Pablo Picasso

Pablo Picasso. / AP

La mansión donde murió Picasso pasa a manos de un neozelandés

El inversor Rayo Whitanage la adquirió en una subasta por más de $24.6 millones

23 de febrero de 2018 07:49 pm

La casa donde murió el pintor y escultor español Pablo Picasso, en Mougins, ubicada en los Alpes Marítimos, pasa a poder de Rayo Whitanage, inversor neozelandés que la adquirió en una subasta por más de $24.6 millones el pasado octubre.

La justicia francesa confirmó que Whitanage podrá tomar posesión del inmueble a pesar de haber registrado un atraso en el pago, pero que ya fue saldado.

Así lo confirmó Marc Provenzani, abogado de Whitanage, quien explicó que su cliente ganó en los tribunales la demanda de interpuesta por el anterior propietario holandés y sus acreedores, que pedían la anulación de la transacción debido a atrasos en el pago.

Provenzani reconoció que Whitanage se retrasó en el pago del dinero, que abonó en enero en lugar de en diciembre como estaba previsto, porque tuvo que pedir un préstamo.

Aunque la decisión judicial no es definitiva, pues existe la posible de presentar un recurso en segunda instancia, aunque esta situación no anula la venta.

Según el letrado, Whitanage, de 40 años, casado y con un hijo, utilizará la mansión como una de sus residencias, pero no descarta darle algún uso institucional más adelante.

Whitanage, neozelandés con orígenes en Sri Lanka, vive regularmente en Londres y trabaja en Nueva York, aunque también tiene negocios en París.

La casa tiene 2,033 yardas cuadradas habitables, una pista de tenis, una piscina, un spa, una cava de vinos y está rodeada de más de tres hectáreas de terreno con vistas a Cannes y al Macizo de Esterel.

El interior de la casa, que Picasso compró en 1961, lo conforman tres plantas que acogen 32 estancias, incluidos 15 dormitorios y 12 cuartos de baño.

En su restauración, supervisada por el reconocido arquitecto Axel Vervoordt, trabajaron durante dos años cerca de 100 personas para devolverle el aspecto que tenía cuando Picasso vivía en ella, añadiendo las comodidades modernas.

La casa llevaba vacía desde el suicidio en 1986 de la pareja del artista, Jacqueline Roque, que tras la muerte del pintor en 1973 había conservado todo intacto.

"Incluso sus gafas de lectura estaban donde Picasso las había dejado", aseguró en agosto la inmobiliaria holandesa R365, encargada de su venta.  


Con información de EFE

Presiona aquí para visitar nuestra portada.

Cargando...

Continuar

Publicidad

x