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Una pareja, a prisión por besarse en la calle

Fueron acusados de atentar contra las "buenas costumbres". Ocurrió en Túnez.

10 de octubre de 2017 04:57 pm

Nessie Ouadi, un hombre franco-argelino de 33 años, decidió pasar un relajado fin de semana en Túnez, junto con su pareja, pero nunca pensó que por darse un beso en la calle fueran condenados a prisión.

La pareja andaba por una zona turística del norte de Túnez. Llegó la hora de la comida y fueron a un restaurante donde no dejaban de sonreír y hablar de lo bien que la estaban pasando. 

Al salir del lugar se dirigieron a su auto y se dieron un beso, como toda pareja de enamorados, pero de pronto, la policía los sorprendió y a gritos los obligó a bajar del vehículo. Posteriormente fueron llevados a la comisaría.

"Los agentes comenzaron a gritar y a insultar al joven obligándole, de forma violenta, a bajar del coche para revisarlo. Incluso registraron los equipajes que se encontraban en el maletero", explicó Ghazi Marbet, abogado del hombre franco-argelino.

Luego de pasar más de 20 minutos en la estación de policía , un agente le dijo a la pareja que podía retirarse, no les habían acusado de ningún delito. Hasta ese momento la pareja de enamorados no tenía mayor problema. 

Pero Ouadi no estaba conforme con lo sucedido, pues sólo se había dado un beso con su pareja “algo normal”, pensó. Entonces por qué tenía que estar en la comisaría.  

Tras escuchar que podían irse a casa, el hombre franco-argelino exigió los nombres y número de placa de los agentes implicados advirtiéndoles de que comunicaría lo ocurrido a su embajada.

Una advertencia que, según Ghazi Marbet, abogado del franco-argelino, causó que la situación se complicara. 

Terminó interviniendo un tribunal que tomó en cuenta el reclamo de Ouadi y dictó una condena de cuatro meses de prisión para él y tres para su pareja. 

Los enamorados fueron declarados culpables de cometer "acto sexual", "atentar al pudor" y "ofender las buenas costumbres", así como desobediencia y desacato a un funcionario público, según explicó su defensor. 

Además a la mujer tunecina, de la que no se dio a conocer su identidad, fue acusada del delito de "estado de ebriedad en la vía pública".

Al tomar el caso, Mrabet denunció que los agentes cometieron numerosas irregularidades con sus clientes, como la negación de asistencia de un abogado o la de su derecho a una llamada telefónica.

Este caso desató un acalorado debate público sobre las libertades y sus límites en Túnez, y sobre el retroceso que se percibe en la sociedad seis años después de que triunfara la llamada "primavera del jazmín", que acabó con la dictadura.

Conocidos caricaturistas  e internautas anónimos se han lanzado en las redes sociales en apoyo de los jóvenes y se cuestionan la actual situación de la justicia y de las fuerzas de seguridad.

Hay quienes se preguntan si existe "la policía de la moral" en Túnez como es el caso de otros países como Arabia Saudita, donde se encargan de hacer cumplir las estrictas interpretaciones de la moral islámica.

Parte del debate gira en torno al término "atentado a las buenas costumbres", recogido de manera abstracta en el código penal tunecino, en la que fija una condena de seis meses de prisión y de hasta $400 de multa a "cualquiera que, deliberadamente, sea culpable de atentado publico contra el pudor".

Y a "cualquiera que atente públicamente contra las buenas costumbres o la moral pública a través del gesto o la palabra o que moleste intencionadamente a una tercera persona de una manera que pueda afectar al pudor".

Una normativa difusa que la policía tunecina utilizaba también en el pasado para esconder abusos y frenar las protestas. 

Con información de EFE

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