Passengers

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Passengers: viaje espacial a medias

Aunque con un reparto de excelencia, el filme se pierde entre clichés de Hollywood

22 de diciembre de 2016 07:42 am

Por: Fico Cangiano / CineXpress | [email protected]

Jennifer Lawrence y Chris Pratt son de los actores más reconocidos y populares de Hollywood. Lawrence, ganadora de un Oscar, ha sido el centro de dos enormes franquicias con The Hunger Games y X-Men. Pratt, por el otro lado, se dio a conocer por cintas exitosas como Jurassic World y Guardians of the Galaxy. En Passengers, la nueva oferta de Sony Pictures, ambos unen sus talentos y colaboran por primera vez. El filme de ciencia ficción cuenta la historia del Avalon, una nave espacial en ruta hacia un planeta colonial distante, que transporta a miles de personas en estado de reposo. Un mal funcionamiento causa que dos pasajeros sean despertados 90 años antes de llegar a su destino.

Lo bueno…

El largometraje, que funciona como un tipo de mezcla entre los filmes Wall-E, Titanic y Moon, incluye una premisa muy atractiva e interesante.  La dirección de Morten Tyldum (The Imitation Game) es una decente, mientras que el diseño de producción es genial – la nave y sus interiores se ven espectaculares. Los efectos visuales son buenísimos y la banda sonora de Thomas Newman añade en vez de restar. Uno de los highlights del filme encuentra al personaje de Lawrence nadando en una piscina cuando la nave sufre un error que elimina el efecto de gravedad. La misma se ve sensacional, mientras que la secuencia es efectiva en cuestión de suspenso y acción.

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Como protagonistas, Pratt y Lawrence tiene buena química entre sí, y hacen buen trabajo tratando de elevar en todo momento el material en mano. Pratt, en específico, brilla al traer humor, tristeza y agonía a la mesa durante sus escenas en solitario. También, el actor Michael Sheen (Twilight), quien interpreta a un camarero futurístico, se roba casi todas las escenas en la que participa. Su situación y propósito son causa de bastante del humor en la cinta.

Lo malo…

En Passengers hay una pregunta moral muy central a la historia, que ha sido totalmente escondida por el departamento de mercadeo. Incluso, la publicidad es bastante engañosa en este aspecto. Y el problema no es este, sino que la pregunta moral en sí es una horripilante. Sin entrar en detalles, el protagonista del filme toma una decisión que se ve envuelto en una nube de misoginia. Y por supuesto esto es demasiado marcado, que te distrae o incomoda por el resto de la cinta. No hay duda de que esto debe sentar mal con muchas personas.

Y luego de que el protagonista se tome tiempo de más para tomar dicha decisión, el guión y el director deciden coger la ruta blandita y tonta para llegar al final del filme. O sea, luego de que se propongan preguntas serias e interesantes sobre la soledad, la naturaleza humana y el egoísmo, la película no va más allá a explorarlas. La cinta se conforma con resolver superficialmente todo esto, para poder acomodar un tercer acto de acción al estilo de un blockbuster de Hollywood.

También hay varios detalles sobre la tecnología y los aspectos de ciencia en el filme que no tienen mucho sentido o que son vagamente explicados. Por ejemplo, en un momento -bastante hermoso-, el protagonista decide caminar afuera de la nave espacial. ¿Cómo es esto posible sin ningún tipo de consecuencia o efecto? ¿Se nos olvidó que la nave va a inmensa velocidad? 

En fin…

Passengers contiene una premisa sólida, excelentes efectos visuales y dos protagonistas que elevan el material en todo momento. Lamentablemente, luego de presentar interesantes preguntas, el guión decide por no indagar más en ellas, y caminar por la vía más fácil y más retocada: un tercer acto de acción hollywoodense. El viaje entretiene, pero el resultado final no es muy satisfactorio.

Mi Rating...

2.5 de 5 estrellas.

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