Mercy Otero

Gerard López

FOTOS: Mercy Otero: De vuelta a la Isla para establecer negocio que "estira el peso"

La mujer de 53 años de edad vende a precios módicos artículos usados en buenas condiciones

08 de agosto de 2016 07:21 am

Por: Olga Román | [email protected]

Mientras muchos boricuas se están yendo de la Isla en busca de mejores oportunidades y progreso, Mercy Otero, por el contrario, regresó el año pasado y, “desde cero” estableció su negocio “De Vuelta Thrift Shop”.

En el local, ubicado en la avenida Jesús T. Piñero, en San Juan, la mujer de 53 años de edad vende a precios módicos artículos usados en buenas condiciones, como, por ejemplo, ropa y zapatos para personas de todas las edades, carteras, prendas, libros, muebles y artículos para el hogar.

A pesar de las advertencias de allegados sobre que un negocio como el suyo no tendría éxito en la Isla, la empresaria comentó que “desde la primera semana” en que abrió, se ha movido bien y “pude sacar para la renta”.

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“Va lento, pero se mueve. La gente viene curioseando. Se ha regado la voz”, destacó sobre el local, que abrió sus puertas en abril con dinero que, con muchos sacrificios, ahorraron ella y su única hija.

Este tipo de negocios, expuso la madre soltera oriunda de Guaynabo, abundan en los Estados Unidos y ella, se benefició como consumidora de los mismos.

 

Cuando decidió abrir la tienda, Otero temía que los puertorriqueños, que “son orgullosos y no les gusta usar ropa usada” no acogieran el concepto.

Sin embargo, opinó, la situación económica que enfrenta el País hace que la gente busque la manera de “estirar el peso”, y, tiendas como la suya, son ideales para esos fines.

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La empresaria expuso, además, que los negocios de artículos de segunda mano promueven el reciclaje, que es tan necesario en la Isla.  

Otero se marchó del País en el 2007, en parte, desilusionada por el fracaso de su negocio de cortinas y presenciando las etapas tempranas del desplome de la economía local.

La mujer decidió probar suerte en Pensilvania, dejando aquí a su única hija, que, en aquel momento, comenzaba la universidad y no quería irse del País.

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En Pensilvania encontró un buen trabajo en una agencia estatal. Sin embargo, las cosas no fueron como esperaba.

“Los inviernos son largos. Hace frío y la gente vive encerrada. Yo nunca me fui a áreas latinas. Siempre estuve entre americanos (estadounidenses) porque era más tranquilo. No son amistosos. Definitivamente, tú sientes el rechazo hacia el latino. Sientes ese racismo, no de todo el mundo, pero se siente”, recordó.

La soledad y el aislamiento la llevaron a mudarse a Florida, donde conocía a algunas personas. “No me gustó mucho; estaba trabajando para el Estado también. Florida no es tan fácil. Si quieres un área segura, es caro”, opinó.

Luego de ocho años en Estados Unidos y comprender que su hija no se iría de Puerto Rico, Otero regresó.

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A su regreso, percibió un País deteriorado por los problemas económicos, con “casas y edificios abandonados”.

Otero comentó que entiende perfectamente las razones que tienen los boricuas para irse del País, tal como ella lo hizo una vez.

Sin embargo, a los que se quedan, les recomendó que se reinventen y que “no se quiten”.

“Los que se puedan quedar e inventarse algo nuevo, háganlo. Queda break todavía. Vamos a cooperar unos con otros. Vamos a apoyar lo de aquí. Yo creo que es como único podemos evitar que esta isla se nos vaya a la deriva”, concluyó la empresaria, quien describió la etapa que vive el País como una de cambios.

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