Holi

El colorido festival hindú marca el comienzo de la época primaveral. / EFE

Las flores abandonadas se convierten en polvos de colores para este festival

Se trata del tradicional Holi, que se realiza una vez al año en la India después de la primera luna llena de marzo

02 de marzo de 2018 05:26 pm

Tras ser abandonadas en templos y grandes hoteles, las flores de Nueva Delhi tienen una segunda vida al ser convertidas en polvos de colores.

Esta es una manera más segura de pintarse el cuerpo durante el festival del Holi y que, además, puede ser muy solidaria.

Se trata del colorido evento que se realiza en la India una vez al año, un día después de la primera luna llena de marzo, y que marca el comienzo de la época primaveral en el país asiático.

A este festival, en donde los bailes y la música son fundamentales, acuden millones de personas que también disfrutan de toneladas de "gulal", unos polvos de colores que se lanzan alegremente entre los participantes.

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Numerosas personas cubiertas con polvos de colores participan en la celebración del Festival Holi.

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Pero algunos de estos pigmentos tienen componentes químicos que pueden ser perjudiciales para la salud, y es por eso que la ONG Sociedad para el Desarrollo Infantil (SFCD) de Nueva Delhi, propuso lograr un festival menos dañino.

Es así como se incluyó entre sus actividades, un programa para elaborar productos orgánicos a partir de deshechos naturales.

El proyecto "Avacayam", que en sánscrito significa "recoger flores", trabaja desde el año 2000 con personas con discapacidad intelectual que reconvierten pétalos abandonados en polvos de colores, para después venderlos y ayudar económicamente al colectivo.

"Todo el dinero que llega se reutiliza en la organización: dirigimos una pequeña escuela para niños con discapacidad y pagamos a la gente que trabaja durante el año, así pueden tener ingresos", cuenta a Efe Madhumita Puri, fundadora de la asociación.

De lunes a sábado, una pequeña camioneta verde transporta los restos florales de diferentes templos, salones de banquetes, casas de bodas y grandes hoteles hasta la sede de la ONG, en el norte de la capital india.

Allí, un grupo de capaces empleados clasifica el producto según su color, mientras que otros se encargan de recortar los pétalos en trozos más pequeños.

Tras hacer esto, los restos obtenidos se dejan secar y se preparan para su venta, principalmente a grandes empresas que compran al por mayor y luego lo distribuyen, aunque también se empaqueta en pequeñas cantidades, indica Puri.

La SFCD, además de dar trabajo a decenas de personas que por sus diferentes capacidades cognitivas no pueden acceder a él, contribuye a incrementar el uso de "gulal" orgánico durante el Holi, mucho menos dañino para la salud que el fabricado con productos químicos.

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Cada año millones de personas acuden a este festival.

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"Los colores que no son orgánicos llevan metales pesados, algunos incluso tienen trozos de vidrio. Cuando estos se aplican, pueden provocar abrasiones en la piel y dañar el cabello", explica a Efe Soni Nanda, dermatólogo en el Hospital Max de la capital india.

Los polvos, que deben ser restregados por la cara, también suelen ser lanzados a distancia, por lo que pueden entrar en los ojos y dañar las córneas, o ser inhalados, ocasionando problemas nasales.

Pese a que todavía hay personas que compran polvos no orgánicos, Puri comenta ilusionada cómo la producción de "Avacayam" ha pasado de las 44 libras que vendieron en la primera remesa del 2000, hasta las 15 o 20 toneladas que ha puesto este año en circulación.

"Cuando vas al mercado siempre está la dificultad, el riesgo y el miedo de que este año no va a ir del todo bien... pero siempre lo hace", comenta.

Con información de EFE

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