Mariana Iriarte

La licenciada Mariana Iriarte (al centro) lamentó que se suela ver a la mujer "como responsable" de los acercamientos indeseados de sus compañeros de trabajo. / Archivo

Protocolo deficiente para atender casos de acoso sexual

“El mismo Estado pone la carga sobre la víctima y le dice ‘tú, víctima, le tienes que decir que pare’”

08 de marzo de 2017 07:21 am

Por: IndicePR.com | [email protected]

¿Cuánto tiene que esperar una víctima de acoso sexual en el trabajo para querellarse? Los protocolos para estos casos parecen quedarse sin respuestas ante este tipo de interrogantes.

En los primeros dos puntos del “¿qué hacer?” que aparece en la página de la Oficina de la Procuradora de la Mujer ante un acoso sexual en el trabajo figura el que la víctima exprese su desagrado y que lleve un récord escrito de los avances del agresor.

Con base en lo anterior, cabe preguntarse cuán aptos están los protocolos para asegurarle a la víctima legitimidad en el proceso y cuánta responsabilidad tienen los patronos de que no todas las agresiones sean reportadas.

Para la licenciada Mariana Iriarte uno de los problemas principales es que aún se ve a la mujer “como responsable de los avances indeseados de sus compañeros de trabajo”.

Según explicó la abogada sindical, esa visión es parte de nuestro arreglo social y evidencia la necesidad de una educación con perspectiva de género.

“El mismo Estado pone la carga sobre la víctima y le dice ‘tú, víctima, le tienes que decir que pare’ y validamos esa relación de subordinación. El patrono, desde mi punto de vista, tiene la obligación de proveer la información, darle taller y adiestramiento a sus empleados para que no acosen. No es que tengamos que decirle a la víctima ‘tú le tienes que informar al hostigador que no te hostigue, que no te gusta’ es que el hostigador no tiene que hostigar”, expresó.

En términos generales, se espera que cada agencia pública y lugar de trabajo tenga, a la disposición del empleado, un protocolo para casos de hostigamiento sexual y que la víctima no tenga ningún reparo en acudir a la oficina de recursos humanos a notificar la agresión. Lo cierto es que en muchas ocasiones los agresores son jefes directos y una denuncia significaría perder el empleo.

“Las víctimas en el empleo como en cualquier otro ambiente, primero piensan que no les van a creer porque el sistema está diseñado para cuestionar la credibilidad […] Lo primero que dicen es que está buscando chavos, que es una buscona o ‘salió con el alcalde y ahora se queja de que la está hostigando’”, añadió Iriarte.

La Unidad Anti-Discrimen (UAD) del Departamento del Trabajo también atiende casos por hostigamiento sexual.

“Es una forma de discrimen por razón de sexo porque aunque debe haber casos de hombres que son hostigados, lo cierto es que, al igual que los casos de violencia doméstica, el número mayor de víctimas son mujeres” y señaló que la razón es “esa legitimación que sienten los varones de que pueden acercarse con comentarios hacia las mujeres, su forma de vestir y hacia su cuerpo”.

Concluyó explicando que un acto debe ser suficiente para activar un protocolo. “¿Por qué hay que esperar un patrón de conducta indebida? ¿Qué es lo que tenemos que esperar? ¿Que la agresión verbal sea la física?”

Aunque este medio intentó comunicarse con la Oficina de la Procuradora de la Mujer y el Secretario del Departamento del Trabajo, no hubo respuesta al cierre de esta edición.

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