Museo

El Museo del Juguete Antiguo es considerado como "testimonio y patrimonio cultural e histórico" de la memoria colectiva de México. / EFE

Una colección que combina espectáculo, colorido y diversión

Se trata de una recopilación histórica de muñecos de lucha libre que son presentados en el Museo del Juguete Antiguo de la Ciudad de México

10 de enero de 2018 11:33 am

Muy pocos deportes a nivel mundial tienen una combinación de espectáculo, colorido y diversión como la lucha libre mexicana, una disciplina que con el andar del tiempo se ha convertido en un icono por demás representativo de aquel país.

El nacimiento de este deporte se dio el siglo pasado y con ello un sinfín de pasiones por parte del público espectador, que significó, entre otras cosas, establecer raíces que hasta la fecha siguen vigentes.

Tal es el caso de los luchadores de plástico, un juguete tradicional mexicano que surgió gracias al gran auge de la lucha y que marcó la niñez de varias generaciones en México.

¡Que viva la lucha libre! #luchalibre

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Cien por ciento mexicanos, estos juguetes son conservados en el Museo del Juguete Antiguo de Ciudad de México, cuya colección es considerada como una de las más grandes del mundo.

 

"En México fue que se les ocurrió reproducir el ring y los luchadores en plástico", señaló Roberto Shimizu a Efe, quién explicó que los muñecos se hicieron famosos a mediados del siglo XX, cuando la lucha libre se consolidó en ese país.

 

Fue gracias al emblemático luchador profesional mexicano "El Santo", el más famosos a nivel internacional, que se decidió elaborar este modelo de juguete, ya que sirvió de patrón para la confección de muñecos sobre distintos luchadores mexicanos aparecidos en la escena internacional.

 

Lamentablemente, debido a la incesante voracidad de las nuevas empresas de lucha libre y su intención de crear sus propias marcas de juguetes, estos muñecos considerados héroes de la sociedad mexicana corren serio peligro de desaparecer.

 

Es así que el Museo del Juguete Antiguo, considerado "testimonio y patrimonio cultural e histórico" de la memoria colectiva de México, busca recuperar aquellas ilusiones generadas años atrás con sus exposiciones.

 

No sólo juguetes como estos se vieron desplazados por los innovadores productos de línea de las grandes empresas, sino algunos otros que también terminaron en el museo para no desaparecer.

 

"El balero, la lotería y el trompo  son juguetes adoptados de otras culturas que hoy se compran por lástima para ayudar a la economía de los pueblos; ya no son juguetes, son artesanías", confesó Shimizu.

 

Este significativo museo cuenta con 45,000 artículos populares y artesanales que son presentados en las seis salas con las que cuenta este recinto, que dicho sea de paso, está por cumplir una década presentando parte de la historia de los juguetes mexicanos.

Con información de EFE.

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