Álvaro Neil

Álvaro Neil tiene 50 años y logró hace su sueño realidad. / EFE

Un payaso recorre el mundo en su bicicleta para llevar alegría a los pobres

Visitó 117 países de los cinco continentes en 5,000 días

20 de noviembre de 2017 06:48 pm

Álvaro Neil, un payaso español, puede presumir que ha vivido toda una aventura sobre ruedas para hacer reír con funciones gratuitas a miles de personas. Dio la vuelta al mundo, aunque no en 80 días, pero sí en 5,000, a bordo de su inseparable bicicleta.

Conocido como el "biciclown", el español entró triunfante a la plaza de Oviedo, España, lugar de donde partió hace exactamente 13 años para emprender su aventura alrededor del mundo.

Con el sonido de fondo de una trompeta tocando el himno de Asturias, el "biciclown" fue recibido en la plaza por un centenar de familiares, amigos y seguidores de sus hazañas, que le hicieron llorar de emoción.

A su llegada estuvo acompañado por un matrimonio de ancianos de Hawai, que conoció en 2012. A sus 75 años, la pareja se desplazó hasta la región española de Asturias, para apoyar a Neil en sus últimas pedaleadas, "y poder tocar luego el ukelele (instrumento musical típico en Hawai).

Ahora que concluyó su aventura, este hombre de 50 años no sabe exactamente a qué se va a dedicar a partir de ahora, ni de qué va a vivir.

Lo único que de momento sí que tiene claro, es que hoy puso punto final a una etapa en la que consiguió "hacer de la vida unas vacaciones".

El "biciclown" asturiano decidió en 2004 hacer su sueño realidad y recorrer el mundo con su proyecto "Millas de sonrisas alrededor del mundo", y ofrecer su espectáculo de payaso en lugares que acogen a personas humildes y sin techo.

Durante su vuelta al mundo, el payaso hizo reír a más de 21,000 niños y adultos de 117 países en actuaciones gratuitas, según su conteo personal.

"Soy uno de esos seres humanos privilegiados de la Tierra, porque he conseguido mi sueño antes de morir o tener un cáncer de vejiga. Le he dado la vuelta a la tortilla", dijo Neil al llegar a Oviedo.

Neil, de profesión abogado, laboraba en una notaría de Madrid, antes de emprender su aventura. Su trabajo lo combinaba con espectáculos de payaso. Algo que realmente le satisface en la vida. Por eso un día dejó de lado la oficina y se subió en su bicicleta para dar alegría a las personas que se encontrara en el camino.

Durante sus recorridos no siempre tuvo dinero para solventar sus gastos mínimos. Muchas veces tuvo que dormir bajo las estrellas o en su tienda de campaña, casi siempre solo, porque en esta aventura pocas veces ha pedaleado junto a otros viajeros.

Eso se deja notar en las más de 176 libras que cargaba en la bicicleta: cama, cocina y armario junto a momentos inolvidables acumulados a lo largo de las 73,000 millas recorridas por todos los continentes.

El largo viaje comenzó en África, el continente donde, según comentó, se ha sentido más cómodo y en el que estuvo pedaleando tres años antes saltar a Asia, Oceanía, América y Europa.

Por el medio, accidentes, enfermedades e imprevistos que había que resolver sobre la marcha, pero que le permitieron conocer culturas, pueblos y experiencias que le han servido para escribir seis libros y hacer cinco documentales.

Ahora se plantea escribir el séptimo y dar clase en valores por universidades de todo el país, "a las que posiblemente vaya en bici".

"Voy adonde me quieran", afirmó el payaso de la bici, que no quiere pensar a fondo en el futuro porque le ha "ido muy bien pensando sólo en el presente" durante todos estos años.

Como balance, se queda con que "un 90 por ciento de todo ha sido magnífico" y que sólo el 10 por ciento restante puede decirse que hayan sido malas experiencias. Lo más gratificante, comentó, han sido los seres humanos con que se ha encontrado, y lo peor, la gente que se ha ido quedando por el camino. 

Con información de EFE

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