Cholitas aimaras

Las indígenas bolivianas en acción. / EFE

Indígenas aimaras se apoderan del ring

Las cholitas se subieron al cuadrilátero para demostrar que sus ropas típicas no son un impedimento para practicar deportes.

23 de agosto de 2017 08:22 pm

Por Yolanda Salazar

Las mujeres indígenas aimaras llamadas cariñosamente "cholitas" se apoderaron en Bolivia del cuadrilátero y de las montañas para demostrar que su vestimenta tradicional no es un impedimento a la hora de practicar deportes extremos.

A sus 15 años, Mery Llanos, conocida en la lucha libre como "Juanita, la cariñosa", comenzó su riguroso entrenamiento en esa disciplina en la que predominan los hombres y, a pesar de ello, logró ser una precursora e hizo una carrera en el cuadrilátero.

"Ni ser mujer, ni usar pollera puede ser un impedimento, creo que todas las mujeres estamos aptas para hacer cualquier tipo de deporte con un buen entrenamiento y buena instrucción", dijo Llanos a la agencia de noticias Efe.

Ahora "Juanita la cariñosa", de 35 años, tiene 17 años de experiencia en el ring y ya son 12 las mujeres de pollera que entrenan tres veces por semana para presentarse los jueves y domingos en el Coliseo 12 de Octubre de la ciudad de El Alto.

Para sus presentaciones todas las "cholitas" luchadoras utilizan sus mejores galas: grandes aretes de oro o plata que se quitan al entrar al ring, blusas de encaje de colores que combinan con la tradicional pollera, que a su vez hace contraste con las enaguas.

"Antes entrar con pollera era visto como una mofa, como una burla, pero con nuestro trabajo en el cuadrilátero hemos demostrado que somos igual de fuertes que los hombres y que es una vestimenta que la respetamos con la que mostramos nuestras capacidades", dijo.

Contó que muchas aimaras admiran el trabajo del grupo de las luchadoras, que ha tenido repercusión internacional y les ha valido viajes al exterior para mostrar su espectáculo.

Agregó que también hay muchas mujeres andinas que incursionan en este deporte para aprender defensa personal ya que la mayoría tiene una historia de violencia en sus familias.

De su parte, Lidia Huayllas, coordinadora de un grupo de aimaras escaladoras, dijo a Efe que hace 15 años acompañaba a los alpinistas llevando comida, pero desde 2015 decidió escalar el nevado andino Huayna Potosí (6.088 metros de altitud) con otras mujeres.

"Nosotras nos hemos hecho dar nuestro lugar para subir a la montaña", señaló la escaladora, que con el grupo ha hecho varias cumbres en los Andes bolivianos usando también sus trajes típicos.

En la actualidad, 16 "cholitas" realizan este deporte utilizando pantalones térmicos debajo de sus típicas polleras de colores, además de botas especiales, crampones, guantes, cascos y polainas.

Para Huayllas utilizar esos voluminosos juegos de faldas en sus travesías realmente no es un problema, ni es más complicado. Simplemente es la vestimenta que les marca la identidad.

"Cuando uso una pollera llevo conmigo todo lo que eso significa, llevo nuestras raíces que no se perderán mientras haya mujeres que la usan y que destaquen en sus sectores", agregó la escaladora.

Las mujeres escalaron además el Acotango (6.079 metros), ubicado en la frontera de Bolivia y Chile; el Parinacota (6.200 metros); el Pomarapi (6.000 metros), y el Illimani de La Paz (6.462 metros).

Huayllas sostuvo que hasta hace unos diez años las mujeres de polleras estaban en un segundo plano, pero ahora ganaron mucha fuerza y confianza, que les ha permitido realizar estos deportes extremos como también destacar en otras áreas y sobre todo en la política.

Según la escaladora, un factor que ayudó a dar mayor visibilidad y revalorizar a la mujer andina de pollera es la Presidencia de Evo Morales, también aimara y el primer mandatario indígena boliviano.

"Desde que ha entrado Evo Morales nos ha dado ese apoyo para poder salir adelante y relucirnos, tener la valentía para probar estos deportes que tal vez antes no hubiéramos soñado", manifestó.

Las "cholitas" luchadoras y las escaladoras participaron el sábado en el desfile de modas "Modelaje con altura" realizado en Orinoca, el pueblo natal de Morales, en la región de Oruro (oeste) donde demostraron su elegancia y el orgullo de llevar polleras. EFE

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