Emiily Ann Rose

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Joven arriesga su vida por ayudar a una desconocida

El noble acto ha conmovido a muchos en las redes sociales

05 de diciembre de 2016 04:40 pm

Jessica Ríos Viner / Para ÍNDICE | [email protected]

El gesto solidario de una joven carolinense que transportó en su auto a una desconocida mujer de escasos de recursos desde San Juan hasta San Sebastián ha conmovido a los ciudadanos en las redes sociales.

Se trata de Emily Ann Rose, una estudiante de 23 años, quien en la madrugada del viernes ignoró el temor y se dejó llevar por la compasión para ayudar a una mujer identificada como Milagros.

Rose salía de laborar como mesera en el Hotel La Concha, a eso de la 1:30 a.m., cuando se encontró a Milagros en un estacionamiento localizado frente a la hospedería.

La mujer había llegado en pon desde el Centro Médico hasta el Condado luego de perder la guagua que la llevaría hasta Aguadilla. Ahí, le pidió a Rose que la transportara hasta el Viejo San Juan para poder dormir en uno de los bancos que ubican frente a la Catedral en lo que se reanudaba el servicio de transportación pública.

Tenía un instinto que me decía que la ayudara. Y como el Viejo San Juan estaba tan cerca dije ‘está bien’. Al principio pensé que era una deambulante. No quise juzgarla porque algo me decía que la ayudara y la llevara”, contó en entrevista telefónica la estudiante de Planificación de Eventos en la Universidad del Este, en Carolina.

Sin embargo, mientras conversó con la mujer se conmovió con su historia y cuando supo que residía en San Sebastián no “tuvo el corazón” para dejarla sola en San Juan.

Sin marbete, sin conocer la ruta, a oscuras en la madrugada y con la neblina opacando la ruta, Rose llegó hasta la casa de Milagros en el oeste de la Isla.

En el camino, cuando regresaba, me detuve y comencé a llorar. No sé porqué. Le di las gracias a Dios por haberme protegido durante una hora y media de camino, con una desconocida, alguien que realmente no sabía si podía hacerme daño, pero le agradecí por ponerme esa persona en el camino para poder ayudarla”, explicó la joven.

Para Rose, la ayuda que le ofreció a Milagros no comparaba con el riesgo tomado. Por la alta tasa de criminalidad que se vive en la Isla, pocas personas se atreven a montar una persona extraña en su vehículo. La joven asegura que se mantuvo alerta durante la hora y media de camino por si ocurría algún incidente.

Te confieso que cuando voy a buscar el carro, todas las cosas que tenía de valor las puse en el baúl por si me trataban de asaltar no se llevaran nada de valor. Además, en mis herramientas de trabajo siempre ando con una cuchilla, trato de andar con algo ya que salgo tarde y sola, y también tenía un ‘taser’”, narró.

Rose reconoce que si se hubiese tratado de un hombre probablemente su ayuda hubiese sido distinta. No obstante, aseguró que no iba a negarle asistencia. “Lo hubiese ayudado en la manera que me fuese posible. Quizás no hubiese tomando la ‘chanza’ de llevarlo tan lejos pero así como gasté el dinero para gasolina y peajes se lo hubiese dado para que tomara transportación”, dijo.

La joven no es extraña a las labores comunitarias solidarias y siempre busca la forma de ayudar con lo que tenga disponible.

No es la primera vez que trato de ayudar al prójimo. En estas épocas especiales, por ejemplo, usualmente lo que hago es llegar una hora y media antes a Condado y les reparto comida a los demabulantes que están por la calle”, mencionó.

Rose decidió compartir su experiencia en las redes por recomendación de una amiga. Hasta el momento, la publicación ha sido compartida más de 11,000 veces y tiene sobre 37 mil “likes”. Su generosidad la enalteció ante un gran número de personas alrededor de la Isla que le han escrito para agradecer su gesto.

Me siento superbién y me gusta que la gente pueda leer esa experiencia. Yo no juzgo a las personas, sean pacientes de salud mental, deambulantes, lo que sea, yo siempre voy a dar esa mano amiga. Mientras pueda y tenga siempre voy a estar dándole la mano a personas que realmente lo necesitan”, afirmó Rose.

Hay personas que están peor que nosotros y hay veces que nosotros mismo nos quejamos porque no tenemos ropa o un celular nuevo, pero debemos sentarnos y reflexionar sobre lo que tenemos. Exhorto a la comunidad entera a que seamos mejores personas, mejores ciudadanos, y le demos la mano a quien realmente tiene nada”, añadió.

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