Príncipes de Etiopía

Joel Makonnen y Ariana Austin, una pareja de película / @dotunayodeji

Una joven conoce sin saber a un príncipe africano y se casa con él

Las historias reales superan a las de ficción

18 de octubre de 2017 03:30 pm

Ariana Austin, una comisaria de arte de Washington, ni en sus mejores sueños pensó en casarse con un príncipe, pero el destino le tenía preparada su propia historia de amor, que supera toda ficción vista en las películas. 

Austin, de 32 años y el Príncipe Joel, de 35, se casaron en septiembre pasado luego de más de una década de conocerse. 

Su “cuento” comenzó hace 12 años cuando ella visitó el club Pearl, en Washington. Ahí conoció a Joel Makonnen, un joven estudiante de Derecho, quien de inmediato mostró interés por ella.

"Díos, parece salida de un anuncio de Bombay Sapphire (una marca famosa de Gin). En menos de cinco minutos le dije a ella: 'Vas a ser mi novia'", comentó Makonnen en una entrevista con el New York Times

Y el joven acertó, y comenzó a salir con Anna. Aunque quedó fascinado con ella no quiso revelar que era en realidad el príncipe Joel. Eso lo dejó hasta ver que la relación era más seria.

Joel es bisnieto de Haile Selassie, el último emperador que gobernó Etiopía y que fue derrocado en 1972. 

Selassie, fue uno de los 225 reyes de Etiopía, murió un año después de ser depuesto. Su familia tuvo que salir del país africano tras el golpe de Estado.

El príncipe Joel nació en Roma, donde vivieron exiliados sus padres. Luego se trasladó a Estados Unidos, donde estudió Derecho en la American University de Washington.

La relación que comenzó con Anna iba muy bien con el paso del tiempo, pero tuvieron que hacer una pausa porque ambos viajan mucho por sus diversas ocupaciones. En 2012 decidieron darse un tiempo. Aunque nunca dejaron de tener contacto.

Fue hasta el 14 de febrero de 2014 cuando apareció como todo un príncipe para pedirle matrimonio a Anna. Compró un anillo de diamante. Se dirigió a la casa de su amada. En una mano llevaba la joya y en otra unos globos. Todo estaba listo para el gran momento.

Los planes salieron como todo un cuento de ensueño. Ella aceptó unir su vida a Makonnen, quien ya le había revelado su verdadera identidad.

La historia parece sacada del guión de la película Un príncipe en Nueva York, con Eddie Murphy. Pero ha sido mucho más. 

La boda se realizó el pasado mes de septiembre, donde no podían faltar las elegantes capas y coronas típicas de la realeza.

 

 

La ceremonia fue oficiada por 13 sacerdotes en una  iglesia ortodoxa de Maryland.

Rompiendo las reglas religiosas, Anna entró de la mano de su padre a la iglesia, luciendo su elegante vestido blanco, sobre el que se colocó una tradicional capa real encima. Caminó feliz sobre la alfombra roja para encontrarse con su futuro esposo. 

 



Al término de la ceremonia ofrecieron una recepción para sus 370 invitados. La fiesta comenzó desde las 11 de la mañana y terminó entrada la noche. Estuvo llena de brindis, abrazos y felicitaciones para los príncipes. 

En la recepción se escuchó música de Bob Marley, Marvin Gaye y Bruno Mars, entre otros artistas.  Y las fotos fueron tomadas por el famoso fotógrafo Dotunayodeji. 

 


Luego de la celebración, el matrimonio se mudó a su nueva casa en Washington.

"Si la boda no hubiera durado tanto tiempo, nos habríamos mudado enseguida”, bromeó el príncipe Joel.

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