Mark Lozada y Joshua Bellve

Joshua Bellve y Valeria Sophia (izquierda) junto a Mark Lozada e Ila Mar. / Para ÍNDICE / Gerald López

Papás a los 20, conoce las historias de Mark Lozada y Joshua Bellve

Ambos nos cuentan cómo el nacimiento de sus hijas hizo que el mundo diera un giro y se adentraran a una dimensión hermosa que no imaginaron

18 de junio de 2017 11:00 am

Por: Katefrans Flores Sanabria | [email protected]

Un crío se forma durante 9 meses en un saco amniótico dentro de la figura materna. Sin embargo, el padre también se embaraza, quizás no de manera física, pero sí en el corazón.

Cuando Mark Anthony Lozada asimiló que sería padre fue un choque casi existencial, pero a la vez lo mejor que le ha pasado.

Lozada detalló que en momento del nacimiento de su hija Ila Mar “una fuerza se apoderó para dar motivación a seguir adelante”.

Con 24 años, Lozada ha buscado ser el centro de la vida de la pequeña Ila que ahora tiene 9 meses de nacida.

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Mark Lozada e Ila Mar.

Para ÍNDICE / Gerald López

“Me hubiese encantado que al nacimiento de Ila me hubieran crecido unas tetas para poder ayudar. El ser papá durante estos nueve meses es ver que por más feo que sea el día verla sonriendo me cambia”, aseguró Lozada.

La historia de Joshua Bellve Collazo no fue tan distinta.  Hace 6 años nació su hija Valeria Sophia, algo que lo hizo “reafirmar el propósito de la vida”.

“Para mí fue una bendición gracias a ella tengo lo que tengo hoy. Cuando nació fue una conexión bien grande”, contó Bellve que al momento cuando nació Valeria tenía 23.

ENAMORADOS DE LA PATERNIDAD

Tanto Lozada como Bellve viven con mariposas en el estómago, con brillo en los ojos y un espíritu protector.

Aunque para Lozada en un principio la paternidad era “un miedo porque no sabía nada del tema”, hoy vive disfrutándose cada etapa.

“Yo siento que algo me envió a Ila para que me enfocara. Sí, el mundo es difícil, pero tenerla es una felicidad completa”, dijo Lozada mientras miraba a Ila pararse y dando unos cuantos pasitos.

Bellve siempre quiso ser papá y aunque por razones de la vida ahora vive a 111 kilómetros “la distancia nunca ha sido un impedimento”.

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Joshua Bellve y Valeria Sophia.

Para ÍNDICE / Gerald López

“Cada encuentro que hay es especial porque está el factor de que nos extrañamos. Nunca tengo un mal momento mientras ella está conmigo, yo puedo estar pasando los peores días y al verla todo cambia”, precisó Bellve.

“Nuestro amor es incondicional. A mí me encanta ser papá”, añadió.

“DE TAL PALO TAL ASTILLA”

“Valeria es mi espejo. Me recuerda por qué estoy vivo y qué es lo que realmente vale”, sostuvo Ballve quien es músico y artista gráfico.

Sin provocarlo directamente, Valeria Sophia se ha inclinado por las artes. Es una niña conversadora, le gusta pintar y a sus cortos 6 años acompaña los jameos de su papá con el piano.

“Quizás es que me ha visto a mí trabajando, quizás es que nació con ese don pero es algo que yo no la empujé a hacerlo. Yo en este mundo estoy para acompañarla, para ser su protector no para ser un verdugo que le diga qué hacer”, sentenció.

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Para ÍNDICE / Gerald López

La semejanza entre Lozada e Ila es física, de actitud y dinamismo. Aunque no podemos describir si Ila tendrá las virtudes y talentos de su papá, por lo pequeña que es, la conexión es evidente.

En el tiempo que ÍNDICE compartió con ellos Ila lloró, vio a papá y se calmó. Es como si supiera que en sus brazos nada va a pasar, como si en el mundo que ambos crearon todo fuera risas.

“Lo único que yo quiero en la vida es que Ila sea feliz”, subrayó.

Entre tantas virtudes que destacar, estos jóvenes padres para sus respectivas niñas son sus superhéroes. Y ciertamente para estos padres sus hijas son el regalo que le dio la vida.

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