Sexo, pareja en la cama

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¡Arriba el sexo mañanero!

Es tan bueno como lanzarse de cabeza y sin salvavidas en una piscina de chocolate

19 de marzo de 2017 11:31 am

Por: GDA / El Tiempo / Esther Balac

El sexo siempre es bueno y nada mejor que las encamadas frecuentes, con ganas, con la compañía adecuada y en las condiciones que permiten ese goce pleno que deja brillo en los ojos y una risilla de satisfacción que alcanza para borrar cualquier chaparrón cotidiano.

Claro, a la cama también hay que ir de manera espontánea, sin condicionantes distintos al de sentir placer y al de dejarse guiar por el deseo. Nada más.

Pues bien, este preámbulo, retórico por demás, lo hago solo para denigrar los ‘libreteados’ polvos nocturnos precedidos de lavada de dientes, postura de pijama y apagada de luz que se imponen en la cama de muchas parejas y que terminan por arrollar el delicioso instinto carnal.

Hablo de ese sexo modulado por la lógica económica del día a día, la suavidad de la cama y la blandura del colchón que solo se aplaza motivo viaje o por alguna molestia de la contraparte; en otras palabras, me refiero al sexo marital nocturno y que merece ser desterrado de las camas por desabrido y aburridor.

Todo para, de un salto, ovacionar la delicia reconfortante de los polvos mañaneros, que son como lanzarse de cabeza y sin salvavidas en un estanque de chocolate y que pueden librar de la rutina a las tristes parejas estables que creen que el aquello es patrimonio de la melancolía.

Por tanto, ellos deben saber que la cópula de alborada es un poderoso estimulante que saca a patadas el estrés, porque libera generosamente endorfinas capaces de remplazar una sesión de yoga o de correr sin salir de las sábanas.

Además, hay menos sueño y los señores –qué maravilla– de madrugada tienen más testosterona por lo que se ponen rígidos con solo mirarlos y por si fuera poco el equipaje genital, dicen los estudios, nos funciona mejor después del sueño.

Y por si les quedan dudas, hay más: el sexo matutino alivia el dolor, consume calorías a lo macho, nos defiende a las mujeres de la depresión, mejora el apetito, tranquiliza y, lo mejor, nos prepara para enfrentar la tarea diaria con más energía.

Así que, arriba los polvos mañaneros y abajo aquellos que entierran los orgasmos en una cama doble, al amparo de la tenebrosidad.

Hasta luego.

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