentada en el sofá naranja del humilde salón de su casa.

"No vaya usted a creer que aquí en Chiapas se vive en la gloria. Aquí hay que moverse a trabajar para que uno pueda tener para comer", añadió al hablar sobre uno de los estados más empobrecidos de México.

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A sus 96 años decidió recuperar el tiempo per

El camino de Lupita por la vida no fue fácil. Hoy vive solo en compañía de una de sus nietas con parálisis cerebral, a donde los asesores del instituto educativo la visitan para que no vuelva a abandonar sus estudios.

Le suministran el material que necesita para su aprendizaje, como un libro de ciencias naturales que lee con cierta dificultad mediante unas gafas encima de otras.

A su avanzada edad, también ha aprendido a escribir, un logro que pone en práctica escribiendo relatos en una libreta escolar donde plasma una caligrafía que evidencia el temblor de sus manos.

Lupita, de pelo blanco y una eterna sonrisa esculpida en el rostro, es una inspiración para sus seis hijos y decenas de nietos, bisnietos y tataranietos, que intentan visitarla siempre que pueden.

Con un vestido amarillo y estampado de flores, Lupita contó que tiene decidido seguir estudiando, que es lo que más la motiva.

"Yo me siento muy bien, como ve. Así como le digo, poquito a poquito voy aprendiendo a ver cómo puedo servir a esta santa tierra a mis 96 años", relató con rostro ilusionado y moviendo un dedo en forma de aprobación.

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