Phubbing

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Phubbing: Ese molesto hábito de ignorar al que tienes al frente por mirar tu celular

Nace movimiento en Australia para frenar esta práctica

09 de agosto de 2016 12:07 pm

Por: GDA / El Mercurio

Una escena clásica de los tiempos actuales es la siguiente: estás en un restaurante comiendo con tu pareja o amiga, y mientras van disfrutando de la comida, van compartiendo ideas, haciendo chistes; lo normal de una comunicación de dos personas que se llevan bien. Pero basta que una notificación de lo que sea -Facebook, Twitter, Whatsapp, mail, Instagram- llegue al teléfono de uno de los dos comensales, para que la conversación se interrumpa y se dé prioridad al mundo virtual.

Mientras, el otro comensal se queda mirando a su interlocutor ausente, quien parece concentrado en responder de inmediato el mensaje que le acaba de llegar. ¿Qué hacer entonces, mientras se desocupa? La respuesta normal es tomar el propio smartphone y ponerse a vitrinear Facebook o lo que sea; un círculo vicioso que le hace un flaco favor a las relaciones interpersonales.

El ignorar a quien se tiene al frente por darle toda la atención al celular se llama “phubbing” –una mezcla de “phone”: teléfono, y “snubbing”: despreciar-, y lleva años calando hondo en el comportamiento de millones de personas en el mundo, de la mano de trastornos como la nanofobia (miedo a estar sin el celular) y al creciente apogeo de las redes sociales y cómo no, los smartphones.

El término fue acuñado en Australia el año 2008, pero sigue siendo tema de investigación para los expertos, como lo demuestra un reciente estudio de la Universidad de Kent.

El trabajo publicado en “Computers in Human Behavior”, señala varios factores que explican este comportamiento, como la adicción al celular e internet, el miedo a perderse de algo y la falta de autocontrol. Pero lo que más llamó la atención de los investigadores fue el hecho de que la experiencia de ignorar a la persona que tienes en frente para concentrarte en tu celular, así como el que te hagan lo mismo de vuelta, ha provocado que el phubbing sea hoy en día un comportamiento considerado “normal”.

Frenar al phubber

“Solo imaginen a las parejas del futuro sentadas en silencio. Relaciones basadas en actualizaciones de estado. La habilidad de hablar o comunicarse cara a cara completamente erradicada. Tenemos que hacer algo y tenemos que hacerlo ahora”. Este es el llamado de “Stop Phubbing” (stopphubbing.com), un movimiento que nació hace cuatro años en Australia y que llama a sus simpatizantes a frenar al “phubber” de manera pacífica, haciéndole saber de los “efectos devastadores que su comportamiento tiene en el resto”.

Con una carta tipo, se propone enviarle al phubber una explicación -por si no se ha dado cuenta- de lo ausente que está cada vez que se junta con alguien, y aclararle que la próxima vez que haya una reunión cara a cara, sería más que agradable si dejara de mirar al menos por 5 minutos su celular.

No se trata de ser quisquillosos. En el sitio del mismo movimiento australiano entregan preocupantes cifras de cómo el phubbing se expande en las sociedades de todo el mundo.

Menciona que Nueva York es la ciudad donde más situaciones de phubbing existe.

Asimismo, se indica que el 97% de las personas que han sido víctimas del phubbing en un restaurante, sintieron que su comida no tenía tan buen sabor luego del desaire del otro comensal; y que el 87% de los adolescentes prefiere comunicarse vía mensaje de texto que cara a cara.

Regresar al “dumbphone”

A medida que movimientos como “Stop the Phubbing” se expanden a lugares como México y Paraguay, una tendencia que viene sonando desde hace un tiempo es el retorno a los “dumbphones” o “celulares tontos” de antaño, que solo servían para hacer llamadas y mandar SMS y de paso, tenían una batería eterna y parecían indestructibles.

Este renacer de los viejos celulares comenzó a llamar la atención internacionalmente, cuando figuras como la editora de Vogue, Anna Wintour, y la cantante Rihanna se dejaron ver públicamente con sus Motorola V3. Y mientras crece el mercado de los celulares retro por entusiastas coleccionistas que pagan en eBay desde 200 hasta un millón de pesos por un Nokia 3310, empresarios de Silicon Valley, como

Danny Groner (gerente de Shutterstock) promueven el uso de los “celulares tontos” por sanidad mental: "Me paso 13 o 14 horas al día frente a una pantalla. Eso es suficiente. No tienen que ser 17 horas", ha comentado. La leyenda dice que Groner es uno de los pocos que viajan en el metro de Nueva York sin mirar la pantalla de su teléfono.

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