Bolivia

La tradición andina es Patrimonio de la Humanidad. / EFE

La Feria de los Deseos en Miniatura, una realidad que se originó en Bolivia

Decenas de artesanos presentan sus pequeñas esculturas, que sirven también para representar sus sueños y deseos

25 de enero de 2018 04:22 pm

Cultura, tradición y anhelos se unen en Alasita, la feria de los deseos en miniatura donde los bolivianos llevan sus figuras a escala para que sean bendecidas y así, lograr sus propósitos. Es toda una fiesta nacional donde cada pieza es hecha a mano, ya que está prohibido llevar unidades de fábrica.

Alasita forma parte del Patrimonio de la Humanidad, declarado por la Unesco. El mensaje de esta fiesta nacional hacia el mundo es que esta tradición andina está abierta a hacer realidad los sueños de todos y no porque las figuras sean diminutas, sino que se puede soñar.

Siguiendo con la tradición, se llevan gallinas para los hombres que buscan esposa, pequeños gallos para las mujeres que quieren un marido, pollos si se anhela tener hijos, sapos de la abundancia, autos, casas, títulos académicos o billetes de avión. Todos a escala.

Estas artesanías diminutas son bendecidas en enero para que se hagan realidad los deseos de quien las lleva.

La feria de figuras en miniatura de La Paz, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de La Humanidad por la Unesco hace poco más de un mes, celebró también una jornada en Buenos Aires, Sao Paulo,  Brasil, Virginia y Los Ángeles, Estados Unidos, en su deseo de difundir la suerte por el resto del planeta.

"Qué el mundo se apropie de nuestra capacidad cultural", exclamó el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, en la inauguración de la feria.

Alasita, que significa cómprame en aimara, es una tradición ancestral que celebraba el solsticio de verano austral el 21 de diciembre, pero que en época colonial fue trasladada al 24 de enero en honor de Nuestra Señora de La Paz.

Por eso presidían una figura de esta virgen y otra del Ekeko, deidad andina de la fortuna, abundancia y fertilidad, en el palco reservado para las autoridades durante la inauguración de la feria, que se instala en un parque de La Paz. En este cientos de artesanos venden también las figuritas.

Además de mostrarse como una celebración potencialmente "universal", en palabras del vicepresidente, la declaración de la Unesco se quiere aprovechar también para que esta tradición recupere sus orígenes, el culto a las "illas e ispallas" o deidades andinas.

Ser Patrimonio de la Humanidad exige además que los artesanos que venden las miniaturas sean no solo capaces "de reducir las cosas, sino de hacerlo con una maestría inigualable", advirtió el político.

Así, personajes ataviados como el icono de la feria, el Ekeko, una figura regordeta, se pasean entre la multitud.

"Alasita ahora está en casi todo el mundo", sentenció el presidente boliviano, Evo Morales, quien también fue parte de los actos.

Con información de EFE

 

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