Edgar García Cruz aprendió de la cultura del beatbox a través de YouTube.

Edgar García Cruz aprendió de la cultura del beatbox a través de YouTube. / Para ÍNDICE / Juan Luis Martínez

Hace de su voz un instrumento musical

Edgar García Cruz, mejor conocido como Black Rhythm, nos cuenta de la cultura del beatbox en Puerto Rico

28 de junio de 2017 07:58 am

Por: Zorian Chacón O’Farrill | [email protected]

“La voz es un instrumento que tenemos de fábrica. En el contexto de un país que, como el de nosotros, está en crisis económica, donde -en muchas ocasiones- no hay dinero para instrumentos, se puede introducir a un estudiante a la música a través del beatbox mucho más rápido”, así Edgar García Cruz, conocido en la escena del beatbox como Black Rhythm, defiende una de las ventajas de crear música utilizando solo el cuerpo y la voz.

El surgimiento de las redes sociales fue clave para el desarrollo del género y fue a través del portal de YouTube que García Cruz tuvo su primer encuentro con el beatboxing hace seis años.

“Yo aprendí y me desarrollé a través de YouTube. La primera vez que tuve comunicación con otro beatboxer no fue hasta dos años después”, recordó.

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Así coincidió con otros jóvenes alrededor de la Isla que también empezaban a identificarse como artistas del beatboxing y aunque acepta que la escena ha crecido -desde aquel entonces hasta ahora- todavía existe un desconocimiento colectivo alrededorde esa cultura.

“Con el beatboxing puedes expresar ideas percusivas, melódicas, armónicas y puedes cambiar, en tiempo real, una con la otra. La voz es el instrumento con el que conectamos más rápido porque, aunque no seas músico, el beatboxer usa el mismo instrumento que tú para hacer su arte y la gente conecta con eso, porque es un arte orgánico y minimalista”, explicó García Cruz.

La educación musicales fundamental

“La educación te abre un mundo de posibilidades musicales. De no tenerla, te limitaría en diferentes niveles. Un oído desarrollado podrá presentar más ideas completas”, añadió.

La primera oportunidad de presentarse como Black Rhythm fue, precisamente, en la Universidad de Puerto Rico mientras aún era estudiante de la Facultad de Ciencias Sociales.

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Pero los beatboxers, como otros artistas del hip-hop, se miden principalmente a través de batallas.

“La escena del beatbox no es una escena que trabaja igual que la música. Tradicionalmente el beatbox se desarrolló a través de las competencias. Ese ha sido el punto de partida de artistas como Reeps One y KRNFX”, pero insistió que “en el beatbox los referentes que se utilizan para medir la calidad de un artista no son los discos ni cuántos singles tiene en la radio, sino cuántas competencias gana”.

Según García Cruz, en Puerto Rico solo se celebra una única competencia nacional al año de la que fue campeón en el 2016 y en la que participó como juez en la pasada edición que ocurrió a principios del mes de junio de 2017.

“También hay gente que ha desafiado ese orden y costumbre de las batallas y ha empezado a producir temas, a hacer vídeos y a generar proyectos que les permitan moverse, no solamente dentro de la escena, sino fuera de ella”, mencionó.

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Además de una carrera musical, García Cruz ve otras potencialidades en la práctica por lo que fundó la organización “Beatbox Puerto Rico” dedicada a la promoción y el desarrollo de ese arte en el archipiélago.

También trabaja como tallerista y educador de beatboxing en “Areíto Hip-Hop”. Como parte de la encomienda educativa, trabaja en la traducción de varios libros sobre el “arte de hacer música con la boca”.

Quizá la particularidad de este joven de 24 años es que le da un rol principal -tanto en su nombre artístico como en su ejecución- a la influencia de la cultura afroboricua, mezclando sonidos que han definido el movimiento del beatboxing con el referente de la música caribeña.

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“Cuando el beatboxing cruza el Atlántico, los europeos empezaron a meterle sus sonidos, que venían de la música electrónica, ya no era el “boom bap” noventoso de Estados Unidos. El poder cultural del beatbox pasa de las manos de Estados Unidos a Europa”, explicó García Cruz.

“Yo quise expresar mi etnia en mi nombre. Soy afropuertorriqueño y quiero que todo el mundo lo sepa. Segundo, mis peñas de inspiración más grande vienen de la música afrocaribeña y afroestadounidense”, sostuvo.

Así es como en mitad de una de sus piezas puede sosprender la clave de la salsa puertorriqueña con sonidos del dubstep.

“La cosa más maravillosa es poder ver una masa de gente bailando, disfrutando, pasándola bien solamente con el poder de mi voz”, explicó el artista.

Desde aquel día que coincidió con un video de Joel Turner en YouTube su vida tomó un giro, pasó de ser un estudiante de psicología a convertirse en uno de los pocos beatboxers en Puerto Rico y a ver el arte del beatboxing como una carrera a tiempo completo.

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