Alberto Méndez Custodio afirmó  que su meta empresarial es  “mantener la calidad siempre”.

Alberto Méndez Custodio afirmó que su meta empresarial es “mantener la calidad siempre”. / PARA ÍNDICE / WANDALIZ VEGA

Alberto Méndez: Heredero de una pasión cafetalera

El joven empresario destaca el legado de su abuela en la industria de la que es parte con Café Aromas del Campo

02 de agosto de 2016 07:00 am

Olga Román | [email protected]

Su abuela, doña Esther Jiménez Toro, fundadora del negocio familiar “Café Aromas del Campo”, en Caguana, Utuado, le enseñó todo lo que él sabe sobre el café y, por ello, su misión es proteger dicho legado.

Alberto Méndez Custodio, de 33 años de edad y quien lleva las riendas del negocio desde el 2006, recordó la importante labor de su abuela en la industria.

“Mi abuela fue de las pocas mujeres elaboradoras de café en Puerto Rico para su época, en un negocio dominado por hombres. En casa se elaboraban de 3,000 a 4,000 quintales de café y mi abuela lo hacía sola”, rememoró. 

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“Mi abuelo murió en el noventa. Ella se quedó sola. Para eso, se había expandido el beneficiado de café y ellos solamente habían dado un pago de la hipoteca”, rememoró sobre el beneficiado, que se fundó en 1980.

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Wanda Liz Vega / Para ÍNDICE

“Ella nos enseñó todo lo que sabemos de café. Ya hay un poco más de laboratorio en lo que nosotros hacemos, pero los principios del café me los enseñó ella”, estableció sobre la mujer, quien tiene 81 años de edad.

“Trabajamos toda la familia: mi abuela, mi esposa, mis papás, mis hermanos. Todos ayudan a su manera”, destacó el caficultor, al tiempo que agregó que “contamos con café desde las líneas premium hasta más especializados gourmet. Todo es elaborado 100% café arábico de nuestra finca y de agricultores”.

El proceso y selección de los granos para cada línea de café son distintos, logrando productos diferentes que se venden en panaderías y colmados de Utuado y en coffee shops del área metropolitana.

Además, presentan su producto dos veces al mes en la “La Placita en Plaza”, en Plaza Las Américas, Hato Rey.

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Wanda Liz Vega / Para ÍNDICE

“Siempre publicamos en nuestra página de Facebook dónde vamos a estar y la persona puede llegar a donde nosotros estemos”, agregó.

Curiosamente, sus suegros son los propietarios de “Café del Alba” y, contrario a lo que muchos pudieran pensar, no hay ninguna rivalidad entre las familias cafetaleras.

“Nos llevamos súper bien. La química entre nosotros es espectacular. Mucha gente piensa que la competencia tiene que sacarse los ojos”, expuso.

“Este es un nicho en que hay comida para todo el mundo. Somos tres millones y medio de habitantes en Puerto Rico, más todos los que están afuera”, destacó.

“Hay mucho puertorriqueño que quiere el café de Puerto Rico, porque no les gusta el de allá. Dicen que el café americano no les gusta, no les llena y pagan lo que sea por ese pedacito de tierra”, estableció, al tiempo que agregó que ha enviado su café a estados como Massachusetts, Wisconsin, Florida y Texas, e, incluso, países tan remotos como Alemania.

Por otro lado, el utuadeño considera que ha ocurrido una “invasión de comercios extranjeros” de café que “han logrado su objetivo en venderle un sueño y una experiencia” a los consumidores boricuas. Sin embargo, a su juicio, la calidad del café puertorriqueño es superior.

“Pruebas una taza de café puertorriqueño bien elaborado, versus el mejor café que tienen ellos y vas a notar la diferencia del cielo a la tierra”, comparó.

“Si tienes un producto de buena calidad, vas a ir hasta el fin del mundo. La gente siempre te va a apoyar. Ahora, no trates de vender gato por liebre porque la gente te compra una vez y no vuelve”, indicó.

“Nuestra meta es mantener calidad siempre. El día que yo vaya a degradar calidad por ventas, prefiero cerrar el negocio”, afirmó el comerciante.

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