Exhumación

Cientos de pobladores de la comunidad de Anosisoa festejan año con el “regreso a la vida” de sus seres queridos. / EFE

Los muertos “vuelven a la vida” en este ritual de Madagascar

Recibe el nombre de "la vuelta de los huesos", una celebración ancestral que consiste en desenterrar los restos del ser querido

12 de febrero de 2018 05:04 pm

Alrededor del mundo, distintos países expresan su cultura y respeto a la muerte de diferente manera. Desde ritos ancestrales hasta ceremonias fastuosas, las personas buscan de alguna manera tener una conexión que los ligue con el mundo extraterrenal.

En Madagascar, el culto por la muerte y la vida se unen para dar origen a una celebración única en su tipo. Denominada "la vuelta de los huesos", pobladores de la localidad de Anosisoa, en el sur de la capital malgache, exhuman los restos de sus seres queridos para “devolverlos a la vida”.

Mediante una festividad llena de música, baile y alegría, los pobladores se disponen a dirigirse rumbo a la tumba ancestral de los Ramanantsoa para realizar la exhumación de los cuerpos, cinco años después de morir.

"Este año decidimos hacer la vuelta de los huesos de los seres queridos que nos dejaron. En nuestro caso se trata de mi padre, mi madre y mi hermano. (El último) era el pilar de la familia. Fue a él a quien los hermanos nos dirigíamos en momentos difíciles y siempre estuvo dispuesto a echarnos una mano", explicó Gilbert Ramanantsoa, maestro de la ceremonia a Efe.

Tras un periodo de baile y música, familiares y amigos se reúnen frente a la tumba de su ser querido y uno a uno desenvuelven los restos exhumados. Terminado este proceso, la familia los toma para llevar a cabo la "famonosana".

Esta ceremonia consiste en envolver con delicadeza los restos de las personas fallecidas en bellas telas de seda, para que más tarde sean enterrados nuevamente mientras la música, el baile y el alcohol no se detienen.

Durante el desarrollo de este ritual, las familias no reciben el pésame ni condolencias, sino más bien se les felicita. Inclusive no hay lágrimas ni emociones de tristeza, ya que, según los ancianos de la familia, es una celebración y festividad.

Terminado el proceso de exhumación, baile y comida, los pobladores devuelven los restos de su ser querido al lugar que ha sido su morada durante los últimos años.

Todos y cada uno de los presentes dan siete vueltas a la tumba antes de entrar y depositar los restos, mientras que el maestro de ceremonias pronuncia un discurso en el que agradece a sus invitados haberlos acompañados.

"Los consideran, de alguna manera, como un cinturón de transmisión entre los vivos y Dios. Con la exhumación los malgaches creen que sus antepasados los bendicen. Más allá de este aspecto espiritual, también está el social y económico. Se fortalece el vínculo entre los miembros de la familia, y los de esta con la sociedad " dijo a Efe la socióloga Josiane Aurore Razanadrazaka.

Esta tradición ha sufrido contrariedades a través de los años que amenazan seriamente su realización, ya que entre otras cosas se han reportado el robo de huesos, una situación que deriva en la propagación de plagas de peste bubónica y neumónica, como sucedió el año pasado cuando más de 200 personas murieron a causa de estos actos.

Con información de EFE

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