Sistema solar

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Compiten por detectar un noveno planeta en nuestro sistema solar

La Unión Astronómica Internacional decidió que para que un astro recibiera la categoría de ser planeta debía ser dominante en su órbita

17 de julio de 2016 11:13 am

GDA / El Mercurio | Chile

Es justamente lo que aseguran los astrónomos Konstantin Batygin y Michael Brown, del Instituto de Tecnología de California (Caltech, Estados Unidos.), quienes en enero anunciaron que habían encontrado pruebas indirectas de la existencia de un planeta gigante con una masa 10 veces mayor que la de la Tierra en los confines del sistema solar.

El misterioso planeta, que se conoce por ahora simplemente como Planeta Nueve, se movería en una órbita inusualmente alargada, por lo que tardaría entre 10 mil y 20 mil años en completar una revolución alrededor del Sol. Para llegar a esta conclusión, Batygin y Brown ejecutaron simulaciones con computador, basados en las órbitas irregulares de seis objetos transneptunianos o ETNOS (es decir, que están más allá de Neptuno): Sedna, 2012 VP113, 2004 VN112, 2007 TG422, 2013 RF98 y 2010 GB174. Detrás de estas órbitas alteradas estaría su interacción con el presunto Planeta Nueve, dicen los expertos.

De comprobarse su existencia en forma visual, nuevamente el sistema solar pasaría a tener nueve planetas, como lo fue hasta 2006.

Por esa época se detectaron varios ETNOS comparables en tamaño e incluso un poco mayores que Plutón, que era considerado el más pequeño de la familia. "Si todos hubieran entrado con la categoría de planeta al sistema solar, el número de ellos habría crecido a una lista absurda", reconoce el astrónomo de la Universidad de Chile y premio nacional de Ciencias Exactas José Maza.

La Unión Astronómica Internacional decidió que para que un astro recibiera la categoría de ser planeta, además de ser redondo y orbitar una estrella, debía ser dominante en su órbita. Es decir, no debía existir ningún otro planeta con el cual la compartiera. Fue el segundo y definitivo pecado de Plutón, ya que posee una órbita muy elíptica y superpuesta en ocasiones con la de Neptuno. De hecho, cada ocho años estaba más cerca del Sol que el otro astro.

El premio de consuelo fue la creación de la categoría planeta enano, que incluye a aquellos ETNOS de forma redondeada y de, al menos, más de mil kilómetros de diámetro cuya órbita puede superponerse entre sí y con los planetas mayores.

Esta semana se anunció el descubrimiento del planeta enano RR245. Su órbita es muy elongada, como la del planeta que calcularon Batygin y Brown, por lo que algunos astrónomos pensaron que se trataba de este último, pero RR245 tarda "solo" 700 años en orbitar el Sol.

Uno o varios más

Los hermanos Carlos y Raúl de la Fuente Marcos, dos astrónomos españoles independientes, y Sverre J. Aarseth, del Instituto de Astronomía de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), analizaron este mes cómo habrían evolucionado en el tiempo las órbitas de los seis ETNOS seleccionados por Batygin y Brown si realmente existiera el noveno planeta que proponen. Según los resultados, publicados en Monthly Notices, de la Royal Astronomical Society, los seis ETNOS se moverían en órbitas largas y muy inestables, y se habrían escapado del sistema solar en menos de mil 500 millones de años, pero todavía siguen ahí.

Por esto, los autores creen que el escenario más probable es que más allá de Plutón, no solo existe un solo planeta de dimensiones cercanas a la Tierra que todavía no ha sido descubierto, sino varios más, lo que permitiría dar mayor estabilidad a las órbitas de los astros más pequeños.

En paralelo, en Francia, un equipo del Observatorio de París también está tratando de ser el primero en calcular la posición del hipotético Planeta Nueve, para luego observarlo.

Así fue descubierto el planeta Neptuno por el matemático francés Urbain Le Verrier, quien calculó su posición, gracias a perturbaciones en la órbita de Urano. A partir de esos datos, el astrónomo alemán Johann Galle puedo observarlo directamente.

Un exoplaneta

El investigador sueco Alexander Mustill, de la Universidad de Lund, sugirió que el Planeta Nueve puede haber venido de fuera del sistema solar, es decir, que podría ser un exoplaneta. Su hipótesis es que hace unos 4,5 millones de años, un entonces juvenil Sol "robó" a este planeta de una estrella vecina. Para ello, el planeta debió haber tenido una órbita muy alongada.

Ventana al pasado

La ventaja de encontrar cuerpos muy lejanos en el sistema solar es que serían muestras de material primigenio de su formación, que no han sido perturbadas por el calor o la actividad tectónica. "Son como restos de la placenta desde la cual se formaron el Sol y sus planetas", destaca el astrónomo José Maza.

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