Favelas

Niños en Brasil son un ejemplo de superación a pesar de las diversidades a las que se enfrentan día con día. / EFE

Estos niños dan clase sobre cómo decirle NO al crimen

Actividades como judo, ballet o violín los ayudan a combatir los males de una sociedad en desgracia

14 de diciembre de 2017 11:55 am

El contraste económico, social y cultural en Brasil se vive día con día. El crecimiento y desarrollo de las grandes urbes va directamente en proporción tristemente con la pérdida de valores fundamentales como los son el respeto, la honestidad o la tolerancia.

Organizaciones de talla internacional señalan que la desigualdad de aquel país no tiene límites ni fronteras, de sur a norte o de este a oeste, como sea pero los casos llegan a situaciones “extremas”, entre otras cosas ocasionadas por la crisis económica de los últimos años.

Pero aun y con esta marcada diferencia, existen todavía señales de esperanza y anhelo que pueden hacer que las cosas cambien, como es el caso de tres grandes héroes: Gustavo, Letizia y Livia, tres niños que dijeron no al crimen y a violencia de su favela y decidieron emprender una lucha en contra de esta lamentable situación.

Gustavo Henrique de Jesús, de 13 años, fue tentado para vender todo tipo de drogas a cambio de dinero, sin embargo, decidió cambiar una vida de infortunios por una que le albergará sueños de convertirse en alguien de provecho.

"Vivir en Vila Andrade está bien, bueno solo un poco, porque tiene mucha violencia, hasta atracaron a mi madre hace unas semanas cuando estaba volviendo en coche de la casa de mi abuela" reconoció Gustavo a EFE, quien sueña con acudir a unos Juegos Olímpicos y tener una bicicleta.

Para evitar inminentes peligros y tentaciones, el pequeño Gustavo acude por las mañanas al centro de la Asociación Morumbi de Integración Social (AMIS), una organización que desarrolla diferentes proyectos en la zona y que atiende a más de 2,000 personas, de las cuales 647 son niños ofreciendo clases de ballet, judo o violín.

Por su parte Letizia, de 12 años, asiste dos veces a la semana a AMIS para aprender a tocar el violín. Sin embargo, gracias a sus habilidades pudo aprender a tocar la viola y en la actualidad está motivada con el violonchelo.

"Siempre quise participar aquí hasta que un día mi madre me matriculó", declaró la pequeña, quien de paso comentó que ya se apuntó a las clases de ballet.

El caso de Lívia Vitória, de 13 años, resulta por demás especial, ya que sufre de parálisis cerebral desde que nació, pero eso no representa impedimento para poder tomar clases de ballet que, dicho sea de paso, sirve como terapia luego de las diferentes cirugías por las cuales ha tenido que pasar.

Ester Leão, quien funge como gestora de AMIS, fue muy clara al señalar que en el barrio donde se encuentran es tan grave la situación que nadie sabe explicar con exactitud por qué el vecino vive en un apartamento de lujo y ellos en una situación tan precaria, especialmente los más pequeños.

Vila Andrade es un distrito donde la mitad de suburbios son favelas. Es la entidad con menos niños en guarderías y con mayor tiempo de espera para conseguir una plaza, según informó la organización Rede Nossa de Sao Paulo.

El ejemplo de estos pequeños es tan solo una muestra de que las diferencias y adversidades a las que una persona se puede enfrentar no representan obstáculo si se tiene el deseo y la firme decisión de querer superarlos.

Con información de EFE.

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