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El uso de las plantas ornamentales

Seguramente en algún momento te has preguntado cómo hemos llegado a ambientar con flores

25 de mayo de 2017 08:20 am

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Siempre se ha dado por entendido que las flores sirven para embellecer y dar color a los espacios. Ya sea en nuestras casas, en restaurantes u hoteles, las plantas cumplen la función de darle matices a la experiencia cotidiana.

Sin embargo, nunca nos hemos preguntado cómo ha cambiado la forma en la que convivimos con ellas fuera y dentro de nuestros hogares. Cómo las flores y las plantas han escapado de las formas rígidas de los jardines del pasado para ocupar otros espacios.

“Durante la primera mitad del siglo XX, las plantas ornamentales se difundían en nuestro país, principalmente, a través de la política del sano compartir entre la familia, el vecindario, o las amistades.  Los ganchos o esquejes era la práctica habitual mediante la cual arribaba una planta hasta el seno del hogar”, comentó Vicente Quevedo, asesor técnico del Departamento de Recursos Naturales y añadió más tarde que “era la época en que las plantas ubicaban de ordinario solo en el exteriores de nuestras casas”.

Ese panorama cambió con el crecimiento del mercado y a las técnicas comerciales de la horticultura que, según Quevedo, permitió la producción en masa de las plantas ornamentales a partir de las décadas del 1960 y 1970.

Hasta ese momento, era una rareza ver plantas en los interiores de los inmuebles.  Se compraban plantas, en mucho menor diversidad, para los huertos, los patios y los bordes de la residencias”, dijo Quevedo. 

A partir de esas fechas llegaron los tiestos colgantes y las terrazas comenzaron a aparecer como una especie de transición entre el interior y la intemperie que “atrajo la presencia de plantas al ámbito bajo techo en que vivimos”.

Sin embargo, en Puerto Rico por aquellos días era común que los arreglos florales se hicieran con plantas de lugares más fríos como Canadá, Holanda o Estados Unidos. Quevedo habla de un cambio en el consumo al señalar que –actualmente- se usan más flores del trópico en las decoraciones.

“Las recientes dos décadas nos han permitido observar cómo ciertas plantas tropicales se han popularizado para este uso, principalmente inflorescencias de heliconias, jengibres de jardín, coloridos anthuriums (anturios)  y orquídeas (de los géneros Phalaenopsis y Dendrobium), en combinación con hojas que adquieren tanto protagonismo como las propias flores”, explicó.

Hoy, el mercado local se ha transformado y los arreglos son más tropicales, más escultóricos o arquitectónicos, haciendo uso de formas geométricas vivas que facilitan las familias del plátano y el guineo a través de las heliconias […]”, añadió Quevedo.

Comentó además que en Puerto Rico ya existen empresas agrícolas que cultivan para vender a los hoteles flores tropicales como la Heliconia Caribaea amarilla, una planta nativa que crece en las áreas montañosas de la Isla.

“Durante las recientes tres décadas árboles nativos han entrado a la botánica económica; viveros se especializan en la propagación de estas especies para su disponibilidad en proyectos de forestación urbana, ambientación floral a nivel de ciudad, y para proyectos de siembras de mitigación ambiental”, subrayó el asesor.

Las plantas ornamentales son aquellas que se cultivan para comercializarlas para usos decorativos. En Puerto Rico se utilizan tradicionalmente los helechos, las pascuas, las scheffleras, las cruz de maltas, los alelíes, las gardenias, los flamboyanes, los cactus, las trinitarias y las cícadas, entre muchas otras.

Los arreglos florales también experimentaron cambios en el uso y las formas en las que eran presentados y los floristas tuvieron que evolucionar también con el nuevo mercado.

“Las flores o las hojas son también materia prima para un arte en continuo progreso o cambio, un arte dentro de la tradición del llamado arte efímero aunque repetible. Cada nuevo arreglo, cada espacio en el cual este irradia un mensaje de forma y color, hasta de aroma, es como una sala de exhibición o galería.  El lenguaje de la flor y del follaje se desarrolla en múltiples maneras y su instalación es coyuntura de contemplación y reflexión para muchos”, argumentó Quevedo.

Por otro lado, concluyó que el progreso económico es una vertiente que puede verse impactada positivamente por el uso de material cultivado en la Isla para cumplir la demanda de ambientación con el uso de flores en establecimiento como centros comerciales y recibidores de hoteles.

“Las plantas ornamentales rinden una labor de ambientación y embellecimiento notable que forman ya parte de la norma actual. Tanto plantas vivas en cultivo como arreglos florales en exóticos diseños pautan normas que el visitante espera, casi lo exige, al momento de escoger lugares en donde recrearse y pagar para ello”, dijo.

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