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Nunca pensó que encontraría al hombre de su vida. / EFE

Una mujer perdió su trabajo por publicar una foto en Facebook

Llevaba 21 años laborando en un casa hogar para ancianos

07 de noviembre de 2017 09:26 pm

Una mujer británica llamada Rachel Burns nunca pensó que por publicar una foto en su cuenta de Facebook perdería su empleo. Tras 21 años de trabajar para un asilo, un error le costó lo que para ella era el mejor trabajo del mundo.

Burns era directora de Park Hall, un asilo para ancianos en la localidad de Reigate, al sur de Londres. Su vida era plena, amaba su trabajo al que le dedicaba la mayor parte del tiempo.

"Me encantaba mi trabajo. Es mi vocación, me gusta cuidar de las personas", dijo en entrevista con la BBC.

Empezó a trabajar como asistente en la casa para ancianos, pero su dedicación la llevó a escalar puestos en Park Hall, hasta llegar a ser la directora en 2008, donde llegó a ganar $59,000 al año.

Burns comenzó a organizar viernes musicales en el asilo. Ella cantaba para amenizar las cenas especiales, que eran disfrutadas por todos los residentes.

Para los ancianos era una motivación que llegara el fin de semana, y  esperaban con ansiedad los viernes musicales. Se ponían sus mejores galas para asistir. El ánimo estaba al máximo.

Cada semana, Burs deleitaba con su voz a las personas de la casa hogar. Pero un día todo cambió, y fue justo cuando estaba más feliz. Se sentía más realizada por estar ayudando a que los ancianos tuvieran mejor calidad de vida.

Tras un viernes de convivio, Burs se dirigió a su casa y se le ocurrió publicar una fotografía con un residente de Park Hall, que padece Síndrome de Down. Todo parecía normal, solo estaba compartiendo imágenes de los momentos felices en el asilo. Pensó que pocas personas verían la imagen, pero no fue así.

 A los dos meses recibió una llamada de la oficina central de la empresa. Algo estaba mal, pensó. La citaron en las instalaciones y al llegar se dio cuenta de los rostros nada amistosos de los integrantes del Consejo. Le dijeron que había cometido faltas al reglamento interno al publicar una imagen del paciente del asilo.

Le dieron dos opciones: despedirla o bajarle considerablemente el sueldo. Ella recibió la noticia como cubetada de agua fría. No podía creerlo, había dedicado su vida al cuidado de los ancianos. Además, pensó que no había dañado a nadie al publicar la imagen.

Para la empresa todo estaba decidido: renunciaba o aceptaba menos sueldo. Ella no podía decidir en ese momento, así que pidió tiempo, pero no tuvo suerte. 

Pese a que los familiares del anciano que fue fotografiado la defendieron y dijeron que no se sintieron ofendidos con la publicación, la falta de Burns fue imperdonable para el Consejo de Park Hall.

Burns recibió un ultimátum y un sobre donde decía que lamentaban su "renuncia".

Ella ha apelado pero sin éxito. Los ejecutivos de su antiguo trabajo le ofrecieron reinstalarla, pero con un sueldo de $9,800.

Burns no aceptó, no se le hacía justo. Pero las cosas para ella fueron cada vez peor, porque no ha podido colocarse en otro empleo y tampoco tiene dinero para pagar la renta de su departamento. Tras el suceso, se le ha diagnosticado estrés y ansiedad.

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