pillo policia

Foto/ Ramón 'Tonito' Zayas

VIDEO: Juegan "pillo-policía" en la UPR

Cientos de jóvenes reviven su niñez con el tradicional juego

10 de agosto de 2016 08:18 pm

Por: Mariela Fullana Acosta | [email protected]

La plaza Antonia Martínez del recinto riopedrense de la Universidad de Puerto Rico se convirtió este miércoles en un centro de juego para decenas de estudiantes que participaron del juego masivo de pillo policía, que convocó a través de las redes sociales el estudiante Gabriel “Gabo” Rivera Vázquez.

Un total de 180 personas se inscribieron para formar parte de esta entretenida iniciativa que se llevó a cabo de forma organizada y sin permiso oficial de la administración universitaria. La idea, según explicó Rivera Vázquez, de 21 años, surgió como respuesta al auge del juego Pokémon Go.

“Vi tanta gente que estaba saliendo de la casa, pero con un teléfono, que me fue asombroso el saber que la gente quiere jugar. Ahí fue que me surgió la idea de jugar, pero emancipándonos del teléfono. La idea es recordar los juegos de antes cuando la gente hablaba y no estaba todo el tiempo en un teléfono. Esto es como para no dejar de ser niños pequeños porque uno a veces piensa que ser profesional significa ser un adulto y pues hay veces que uno tiene que divertirse, gritar, reír, correr”, señaló Rivera Vázquez, estudiante del Departamento de Drama.

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Foto/ Ramón "Tonito" Zayas

El universitario indicó que,  luego de conversar con su amigo Ian Robles, optó por crear un evento privado en Facebook convocando al  juego masivo de pillo y policía y así tantear cómo sería la respuesta. Para su sorpresa, en menos de media hora, ya eran cientos de personas que había seguido el evento y habían confirmado su participación.

“Cuando vi las reacciones dije ‘vamos a hacer el evento público’ y se fue viral”, agregó el joven, quien enfatizó en que todos los incidentes del evento se agruparán en las redes sociales bajo el hashtag #NostalgiaGo.

 Este miércoles, a las 11:00 de la mañana, decenas de personas –en su mayoría estudiantes- llegaron hasta la plaza Antonia Martínez listas para jugar. La joven universitaria Alejandra Beaton inscribía a los participantes y les preguntaba a qué equipo querían pertenecer, si a los pillos o los policías. Los rojos eran los pillos y los azules los policías. A cada participante se le entregaba una cinta con el color de su equipo que tenían que colocarse para ser identificados.  También estaban los alguaciles, que eran el equipo violeta.

Las reglas del juego fueron sencillas: no violencia, no acoso y si alguien se caía había que llevarlo a una enfermería improvisada. No se podían utilizar los salones para esconderse ni los pasillos, solo se jugaría en la plaza. Los pillos serían llevados a la cárcel –que estaban identificadas- por la policía y solo podían salir si otro pillo en libertad los tocaba. Los alguaciles debían vigilar que la cárcel estuviera en orden y que ningún pillo se escapara.

A las 12:00 del mediodía arrancó el juego. Las risas y el corre y corre se apoderaron del cuadrángulo de la UPR. “Policías vamos a meterle”, gritaba una joven a sus “colegas”, mientras salían tras los pillos que aceleraban el paso, brincaban y hacían lo indecible para que no los cogieran. Al final las “cárceles” terminaron llenas. A la 1:00 p.m. el juego se invirtió. Los pillos eran los policías y viceversa.

 “Pienso que esto es una manera de rescatar los buenos momentos que teníamos cuando éramos pequeños, que compartíamos en la calle. Hoy en día la gente está saliendo, pero pegada al teléfono y desconocen lo que está pasando a su alrededor. Entendemos que esto es una manera de conectarnos nosotros como humanos y compartir y pasarla bien todos”, opinó Robles quien también fue otro de los organizadores del juego.

Las razones para acudir a este evento fueron diversas. Varios jóvenes señalaron que era una buena oportunidad para conocer gente nueva, como fue el caso de los estudiantes de primer año Bryan Reynoso e Ian Aybar, quienes formaron parte del equipo rojo.

Cheverna Williams, una universitaria de 19 años, que era del grupo de los alguaciles, resaltó que el evento era una manera de “demostrar que la juventud tampoco está tan atada a la tecnología que siente nostalgia por el juego”. Mientras que Andrés González, quien cursa su cuarto año en la Facultad de Humanidades, opinó que esta actividad era una buena manera para lidiar con el estrés de los primeros días universitarios.

“Divertirse es un anti-estrés”, comunicó casi a gritos para enseguida correr detrás de un pillo.

La decana de los estudiantes, Gloria Díaz, se acercó casi finalizado el juego para indicarles a los creadores del evento que la próxima vez debían solicitar permiso para usar la plaza, ya que según indicó, varios profesores y profesoras se quejaron del ruido que había en el área mientras daban clases.

El juego masivo de pillo y policía culminó a las 2:00 de la tarde, sin ningún incidente, y con la promesa de los organizadores de hacer un nuevo evento que permita a todos volver a ser niños, aunque sea por un rato.

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